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Un encuentro en Venecia: 25 años después

Una solicitud de amistad en el Facebook de mi parte hacia él. Aquel chiquito travieso,  el más malo de la clase, a quien perdí de vista cuando apenas contábamos con 14 años. Viviamos en la misma ciudad pero nunca nos volvimos a ver, hasta hace dos días.

Italia Verano 2014, una cita marcada hace una semana:

Vives en Salerno?....voy a Venecia, te parece si marcamos una cita en la Piazza San Marco el domingo a las 15:00?.

Volverle a ver la verdad que me hacía ilusión, sobre todo porque estaba segura de que me divertiria montón con ese chico travieso.

Ese chico hoy ya hecho un hombre guapo ...muy guapo de 40 años,  decidió tomar un tren y recorrer un trayecto de 5 horas, para pasar apenas 10 horas conmigo.

Llegado el día, en el lugar acordado, pero una hora mas tarde y con dos margaritas inyectadas en vena, dado que fui a visitar a un ex compañero de trabajo previamente, a quien tampoco veía hace dos años. Dios, cuantos amigos se pueden tener por el mundo!.

Piazza San Marco, 15:45...aquel hombre de 1,85 venezolano de nacimiento pero italiano de sangre, se presenta ante mi con un bronceado capaz de derretirme en cero segundos. Vaqueros ajustados, camiseta blanca ajustada, chaleco vaquero y gafas Ray Ban. Verlo y sonreir sin disimular mi encanto fue lo mismo.

Durante cuantas horas se puede hablar y no acabar ninguna historia?...Cena al borde del canal, cerca del ponte rialto, a la luz de las velas, botellas de vino blanco, mi favorito..y el suyo también, que incitaban a no parar de reirnos.

Detalles que no dejan de adornar la noche, ya se me habia olvidado la caballerosidad del hombre venezolano, capaz de hacer sentir a las mujeres como Princesas.

Me dejas tomarte de la mano para iniciar nuestro paseo romántico?...me preguntó, a esas alturas del partido ya me tenía derretida...toma todo lo que quieras, pensé.

Me tomó de la mano, me llevó por aquellas calles que parecen laberintos, riendonos sin parar, se acercó a mí para besarme y yo me dejé llevar. Me apretó fuerte, su beso fue una mezcla de delicadeza y pasión. La luna menguada nos acompañaba. Fue hermoso.

Aún estoy bajo los efectos de aquellos dos días.

Estación central de Venecia, 15: 45, abordo el tren que me llevará rumbo a treviso, él debe marcharse a Salerno. Me acompaña a la puerta del tren. Me besa y no deja de hacerlo. Me pregunta sobre nuestro futuro, yo solo le doy un Carpe Diem. No quiero perder un solo minuto de ese momento pensando en lo que ocurrirá, solo quiero vivir el ahora y disfrutarlo sabiendo que ya no volverá.

Gracias Vida!.

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