El amor no existe. El amor romántico que tenía en mi cabeza, no existe. No existe nada de lo que alguna vez pensé que podía existir entre dos personas para conformar una pareja. La pareja es una construcción social, un binomio que tiene una función de reproducción. Sino hay reproducción la pareja no se sostiene, sino tiene un propósito común, se convierte en un sin sentido que no te lleva a ninguna parte. El amor no existe.
El amor no existe, el ser sintiente está capado por el cartesianismo, por el raciocinio, por el no contacto con la vulnerabilidad. El pensamiento cartesiano eurocéntrico no puede medir el amor, por lo tanto no existe. El amor pertenece al mundo primario, al mundo involucionado de las pasiones, de aquellos que no se han formado mentalmente y no han cultivado su intelecto. El intelecto lo es todo. Lo que se puede medir y comprobar lo es todo. Primero piensa y luego existe. Solo el pensamiento te da derecho a la existencia. Lo demás es magia y folklore.
Los hijos pueden ser creados en un laboratorio gracias a la reproducción asistida, eso medible y científico. Hacer el amor pensando que puedes encargar un hijo y hacerlo con ganas de concebir, eso es pensamiento mágico y folklórico. Enciendo una vela para que te alumbre el pensamiento.
El erotismo no se puede medir, la pasión no se puede medir, pero sí se puede consumir. El pensamiento patriarcal consume cuerpos para no permitirse amarlos. Sino eres cariñoso, ni te permites la manifestación física de la ternura, te tienes miedo a ti mismo.
No acompañar emocionalmente a quien está a tu lado es abandono emocional. No se acompaña como tú quieres sino como lo necesita la persona. Si no sientes amor, no serás una buena compañía solo una unidad de convivencia. El amor no existe. Tú no te dejas existir. Solo piensas.
Cuando mueras, lo único que te puedes llevar es el amor que has sentido. Y si no te has permitido sentir amor, tu vida no habrá merecido la pena.
El amor no existe.




