lunes, 9 de marzo de 2015

Compartir

Uno de los valores que siempre me ha gustado tener en mi vida es Compartir. Me encanta compartir mis vivencias con personas que quieran escucharlas, me gusta preparar comida y compartirla con amig@s o conocidos. Mi ropa intercambiarla con mis amigas, o regalarles aquel labial rosa que pense que me quedaba bien y luego no me gusto. Con mis parejas siempre pense que esto del compartir era un pilar fundamental para construir una relación, así que me gustaba comentarselo todo: mis proyectos, mis miedos, mis alegrías. Compartía con ellos todo lo que me pasaba por la mente.

Hasta que llegó Luciano, llamemosle: ''El Narcisista'' y me dió otra perspectiva: "No me puedes obligar a compartir contigo aquello que no quiero compartir". Entonces aprendí, que quizás tenía totalmente la razón y que tenía que aprender a respetar sus espacios, sin invadirlos y sin forzar aquello que no le apetecía hacer junto a mi.

La lección llego a mi como un balde de agua fría: ¿Cómo alguien que me quiere no quiere hacer cosas conmigo?, pues sí hay personas así, me costó creerlo y asimilarlo. Por lo que tuve que reorganizar mis valores y redactar una excepción a la regla: ''Solo se puede compartir aquello que apetece ser recibido''.

Buena lección de vida esa!


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