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Mostrando entradas de febrero, 2017

Hiroshima

Aquí voy, caminando por la calle, pegada a  la pantalla del móvil, con mis audífonos puestos escuchando a Izal y a Vetusta Morla, queriendo evadirme de este puto mundo. Hoy es un día de esos en los que me apagaría, para poder encenderme dentro de un año mas o menos. Estoy enfadada, he ido al abogado para que me oriente sobre el atropello y me ha dicho que sale mas rentable que yo misma inicie la reclamación, por que con el cambio de ley sobre accidentes de trafico la reclamación mas bien es poca. En fin, como todo en mi vida, siempre me tengo que hacer yo misma las cosas. Entonces reflexioné sobre mi necesidad de protección, mas bien sobre mi necesidad de sentirme protegida por alguien. Se que es una actitud infantil e inmadura, pero quisiera cerrar los ojos y que alguien me llevara de las manos en estos momentos, solo por un tiempo, hasta coger fuerzas y poder seguir yo sola. En estos momentos me siento realmente sola, creo que desde los últimos tres años, no había sentido esta sensa…

Construir todo otra vez

Definitivamente el tiempo ayuda a darle perspectiva a los acontecimientos de la vida. Los días pasan y me siento mas fuerte, en este momento estoy en la fase en la que siento que la muerte de mi madre se integra en mi. Es difícil de explicar, pero en estos días siento que ella pertenece a mi, independientemente de donde esté. He escogido la estatua del ángel caído en El Retiro para escribir esto, sobre todo por que al final, todos somos ángeles que caemos en momentos determinados de nuestras vidas. El sol se pone por la carretera que está justo frente a mi y las vistas son hermosas, me llenan de fuerza entre tanto frío invernal. Creo que al principio para poder salir de la tristeza y del trauma, me di permiso de sentirme mal, pero había un instinto en mi que me ha ayudado a seguir, a recomponer los pedacitos rotos de mi alma. Es cierto que hay que poner fuerza de voluntad para salir adelante, sin la voluntad de querer estar bien, estaría perdida. Mantener mis rutinas inamovibles, dorm…

Invictus

Sí, mamá, definitivamente así definiría tu vida, como este maravilloso poema. "Mas allá de la noche que me cubre,
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que puedan existir
por mi alma inconquistable.En las azarosas garras de las circunstancias
nunca he llorado ni pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yacen los horrores de la sombra,
sin embargo, la amenaza de los años
encuentra, y me encontrará sin miedo.No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigos la sentencia,
yo soy el amo de mi destino:Soy el capitán de mi alma."

¿Cual es el sentido de tu vida?

Bien, es mejor que escriba y suelte todo lo que siento. ¿Cúal es el sentido de tu vida?, en este momento me doy permiso de tener una vida sin sentido, como mi habitación en este momento, mi vida está desordenada y sin poder decidir si llevo una maleta o una mochila en este  viaje. Me doy permiso de vivir un sin sentido, me doy la libertad de no saber a donde voy, ni que camino seguir. Me permito sentirme perdida y sin saber como afrontar mi destino, el cual desconozco y a quien miro de reojo, como quien ve a alguien que le cae mal. Si, me caes mal destino, por pillarme desprevenida!. Pero solo será por un tiempo, cuando lo decida pondré fecha a todo esto y volveré a organizarlo todo. Ahora estoy cansada y creo que hasta enfadada. Gracias destino por enseñarme a no creer en la planificación del tiempo. Gracias a la nada, por encargarse de abarcarlo todo sin preguntarle al destino si debia hacerlo y sin contar conmigo siquiera.

Yo, Princesa

Nací colandome sin previo aviso, un 16 de Octubre de 1974. Mi madre enamorada perdidamente de mi padre y siendo estos novios, hicieron lo que la naturaleza manda, se amaron con locura y desenfreno. Lo hicieron como solo los de menos de 20 pueden hacerlo, con el alma descubierta. Tenía que colarme! ante tanto amor no iba a ser yo quien desaprovechara esa oportunidad.
Mi padre decidió llamarme Princesa, porque justo cuando decidían mi nombre, aun estando embarazados, mi abuela Ana le llamó por teléfono y le preguntó: ¿Cómo está mi Princesa?. Antes de esa llamada mi padre y mi madre reunidos en la habitación, sacaban de una bolsa un papelito con el nombre de Princesa. En esa bolsa habian metido todos los nombres que querían ponerme. Y coincidió ese nombre con la llamada.
A pesar de llamarme Princesa, mi padre siempre soñó con tener un varón. Recuerdo que de pequeña, me llevaba a la peluquería y cuando llegaba a casa, mi madre le reclamaba que porque me habia cortado el pelo como un ni…

Y entonces me atropellan.

Si creía que todo lo malo que me tenia que pasar me había ocurrido ya, estaba equivocada. El 9 de enero, saliendo de mi trabajo y llegando a mi casa, justo cuando terminaba de cruzar un paso de peatones,  un coche me atropelló, dándome tal porrazo en las rodillas, que al caer casi termino bajo las ruedas del coche. El ordenador que llevaba en las manos, me lo clavé en el mentón, produciéndome una herida que sangraba sin parar. La mujer que conducía el coche, al bajar y mirarme golpeada y con la cara ensangrentada, entró en pánico y empezó a decir cosas propias de la gente que no sabe controlar sus nervios: "en 30 años conduciendo, nunca me había pasado esto, y eso que mi móvil sonaba y yo no lo atendí. Mi padre también murió atropellado en un paso de peatones!". Las personas que estaban socorriendome, la apartaron de mi y trataron de calmarla. Sentada en la acera no podía parar de llorar, me sentía muy asustada, pero sobre todo me preocupaba decírselo a mi hermana. Una notic…

Continuar caminando

Debía de haber escrito todos los días por lo menos para desahogarme, pero hacerlo me parecía un esfuerzo que mi cerebro no podía soportar, por el trabajo de introspección al que me someto cuando escribo. Mi ánimo va mejorando, poco a poco, mi alma sigue acuchillada, con una herida de muerte, pero intenta sobrevivir porque de eso trata la vida, de vivirla con todas sus facetas,  aunque el suicidio nunca debería ser un episodio vivido por nadie.  Sin embargo a algunos nos toca, en mi caso ya dos veces, podría ser demasiado, pero también es demasiado estar en una guerra, perder a toda la familia, incluso el hogar y el entorno y hay muchas personas en el mundo que actualmente pasan por esta situación. Pues así me siento, como si fuera superviviente de una guerra. Tratar de procesar este episodio es complicado, le he dado tantas vueltas para intentar entenderlo pero es difícil. Creo que lo único que se puede hacer es trabajar la aceptación, respetar la decisión, incluso de honrarla:" …