jueves, 16 de noviembre de 2023
lunes, 13 de noviembre de 2023
Celebra la vida
Cuando leas esto quiero que sepas que es un consejo lo que estoy escribiendo ahora mismo, úsalo si quieres y si no descártalo. Es un consejo para la vida, de esos que te da tu madre o tu abuela después de haber vivido casi la vida entera: "Si quieres tener pareja alguna vez en tu vida, toma en cuenta la gestión emocional que esa otra persona hace de sus emociones, tanto en momentos de alegría, como en los de rabia o de tristeza. Fíjate en como se expresa emocionalmente, cómo se conecta emocionalmente contigo cuando estáis los dos solos o compartiendo con otras personas. Entenderse emocionalmente es importante, el sexo también lo és ¿pero sabes? el sexo con el tiempo va disminuyendo poco a poco y va dejando paso a otras formas de demostrar amor. Pues que vuestra conexión emocional sea tan fuerte, que cuando pase la euforia sexual, el amor y la alegría continúen presentes entre vosotros.
Busca alguien que celebre contigo la vida: que celebre los nacimientos, los aniversarios, las bodas, los momentos de éxito, las navidades, el año nuevo, una buena noticia, el inicio de un proyecto que esperabas, la finalización de ese proyecto, en fin que celebre la vida contigo. Porque celebrar la vida es importante para cuando lleguen los días difíciles. Recordar que hubo momentos de felicidad y de celebración te permitirán tener esperanza de que lo malo pasará y el sol volverá a brillar. Si te privas de las celebraciones de vida, cuando lleguen las tormentas solo verás días grises y la vida te pesará como una losa y te costará salir de ese estado de ánimo. Así que no permitas que nadie te robe tus celebraciones y si no tienes alguien con quien hacerlo, hazlo tú misma¡ Cómprate algo que te guste, cómete algo que haga ilusión o baila para que tu cuerpo sepa que hay motivos para vivir. Huye de la gente gris que cualquier cosa les da igual y que para ellos es lo mismo el día de tu cumpleaños, que cualquier día del año. La gente gris que no celebra los acontecimientos importantes de la vida, le quitará brillo a tu vida.
Busca quien te exprese verbalmente que te ama, que eres importante en su vida, que te echa de menos cuando no te ve. Pero sobre todo, que te lo demuestre, no te quedes solo con las palabras. Quien te diga que no es importante decir un te amo, porque con demostrarlo basta, solo está evitando contactar con sus emociones, así que remítete al primer párrafo de este escrito. Las personas que no son capaces de demostrar verbalmente sus sentimientos de amor, producen soledad emocional ¿y quieres eso para ti? pues hazme caso!.
Busca alguien que no huya del contacto físico amoroso, me explico, ese contacto que hay entre dos personas que se aman pero que no te lleva al sexo explícitamente. Hay quienes solo buscan contacto físico solo para tener sexo y el resto del tiempo ni te tocan, pués observa bien si es capaz de hacerte cariños sin que ello termine en un coito. Que si termina y es consentido entre los dos, mejor aún, pero no te sientas presionada a ceder al sexo si solo buscabas cariño físico. Porque si tenías dudas, el cariño físico existe, las caricias tiernas que buscan hacerte saber que esa persona te quiere, existen! Un abrazo, un toque en la cara, una mirada tierna, unas caricias en el cabello, eso también es amor y es necesario para poder alimentar el amor. No solo el sexo.
domingo, 22 de octubre de 2023
Duelo-Cumpleaños 49
miércoles, 27 de septiembre de 2023
Catársis para una hermana
Te escribo esta carta hermana, por que sé que nunca la leerás.
