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Mi duelo

Llegué al centro de duelo Alaia, en Madrid, buscando que alguien externo a mi, me explicara que todos estos sentimientos experimentados durante estos meses, no son tan diferentes de los de aquellos que han pasado por una situación similar a la mía.

Desde hace meses el sentimiento que ha permanecido en mi es el de la Soledad: "estoy Yo con mi dolor y mi experiencia de vida ante el". No me considero fuerte, soy frágil y trato de ser honesta conmigo misma en ese sentido. No pretendo ser  una supermujer, experimentar el dolor producto de un suicidio me ha hecho sentir vulnerable ante la vida, ya que no hay respuestas a las preguntas, no hay posibilidad de entender los "¿por que?" que se agolpan en mi mente.

El duelo es un túnel que se atraviesa solo, nadie experimentará nunca lo que yo experimento y quienes quieren nuestro bien tratarán de entenderlo, pero el dolor es nuestro y solo nosotros podemos transformar ese sufrimiento, integrándolo en nuestras vidas para que cumpla su propósito.

He decidido estar tranquila, no presionarme, vivirlo como me siento cuando me despierto, justo en el instante en el que comienza el día,  mientras abro los ojos ya se si va a ser un día tranquilo o mas bien difícil.  Entonces no me fuerzo, me acepto, pero es cierto que en algunos momentos he necesitado que alguien externo a mi, me diga que todo esto que vivo es normal. No tengo prisa en sentirme mejor, si me siento mal lo vivo y si me siento bien aprovecho la racha de energía. Pero no siempre fue así, durante las semanas pasadas me presione para salir adelante, sin embargo actuando así conmigo misma me generaba estrés y me sentía frustrada. Ya no lo hago, me lo tomo como venga.

El duelo no tiene un ritmo lineal, sino que es como una montaña rusa donde los sentimientos van buscando recolocarse dentro de uno. Ya empiezo a querer salir, de vez en cuando, pero la mayoría de días al salir de trabajar, prefiero venir a casa y estar tranquila, sin el agobio de ruidos y  de personas. Cuido de mis plantas, limpio mi casa y duermo.

Hoy entra oficialmente el verano, que de veranos felices he vivido!. Estoy agradecida a la vida por haberme permitido disfrutarlos a plenitud. El último, me permitió cerrar etapas, me curó el alma. Me ayudó de una manera sana a prepararme para lo que se me venía encima, dándome fuerza y entereza. Gracias a todas las personas que compartieron conmigo esos días de verano, aunque ya ninguno este, porque ni nos frecuentamos, ni mantenemos contacto.

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