jueves, 29 de marzo de 2018

Inicio de la Primavera 2018

Hace 8 días que Primavera, a venido a visitarnos. Aún hace frío pero los días buenos se van alternando con los malos, Poco a poco los buenos le ganarán la partida a los malos, como la vida misma.

El clima de Barcelona es benevolente, no es tan crudo como el de Madrid, lo que me permite disfrutar cada día sin tantas capas de ropa encima, eso me hace sentir la libertad de movimientos. Cuando estoy enfundada en sweteres, bufandas, gorros, guantes, botas, calcetines gruesos, me siento como una especie de robot oxidado, a quien agacharse a recoger un guante caído le cuesta un mundo. Imagínate andar así todo el día, caminando por la calle, subiendote a un autobús o en el metro, donde hay que quitarse por lo menos el abrigo, para no morir asfixiada del calor de la calefacción. Todo es una odisea.

Cuando vivía en Venezuela pensaba que vivir con frío era "muy elegante", porque veía a las personas en las películas de t.v, vestidas con unos atuendos que distaban mucho de la simpleza de la camiseta de tirantes y de los vaqueros, que solía usar porque el calor húmedo obligaba. Pues Barcelona, es un término medio, ya no me visto como una cebolla y eso me viene genial. Me gusta esta ciudad, creo que lo he repetido mil veces ya, aunque quizás lo que me agrada sin lugar a dudas, es la actitud que produce en mi: mucha curiosidad por conocer todo lo nuevo que ella me brinda. 

Que bien que decidí salir de Madrid, parece un mantra que me repito mucho, pero es que no dejo de experimentar como mi cuerpo y mi mente van poco a poco eliminando la rigidez que se había instalado en mis huesos. Aún siento que me estoy desintoxicado, es algo curioso es como si mis pulmones poco a poco dejaran de lanzar toxinas al ambiente. Bueno, no solo mis pulmones, también mi cerebro y sus pensamientos, o mis ojos y su falta de contacto visual con el resto de las personas.

Siento mucha rabia por Madrid y su maltrato. Aunque había algo que me gustaba mucho de las costumbres madrileñas: allí cuando te acercas a un grupo de personas a quienes no conoces pero te quieres presentar, no necesitas que nadie te introduzca con formalismos tipo: "Macarena, te presento a Princesa", no. Allí te presentas tu mismo, estampando dos besos en la mejilla de los desconocidos y dices: "Hola, soy Princesa". Eso me encantaba, quizás por eso se dice que los madrileños son más abiertos que los catalanes, aquí he visto que eso no ocurre, sino más bien es como en Venezuela, si alguien no te presenta, la persona ni te mira y se hace más incómodo introducirse.

Ningún lugar es perfecto, solo lo hace perfecto el como nos sintamos en él y esta nueva ciudad me gusta mucho. A ver qué me depara esta nueva primavera, espero que algunas cosas buenas, para poder seguir obteniendo fuerzas y recomponer mi vida.



jueves, 15 de marzo de 2018

¿La vida es sencilla?

La vida es mas sencilla de lo que a veces se piensa, solo que hay que estar preparado para tomarla tal como se presenta. 

Agobiada por mis sentimientos y mis pensamientos, busco distraerme para tomar contacto con el mundo exterior: visito un centro comercial y me meto en una tienda para ver ropa, me compro algo y sigo mi camino. Me detengo en una plaza abarrotada de turistas, me siento en un banco al lado de un chico italiano cuya pareja es una mujer que está sentada en una silla de ruedas y ahí me quedo, contemplando la "Sagrada Familia", mientras me como un brownie, que saco del fondo de mi mochila. Vuelvo a meterme dentro de mi. Caigo nuevamente en una especie de ensimismamiento, que busca escarbar el porque siento lo que siento.

Que complicada soy a veces, tengo que salir de dentro de mi y olvidarme un poco de todo este torbellino de sentimientos que estoy experimentando. La vida no es tan complicada mujer!, me repito esa frase mientras pedaleo fuertemente como queriendo llegar a un destino, que no se muy bien donde queda.

Miro la playa, hay sol, es marzo, hace calor y yo con una sudadera azul horrorosa y unos vaqueros que me hacen un culo horripilante, porque son de una talla mayor a la mía. Me lanzo a la arena con la bicicleta, la aparco en la orilla y me quito estos vaqueros, me deshago de la sudadera y me pongo un short y una camiseta, que están esperando ser usadas, con ansiedad, en el fondo de mi mochila. Me tiro en la arena y me da el sol.

La brisa me toca, el mar me salpica, mi mente se calma mientras escribo. No quiero sentir más, quiero quedarme tranquila y no pensar. Todo lo cuestiono.  Me he desmontado tanto que siento que no encajo en ningún lugar.

Papel de víctima de telenovela. No quiero ser una víctima de las circunstancias que he creado. Quiero sentirme emponderada.  Quiero sentirme fuerte, porque cuando me siento sensible todo me vulnera. A veces, pienso que me autosaboteo, pero también soy consciente que me cuesta manifiestar sentimientos. Los escondo o incluso me cuesta identificarlos.

Cuestionarse tanto todo no sirve de nada. No es operativo. A veces echo de menos las risas tontas, las salidas sin sentido y lo superficial de la vida. Sin escarbar, sin pensar, sin nada más que vivir la felicidad.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Mis Sentimientos como inmigrante

Madrid a quedado atrás, casi diecisiete años de mi vida establecida en esa ciudad. Un viaje que inicié con el sueño de descubrir que se podía vivir de una forma diferente a como me sentía en Venezuela.

No encontré la felicidad en Madrid, pero si viví un sin fin de experiencias que me han vuelto, quizás un poco más sabia. De echo creo que me marché de mi ciudad (sí, me siento un poco madrileña), con el sabor amargo de no haber encontrado allí la satisfacción de formar parte de una sociedad por la que quise ser adoptada. Creo que España no es un lugar para todos, solo lo es para algunos: los que han nacido, vivido y crecido allí.

También es cierto que siempre seré una inmigrante y esto es un sentimiento que me acompañará hasta el final de mis días. Incluso si decido volver a mi país, ya no perteneceré a él,  a cambiado tanto Venezuela desde que me marché en el 2001, que lo veo como un lugar desconocido,  que me queda lejos en costumbres y en visión de vida.

¿Quien soy?, ¿A donde voy?, ¿ Por donde comienzo a escribir esta nueva etapa de mi vida?, ¿Cual es mi camino?, ¿Qué necesito aprender para seguir avanzando en el camino de la vida?, ¿ Qué quiero?.

Venezuela fue como la primaria y el bachillerato, Madrid fue como la Universidad, Barcelona será como el Master. Así es la vida, un continuo aprendizaje que me invita a evolucionar.

Hola mamá

Querida Mamá,  Hace 10 meses y 2 semanas que nació Laia. Quiero que sepas que tienes una nieta preciosa, tiene unos ojos grandotes de un col...