"Siempre tenemos que estar preparados para las continuas olas de transformación"
"Las ruinas son un regalo, son el camino hacia la transformación"
Estas frases, no son mías, pero las uso como mantras para seguir adelante en este proceso de recomponer mi vida. Me hago con ellas, tomándolas como una fuente positiva que me inspira a seguir adelante, gracias Elizabeth Gilbert, por compartirlas a través de tu palabra escrita.
Ya ha pasado un 1 año y 15 días desde el suicidio de mi madre. Al mes de lo ocurrido,una vez que pude identificar que estaba sumida en "estrés postraumatico" por el tipo de situación que viví, busqué ayuda para poder salir del impacto inicial del shock. Debo decir, que todo fue tan rápido y tan violento, que ni siquiera sabia que lo que me estaba pasando tenía un nombre y ese era: estrés postraumatico.
Los meses posteriores al hecho, me encontraba viviendo mi vida como si estuviera en una nebulosa, por ejemplo: me veía a mi misma como si fuera protagonista de una película, como si desde fuera de mi pudiera observarme todo el tiempo. Empecé a sentir que mis sentimientos se entumecían, nada me dolía, empecé a sentir que mi empatía fallaba. No entendía porqué habiendo pasado una situación tan fuerte no podía sentir, con la misma intensidad que sentía a los pocos días de lo ocurrido. Dejé de llorar y ahí fue cuando identifiqué que me había encapsulado y que debía de hacer algo para sacar de mi, el dolor incrustado. De no sacarlo, las consecuencias de cara al futuro tendrían consecuencias psicológicas y mentales graves para mi.
Empecé a buscar información y me topé con el significado del estres postraumatico, seguidamente busqué una terapia específica que me sacara del shock. Pensé que no estaba preparada aun para exponer todos mis sentimientos en una terapia normal, no quería tener que revolver mis recuerdos recientes una y otra vez, pero si necesitaba que alguien "reprogramara mi cerebro" mediante una técnica menos invasiva en lo emocional. Fue así como llegue al EMDR, con una terapeuta que había trabajado en los sucesos del 11 de septiembre en Nueva York.
Empecé a buscar información y me topé con el significado del estres postraumatico, seguidamente busqué una terapia específica que me sacara del shock. Pensé que no estaba preparada aun para exponer todos mis sentimientos en una terapia normal, no quería tener que revolver mis recuerdos recientes una y otra vez, pero si necesitaba que alguien "reprogramara mi cerebro" mediante una técnica menos invasiva en lo emocional. Fue así como llegue al EMDR, con una terapeuta que había trabajado en los sucesos del 11 de septiembre en Nueva York.
Las terapias me ayudaron, sin embargo mas que la terapia en si misma, el efecto curador comenzó cuando la terapeuta pronunció una frase que me permitió reconectarme conmigo misma y con el mundo: "tal vez tu madre y tú teníais este pacto". Esta frase me la repito mil veces cuando trato de entender el proceso transformador de mi duelo.
Parecería injusto que antes de escoger ser madre e hija, ella y yo hubiésemos pactado someterme a este proceso de dolor para llegar a la transformación. Y para los que me no me entendáis, hablo desde la vivencia del ser humano como espíritu previo a la vida terrenal: "una prueba de Dios", diría un cura o "son designios de Alá", diría un rabino. Su frase me reconectó con la incesante búsqueda de mi ser espiritual, camino que decidí abandonar en Septiembre de 1.999, luego del suicidio de mi tía Briceida, culpé a la vida, a los seres espirituales y a todo el universo, de no haber intervenido proporcionándole luz suficiente para iluminar su momento mas oscuro. Asi que durante los años siguientes dejé de creer en todo lo que tuviera que ver con el lado espiritual de la vida. Me centré en la vida terrenal, me situé en el mundo y me dedique a trabajar, a formar un hogar superficial, a tener dinero y posesiones materiales. En fin, que todo esto me fue bien, pero dentro de mi, muy dentro, esa vida que he llevado no me llenaba como persona. Entonces empecé a desbalancearme. Pasaron muchas cosas, que ahora mismo no voy a escribir, incluso muchos episodios ya están escritos en este blog.
Aquella frase, me devolvió al año 1.999, volviendo a reconectarme con ese lado del mundo no tangible, donde si no fuésemos egoístas pretendiendo otorgar a todo un lado meramente "racional", entenderíamos que los seres humanos venimos a este mundo buscando superarnos individualmente y que para ello nos sometemos a "pruebas" en solitario o en conjunto, que nos permitirán alcanzar el perfeccionamiento como seres espirituales.
Veo mi proceso interno, el proporcionado por el duelo y observo que esto me ha llevado a trabajarme mucho interiormente, me ha permitido nuevamente establecer contacto conmigo misma. Mi mama me ha hecho volver al camino interior. Ella también hizo su camino, y aun aunque no esté, el impacto de su vida sigue haciéndome reflexionar acerca de mi propio camino como mujer.
Ser mujer en este mundo no es tarea fácil, la sensibilidad de nuestras almas, ligadas a la intangibilidad de lo no sensorial no tiene cabida en una sociedad dominada por la racionalidad del patriarcado. Eso fue lo que no entendí cuando mi tía decidió terminar voluntariamente con su vida, al igual que lo hizo mi madre 17 años después, quizás deprimida por el desamor al que la sometió su ex marido, su empeño en adoptar visiones masculinas que la invitaban a desoír sus emociones, somentiendolas a perspectivas racionales, abandonando la posibilidad de sentirse débil ante su dolor. Que daño nos ha hecho esta sociedad patrialcal-racional a todos. Volver a conectarnos con las emociones, con el mundo intangible, con nuestro sexto sentido, darle espacio y cabida a lo que no es explicable por la ciencia occidental, debería ser prioritario para volver a constituirnos como seres íntegros.
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