Yo creo, que ellas confiaban en mi fortaleza para superar los retos que la vida siempre me ha presentado, si no, no hubiesen escogido morir a mi lado. He sido egoísta en algunas ocasiones, pensando que mi madre (2016) y mi tía (1999) (la hermana de mi padre y para mi, mi otra madre), no me habían tomado en cuenta cuando ambas murieron por suicidio. Llegué a pensar que incluso, habían sido ellas, las egoístas por no tomar en cuenta mis sentimientos y mi amor por ellas. Ahora, no lo pienso así, hoy en día creo que ellas me conocían profundamente y sabían que yo iba a tener la sabiduría para integrar su decisión de morir.
Mi tía, minutos antes de morir, me llamó por teléfono, pero al no responder a la llamada, me dejó un mensaje en el contestador. También me dejó una carta de 4 páginas donde me explicaba todo los trámites que tenía que hacer: organizar sus cosas, las de sus hijos, las cuentas bancarias, el coche, todo¡. En aquel entonces yo contaba con 24 años, aún me recuerdo actuando con mucha fortaleza ante lo ocurrido. No me quedó otra opción que ser fuerte y coherente, porque sentía que me había encomendado tareas que debían ser resueltas rápidamente. Ella sabía que de toda la familia, era yo quien podía llevarlas a cabo.
Sí, me conocían más que nadie, porque compartíamos largas charlas sobre la vida. Me abrí a ellas como solo se puede hacer ante las personas que sientes que te aman. Sé que a pesar de todo, veían en mi una mujer inteligente, capaz de salir adelante siempre. Ya no me cabe duda de eso, eran mujeres muy sabias, solo que soportaron tanto lo insoportable, que se quebraron.
En la vida, soportarlo todo en aras del "Sé fuerte, tú puedes", es la mentira mas grande que nos ha vendido esta sociedad. ¿Podemos ser fuertes? Sí que podemos, pero ante todo hay que reconocer nuestra propia vulnerabilidad ante los acontecimientos de la vida. Y ante esos acontecimientos que nos vulneran, nos merecemos ser soportados, cuidados y protegidos, ya sea por nuestra red de afectos o por una sociedad que entienda lo vulnerable que estamos todos ante este sistema que hemos creado. Donde la soledad creada por la ausencia de soportes emocionales basados en redes personales, nos lleva a dejarnos desprotegidos y a necesitar "Sentirnos Fuertes"como única opción posible. Así nos quebramos, porque llega un momento en la vida donde asumimos de forma individual tareas que deberían ser llevabas a cabo en forma colectiva, por ejemplo: cuidar a los hijos, cuidar a nuestros padres, cuidar a nuestros enfermos, cuidar nuestro hogar, cuidar nuestro entorno. Incluso, laboralmente, las empresas basadas en productividad, priman que un individuo realice tareas que en ocasiones, necesitan de dos o más trabajadores para ser llevadas a cabo.
La sociedad lleva años, destruyendo las bases del tejido social para primar lo individual y así desintegrarnos poco a poco. Un individuo roto, disperso, desintegrado y cansado es manipulable. Muchos individuos rotos, dispersos y cansados, hacen una sociedad desintegrada y por lo tanto manipulable. Solo lo colectivo, a través del apoyo mutuo por medio de redes sociales, junto al desarrollo de estados emocionales, que inviten a la tranquilidad, nos hacen fuertes y nos ayudan a estar despiertos y alertas ante las amenazas constantes de quienes nos pretenden manipular como sociedad. Eso también lo aprendí siendo superviviente de dos mujeres que han muerto por suicidio. Estoy segura, que si ellas, hubiesen tenido un mayor apoyo de parte de la sociedad, ya sea a través de programas adecuados de tratamiento de enfermedades mentales o degenerativas. Si todo nuestro entorno familiar y yo, hubieramos tenido el soporte emocional adecuado para saber llevar y enfrentar estas enfermedades, el desenlace de esta historia en mi vida, sería diferente.
Deseo de todo corazón, que esta sociedad cambie y hago lo posible por que esto ocurra. Todos necesitamos de una sociedad con individuos colectivamente mejor soportados emocionalmente. Necesitamos sanarnos todos a través del apoyo mutuo y la erradicación de la soledad. Hay que exigir a nuestros Estados, que ellos también nos cuiden y nos soporten emocionalmente.
Quiero ser vulnerable, en una sociedad que respete la vulnerabilidad y cuide de las redes de apoyo emocional. No quiero hacerme la fuerte y vivir en un estado de alerta permanente, por el simple echo de estar metida en una sociedad donde si no eres fuerte, te depredan, porque ser vulnerable es sinónimo de debilidad.