Quiero decirte que hoy siento tristeza, mucha tristeza por ti y por mi, por no ser unas buenas hermanas, respetuosas, cuidadosas y amorosas entre nosotras. A veces pienso que el lupus puede haberte desencadenado una enfermedad mental: un trastorno bipolar por ejemplo, otras que el duelo por suicidio de nuestra madre no lo has podido integrar del todo y ese dolor te hace actuar provocando dolor a los demás, luego se me ocurre pensar que han sido demasiadas cosas juntas las que te han pasado: el lupus, el duelo por suicidio de tu mamá, la muerte de nuestro abuelo, tu mala posición económica, tu operación por endometriosis y posterior iliostomía y esto ha sido un cóctel que te ha llevado a sentir mucha desestabilización emocional interna. Pienso todas estas cosas, no para imaginarte como una mala persona, sino para entender las razones por las que año tras año, los desprecios hacia mí se van sucediendo sin darme tregua, ni paz. Es como un odio que aprovecha cualquier oportunidad para salir de ti y clavarse en mi. Y trato de entenderlo todo, lo juro, pero a veces me supera y me duele demasiado.
Me vine a Barcelona para cuidarte en tu enfermedad y durante el post-operatorio y lo hice para estar contigo apoyándote. Sin embargo a los tres meses viviendo contigo, tuve que irme de tu casa, por recomendación de nuestra psicóloga, porque tu trato hacia mí era de mucha rabia. Quizás la misma rabia con la que tratabas a tu mamá porque nunca cumplió con las expectativas de madre que tú querías. A pesar de ello, no te perdí de vista, porque eres como la hija que se porta mal, pero hay que tenerla a la vista para que no se haga más daño. Durante todo ese tiempo, el único que te era útil para acompañarte en el proceso post-operatorio, tal como querías y necesitabas, era Cristian, tu novio de ese entonces, porque según como decías tú misma: era asperger y tenía una memoria fotográfica para las citas médicas. Pero al final, él tampoco te sirvió para acompañarte como querías y tal cómo me dijiste un día: "a éste lo despacho el día que ya esté bien". Nadie debe estar con quien no quiere estar ¿pero usar a la gente de esa manera?. Eso no es sano hermana.
Tenías tanta rabia, que delante de tus amigas me hacías desplantes que me dolían, pero estoy tranquila con la actitud que tuve hacia ti, pensando siempre que no estabas bien.
Te daba rabia que yo no pudiera celebrar mi cumpleaños, porque el día siguiente era la fecha de aniversario de la muerte de nuestra madre. "NO SE COMO HABLAR CONTIGO, me dijiste un día. Quizás no tenías que hablar, solo escuchar lo afectada que estaba en ese momento y el dolor que me producirán siempre esas dos fechas.
En un ataque de no se qué me pediste apoyo para traernos a mi padre. A regañadientes acepté traerlo, porqué para mi, lo importante es que tú estuvieras bien, por encima de lo que yo pudiera sentir.
El año pasado, te conseguiste un novio nuevo, te mudaste de piso, dejaste en la calle a mi papá, alegando que él era un adulto. Es que aún no doy crédito, que nuestro padre habiendo pasado un año con un proceso de cáncer, una operación con un post operatorio duro, a los cinco meses lo dejes en la calle porque te vas a vivir con tu novio. Justo cuando tenías que estar a la altura dándolo todo, te vas a hacer tu vida con tu novio, hoy actual marido.
Buscaste mi apoyo para traer a mi padre, pero cuando te deshiciste de él ni me dijiste nada. Me hiciste que asumiera una responsabilidad sin habérmelo consultado previamente. Me siento tranquila a nivel humano, porque hoy él vive conmigo, se ha recuperado casi al 100%, aunque aún tiene ciertas secuelas. He conseguido regularizar administrativamente su situación y le he conseguido un trabajo, con el que se siente superfelíz. Ahora, las cosas le van mejor que antes: se ha comprado un piano que está aprendiendo a tocar, tiene una guitarra que también está tocando y le hace feliz y va a sus controles médicos. Sigue siendo muy egocéntrico y mentirosillo, pero por lo menos siento que he contribuido a que fuera mejor persona.
