miércoles, 27 de septiembre de 2023

Catársis para una hermana

 Te escribo esta carta hermana, por que sé que nunca la leerás. 

Quiero decirte que hoy siento tristeza, mucha tristeza por ti y por mi, por no ser unas buenas hermanas, respetuosas, cuidadosas y amorosas entre nosotras. A veces pienso que el lupus puede haberte desencadenado una enfermedad mental: un trastorno bipolar por ejemplo, otras que el duelo por suicidio de nuestra madre no lo has podido integrar del todo y ese dolor te hace actuar provocando dolor a los demás, luego se me ocurre pensar que han sido demasiadas cosas juntas las que te han pasado: el lupus, el duelo por suicidio de tu mamá, la muerte de nuestro abuelo, tu mala posición económica, tu operación por endometriosis y posterior iliostomía y esto ha sido un cóctel que te ha llevado a sentir mucha desestabilización emocional interna. Pienso todas estas cosas, no para imaginarte como una mala persona,  sino para entender las razones por las que año tras año, los desprecios hacia mí se van sucediendo sin darme tregua, ni paz. Es como un odio que aprovecha cualquier oportunidad para salir de ti y clavarse en mi. Y trato de entenderlo todo, lo juro, pero a veces me supera y me duele demasiado. 

Me vine a Barcelona para cuidarte en tu enfermedad y durante el post-operatorio y lo hice para estar contigo apoyándote. Sin embargo a los tres meses viviendo contigo, tuve que irme de tu casa, por recomendación de nuestra psicóloga, porque tu trato hacia mí era de mucha rabia. Quizás la misma rabia con la que tratabas a tu mamá porque nunca cumplió con las expectativas de madre que tú querías. A pesar de ello, no te perdí de vista, porque eres como la hija que se porta mal, pero hay que tenerla a la vista para que no se haga más daño. Durante todo ese tiempo, el único que te era útil para acompañarte en el proceso post-operatorio, tal como querías y necesitabas, era Cristian, tu novio de ese entonces, porque según como decías tú misma: era asperger y tenía una memoria fotográfica para las citas médicas. Pero al final, él tampoco te sirvió para acompañarte como querías y tal cómo me dijiste un día: "a éste lo despacho el día que ya esté bien". Nadie debe estar con quien no quiere estar ¿pero usar a la gente de esa manera?. Eso no es sano hermana. 

Tenías tanta rabia, que delante de tus amigas me hacías desplantes que me dolían, pero estoy tranquila con la actitud que tuve hacia ti, pensando siempre que no estabas bien. 

Te daba rabia que yo no pudiera celebrar mi cumpleaños, porque el día siguiente era la fecha de aniversario de la muerte de nuestra madre. "NO SE COMO HABLAR CONTIGO, me dijiste un día. Quizás no tenías que hablar, solo escuchar lo afectada que estaba en ese momento y el dolor que me producirán siempre esas dos fechas. 

En un ataque de no se qué me pediste apoyo para traernos a mi padre. A regañadientes acepté traerlo, porqué para mi, lo importante es que tú estuvieras bien, por encima de lo que yo pudiera sentir. 

El año pasado, te conseguiste un novio nuevo, te mudaste de piso, dejaste en la calle a mi papá, alegando que él era un adulto. Es que aún no doy crédito, que nuestro padre habiendo pasado un año con un proceso de cáncer, una operación con un post operatorio duro, a los cinco meses lo dejes en la calle porque te vas a vivir con tu novio. Justo cuando tenías que estar a la altura dándolo todo, te vas a hacer tu vida con tu novio, hoy actual marido. 

Buscaste mi apoyo para traer a mi padre, pero cuando te deshiciste de él ni me dijiste nada. Me hiciste que asumiera una responsabilidad sin habérmelo consultado previamente. Me siento tranquila a nivel humano, porque hoy él vive conmigo, se ha recuperado casi al 100%, aunque aún tiene ciertas secuelas. He conseguido regularizar administrativamente su situación y le he conseguido un trabajo, con el que se siente superfelíz. Ahora, las cosas le van mejor que antes: se ha comprado un piano que está aprendiendo a tocar, tiene una guitarra que también está tocando y le hace feliz y va a sus controles médicos. Sigue siendo muy egocéntrico y mentirosillo, pero por lo menos siento que he contribuido a que fuera mejor persona. 

El capítulo del entierro de las cenizas de nuestra madre, no se si tengo fuerzas para escribirlo, pero hiciste que lo viviéramos como un cuento de terror. Sin embargo, no sé de donde saqué fuerzas para organizar un acto que quedó precioso y que brindó mucha tranquilidad a sus hermanos y sobrino. Hoy nuestro duelo es diferente después de aquel acto, al que tú no quisiste asistir por el motivo que fuera. El problema no fue que no vinieras, sino todas las palabras de odio que dirigiste hacia mi por organizar el entierro supuestamente sin consultártelo. 

Armaste una pataleta para que te diera la mitad de las cenizas de nuestra madre, pero no las viniste a buscar tú, mandaste a tu nuevo novio para que metiera las manos en la urna de tu madre y sacara el 50% de la cantidad de cenizas que según él, tú tenias derecho. Sinceramente, ¿te parece normal? porque yo ese día me sentí en una telenovela de Venevisión. Nuestra tía Chus, tuvo que decirle que su hermana no era una saco de cemento. 

Luego viniste a verme al hospital como si no pasara nada, tratándome a las mil maravillas, buscando una complicidad de risas y de historias, que no encontró reciprocidad en mi, porque me habías hecho mucho daño. 

Mira, evidentemente yo no soy una víctima, porque sé cómo defenderme y por ello te haré una pregunta, que nuestro padre hizo ayer, cuando se enteró de tu boda y que no le invitaste, ni a él ni a mi claro está después de todo: ¿Si querías hacer daño, ya me lo hiciste y ahora que vas hacer con eso? Si le hubieras visto la cara de dolor que tenía, no hubieras podido con la vergüenza de sentir que le has hecho mucho daño a alguien, sin necesidad ninguna, solo porque él tampoco te satisface como padre, porque te tocó un padre imperfecto y de ahí nosotras. 

Debes estar demasiado rota por dentro para hacerme todo lo que me has hecho. Solo alguien rota y desestructurada a nivel intimo y personal descuida tanto a quienes le han querido. Me duele tu dolor, sabes? 

Yo habitaré mi dolor y sé que se curará. 


Hola mamá

Querida Mamá,  Hace 10 meses y 2 semanas que nació Laia. Quiero que sepas que tienes una nieta preciosa, tiene unos ojos grandotes de un col...