Dicen que los sueños se cumplen y yo soy de las personas que debo tener cuidado con lo que deseo porque el universo siempre conspira a mi favor.
Un año entero esperando el día para ir a Brasil. Dos años guardando mi corazón. Tampoco había de quien protegerlo.
Ya solo es tener el valor suficiente para montarme en ese avión e ir detras de mi leyenda personal.
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