Buenos días!
Como siempre voy un poco tarde a trabajar. No me importa, le dedico demasiado tiempo y esfuerzo al restaurante como para preocuparme por llegar 5 min tarde.
Comienza otra semana. Creo que va a ser divertida. He organizado una agenda estimulante, con sesión de fotos incluidas, junto a un fotógrafo con quien hace años hice una sesión vestida tan solo con unas alas negras, unos tacones de vértigo negros también y un tanga negro. Con los techos de Madrid como escenario de fondo. Que momento tan liberador fue ir a esa sesión de fotos.
Recuerdo que fue a finales del 2010, en pleno divorcio. La propuesta de hacer unas fotos desnuda salió de una amiga fotógrafa, quien a su vez tenía a este amigo que estaba emprendiendo un proyecto de un libro de poemas dedicados a las mujeres.
Como le hubiera dicho a mi marido que me iba a hacer esas fotos, ese mismo día me dejaba, jejeje... eso si que hubiese acelerado el proceso.
La experiencia fue fantástica, una suite gigante en un hotel de la plaza santo domingo, en Madrid, con una terraza desde donde se veían las torres de la Plaza Mayor, cámaras de fotos, maquilladora y yo ahí semidesnuda, posando sin ningún tipo de pudor.
Ese fue el comienzo de lo que yo llamo la liberación. A partir de ahí, solo iba a coexistir con mis decisiones y mis deseos. Sin nadie que me dijera que quería que hiciese o que no. Creo que siempre me rodee de hombres inseguros, que temian perderme y hacian todo lo posible por que no hiciera aquello que pudiera vulnerar su estado de seguridad.
Así que esta semana repito sesión de fotos, con este conocido fotógrafo (a fotografiado a las ministras del gobierno de Zapatero, para una portada de Vogue).
Va a ser muy divertido.
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