Madrid a quedado atrás, casi diecisiete años de mi vida establecida en esa ciudad. Un viaje que inicié con el sueño de descubrir que se podía vivir de una forma diferente a como me sentía en Venezuela.
No encontré la felicidad en Madrid, pero si viví un sin fin de experiencias que me han vuelto, quizás un poco más sabia. De echo creo que me marché de mi ciudad (sí, me siento un poco madrileña), con el sabor amargo de no haber encontrado allí la satisfacción de formar parte de una sociedad por la que quise ser adoptada. Creo que España no es un lugar para todos, solo lo es para algunos: los que han nacido, vivido y crecido allí.
También es cierto que siempre seré una inmigrante y esto es un sentimiento que me acompañará hasta el final de mis días. Incluso si decido volver a mi país, ya no perteneceré a él, a cambiado tanto Venezuela desde que me marché en el 2001, que lo veo como un lugar desconocido, que me queda lejos en costumbres y en visión de vida.
¿Quien soy?, ¿A donde voy?, ¿ Por donde comienzo a escribir esta nueva etapa de mi vida?, ¿Cual es mi camino?, ¿Qué necesito aprender para seguir avanzando en el camino de la vida?, ¿ Qué quiero?.
Venezuela fue como la primaria y el bachillerato, Madrid fue como la Universidad, Barcelona será como el Master. Así es la vida, un continuo aprendizaje que me invita a evolucionar.
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