Reencontrarme con este ser especial, un año después ha sido hermoso. Sin casi conocernos y con grandes ganas de compartir momentos especiales reaparece en mi vida y yo decido darle entrada. Es un balsamo para mi alma. Sobre todo porque me escucha y se comunica a nivel emocional conmigo. Me gusta estar con él, me hace recordar que puedo sentirme en paz, compartiendo reflexiones sobre como nos sentimos bien estando solos y sin estar en la busqueda de una pareja.
El otro día, me ayudo a podar mis geranios, se estaban enfermando por culpa de un terrible gusano. Con santa paciencia, se sento y los podo con la delicadeza propia de quien no quiere hacer daño. Mi corazón en ese momento sintio calor, como si me abrazara desde dentro.
Gracias vida por esas almas especiales que me traes de vez en cuando.
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