El capítulo del entierro de las cenizas de nuestra madre, no se si tengo fuerzas para escribirlo, pero hiciste que lo viviéramos como un cuento de terror. Sin embargo, no sé de donde saqué fuerzas para organizar un acto que quedó precioso y que brindó mucha tranquilidad a sus hermanos y sobrino. Hoy nuestro duelo es diferente después de aquel acto, al que tú no quisiste asistir por el motivo que fuera. El problema no fue que no vinieras, sino todas las palabras de odio que dirigiste hacia mi por organizar el entierro supuestamente sin consultártelo.
Armaste una pataleta para que te diera la mitad de las cenizas de nuestra madre, pero no las viniste a buscar tú, mandaste a tu nuevo novio para que metiera las manos en la urna de tu madre y sacara el 50% de la cantidad de cenizas que según él, tú tenias derecho. Sinceramente, ¿te parece normal? porque yo ese día me sentí en una telenovela de Venevisión. Nuestra tía Chus, tuvo que decirle que su hermana no era una saco de cemento.
Luego viniste a verme al hospital como si no pasara nada, tratándome a las mil maravillas, buscando una complicidad de risas y de historias, que no encontró reciprocidad en mi, porque me habías hecho mucho daño.
Mira, evidentemente yo no soy una víctima, porque sé cómo defenderme y por ello te haré una pregunta, que nuestro padre hizo ayer, cuando se enteró de tu boda y que no le invitaste, ni a él ni a mi claro está después de todo: ¿Si querías hacer daño, ya me lo hiciste y ahora que vas hacer con eso? Si le hubieras visto la cara de dolor que tenía, no hubieras podido con la vergüenza de sentir que le has hecho mucho daño a alguien, sin necesidad ninguna, solo porque él tampoco te satisface como padre, porque te tocó un padre imperfecto y de ahí nosotras.
Debes estar demasiado rota por dentro para hacerme todo lo que me has hecho. Solo alguien rota y desestructurada a nivel intimo y personal descuida tanto a quienes le han querido. Me duele tu dolor, sabes?
Yo habitaré mi dolor y sé que se curará.
lunes, 10 de julio de 2023
Una historia de inmigración gallega, narrada desde el retorno. Mis mujeres gallegas.
viernes, 24 de febrero de 2023
Tranformar la pérdida
La necesidad de transformación de la experiencia de pérdida.
Creo que atravesar un proceso de enfermedad donde hemos experimentado la pérdida de la salud corporal, es uno de los procesos transformadores más impactantes que podemos vivir. Hablo de salud corporal, pero nuestra psiquis también se afecta, para mi es importante incluirla, porque el dolor físico nos atraviesa a todos los niveles. Es por ello que después de haber pasado por la tormenta de la enfermedad y de la pérdida, necesitamos sentir que todo esto ha tenido un propósito en nuestra vida, necesitamos darle un significado trascendente que nos ayude integrar todo lo vivido. Para ello pienso que se necesita un tiempo de integración, así como cuando perdemos un ser querido necesitamos un tiempo para curar el dolor, también necesitamos tiempo y espacio para elaborar lo que la enfermedad nos ha traído.
Creo que ante una experiencia tan vital, no podemos seguir el camino por el que transitamos antes. La enfermedad llegó para poner nuestro mundo patas arriba y nos ha pedido que no sigamos el camino que llevábamos. Para mi, es como querer seguir vistiéndome con un vestido talla 36 cuando estoy en talla 44, pero mi cabeza sigue queriendo estar en 36. Se tarda en aceptar que hemos cambiado de talla y que nos tendremos que deshacer de todas las piezas de ropa que tanto nos gustaban antes.
Tampoco es necesario hacer un cambio radical de armario, si no estamos preparadas para ello, podemos hacerlo poco a poco a nuestro ritmo. Hasta que nuestro ser asimile que ahora no estamos en la talla que pensábamos. Para saber si estaba preparada para un reto que quería afrontar, durante ese proceso de transformación me preguntaba: ¿En qué talla estoy ahora? ¿Esta experiencia nueva que talla es?, por ejemplo: a nivel laboral: Soy gerente de restaurantes, ¿en este momento de mi vida las experiencias que me ofrece este puesto de trabajo, se alinean con mi nuevo sentir, con mis valores adquiridos?. Respuesta: bueno, puede que ahora no me llene para nada, pero necesito el dinero, por ahora y mientras hago el cambio acepto un trabajo con menos responsabilidad dentro de un restaurante y recorto todos mis gastos para adecuarlos a mi proceso de transformación, así voy viendo como me siento e ideando planes para continuar los cambios.
