Quien dice que tener sexo no puede ser una terapia de sanación.
Domingo, a diferencia de muchas personas que llevan trabajos normales y se dedican este dia a librar, yo me dedico a trabajar. Y creanme, es mi dia mas fuerte: familias enteras con niños correteando, madres ansiosas, abuelos inquietos e impacientes tanto como sus nietos. Trabajadores estresados, que no dan mas. Y yo en el medio de todo eso, tomando decisiones para que las personas que nos visitan tengan un dia hermoso.
Llevo unos domingos nefastos, el primero con un chico desmayado en una mesa vomitando, ahogado, pero que logro recuperarse. Y el segundo una pareja de ancianos que rodo escaleras abajo, porque perdieron el equilibrio. Magullados y golpeados. Yo no gano para tener tanto estres. Pero asi es la vida de un restaurante. Donde se viven tantas historias como la vida misma.
Hace seis días que quiero quedar con el. Pero no hemos podido coincidir. Antes de que finalice la semana marco una cita para el domingo noche. Siempre tengo dudas si seré capaz de quedar con alguien ese día. Ya que después de vivir con el estrés a mil, lo que me provoca es meterme en mi casa, ponerme mi pijama y encerrarme.
Tres planes posibles para el domingo noche. Y yo solo deseo verle a él. Los demás pueden esperar. Necesito calmar mi necesidad de tocarle.
En estado de: estoy hecha polvo salgo del restaurante. Y mi cita me escribe: No puedo acudir, no es un buen dia para mi. Perdona. Espero que no te enfades.
He descubierto que cuando llego al tope máximo de estres ya no me puedo enfadar. Es como si otro estado emocional no tuviera cabida en mi.
Estoy en fase crítica de estres. El, en fase extralimite de ansiedad. Creo que solo con él es posible generar una actitud que quizás nunca he tenido con nadie. Poniendome al borde de un rechazo, le digo que compartamos ese momento. Este hombre reacciona igual que yo. Parece mi espejo. Me dice que No....Insisto, violando todo código de respeto a su estado emocional. Nos sentimos igual, pero además sentimos la misma necesidad de ser tocados.
Pasan unos minutos. ..me escribe: "solo quiero tocarte y besarte, 20 minutos de desconexion"
Sí, lo necesito de esa forma!. Sin mas!. Sin hablar de lo sucedido en el día. Sin explicar estados de ánimo. Sin que me obliguen a traducir en verbo todo lo que siento. Solo deseo drenar a través de la piel. Sentir, solo sentir, sin pensar mas allá.
Toca el timbre: "hombre en estado de desespero busca mujer desesperada", me dice al abrir la puerta. Estas salidas son las que me encantan de este hombre.
Abro la puerta y en silencio le beso. Le beso porque es lo único que deseo sentir. Me besa. Me aprieta. Me mira. Me encanta mirarle a los ojos. No hace falta decir nada. No quiero escuchar palabras. Solo quiero sentir sus tacto.
Lleva un perfume diferente. Soy sensible a los olores y aun más a los cambios. Me gusta más el de siempre. Pero sé que solo se debe a que en el fondo las rutinas y las cosas me gustan que permanezcan igual.
Lo toco, me toca, lo beso, me besa. Y comienza nuestra forma tan particular de tener sexo. Le he hecho el amor. Siempre se lo hago aunque hable de follar. Pero hoy mas que nunca le he tocado y besado, entregando en cada movimiento de mis manos amor para sanar. A la vez me sano a mi misma.
Permanezco en silencio. Deseo silencio. No quiero palabras que estropeen este momento. Nada que haga que mi cerebro tome el mando. Deseo que mi energía llegue a él y le ayude a desbloquearlo. Quiero que se sienta bien. Deseo que su ansiedad pase y que se equilibre. Su placer hace lo mismo por mi. Me equilibra y me desbloquea.
Su piel desnuda me sana. Lo despido en silencio. No hace falta decir nada. No espero nada. Solo lo vivido.
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