Una forma de saber si no es nuestro momento aún para afrontar un cambio, es ver si nos produce sufrimiento. Si sufrimos, entonces vamos muy de prisa. A veces creo que el mundo emocional tiene un tiempo muy diferente al mundo real. Para mi, el mundo emocional va más lento, pero llega un momento en que algo hace click y entonces avanzas un montón.
Si a nuestro propio proceso de pérdida por enfermedad, se une un nuevo proceso de pérdida: la enfermedad de un ser querido o su muerte, es natural que nos cuestionemos ¿por qué no estamos preparados si ya tenemos experiencia con nuestro propio proceso? o ¿por qué no puedo decir las palabras adecuadas a mi ser querido? ¿cómo podré ayudar a otros si no he podido con esta situación?. Una vez una psicóloga amiga me dijo: tú puedes ayudar a otros desde el nivel en el que tú estás, con tu experiencia podrás ayudar a quienes están atravesando por etapas por las que tú ya has pasado. Eso me dió confianza, sin embargo no acepté su propuesta de trabajo porque no me sentía preparada y me dió miedo.
Con respecto a la inconstancia en los proyectos que vamos desarrollando, yo creo que se debe al cansancio que vamos arrastrando del proceso vivido. El proceso nos ha dejado sin tanta fuerza y energía, pero queremos hacer cosas y las hacemos con la energía que disponemos. Nuestro cerebro consume mucha energía, porque está en muchos procesos: lidiando con la tristeza, con la recuperación, con el sentido de supervivencia, con la vida misma. A mi la compasión budista me ayuda a mirarme de otra manera: Hago lo que puedo, con las energías que tengo.
Yo creo que los procesos de pérdida y enfermedad nunca nos dejan como nos encontraron. Nos pillan siendo de una manera y nos transforman totalmente. Lo cual es una gran oportunidad. Yo a mi proceso lo llamé: Capitalización de la pérdida, es decir tomaré todas mis experiencias de dolor y sufrimiento, le daré forma, las trabajaré y luego las pondré al servicio de los otros, una parte desde la gratuidad: el voluntariado y otra parte desde el trabajo: el proyecto de asesoría. Ya hace 5 años de ese momento y aún estoy transitando.
sábado, 13 de marzo de 2021
Carta de despedida
La vida se me hace cuesta arriba. Me cansé de transitarla y de no llegar a ninguna parte. La tristeza me embarga y no le veo la salida a este túnel que no tiene fin. No soporto vivir, no soporto la vida y sus vaivenes. Me quiero ir de aquí. Desaparecer y nunca más volver. Nada me ata y no ato a nadie. Así que puedo marcharme en paz, con la tranquilidad de haber dado todo lo que pude y más.
La soledad me ahoga y el desarraigo de no pertenecer a nada también. Tanta libertad anhelada para vivir en la sombra del sinsentido. No tengo mucho para decir, mi lengua está muda y mi cabeza ya no tiene palabras que escribir. Soy tristeza pura, quisiera dormir para siempre. No despertar, solo dormir y desaparecer sin hacer ruido, sin molestar.
Lo siento vida, mi alma vieja no puede vivirte.
No quiero darle a nadie explicaciones de lo que he escrito aqui. Asi que no me preguntes, si me has leído guárdatelo para ti, pero no me interrumpas con tus dudas. Déjame en paz.
Semana 31 de mi segundo embarazo (29/06/2026)
Esta semana se está haciendo realmente difícil, la primera porque la panza que tengo es muy grande y ya me esta siendo caso imposible moverm...
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