Hoy 16 de octubre es mi 46 cumpleaños, pero más que un día feliz, es el preámbulo al día más triste de mi vida el 17 a las 10:00 am del 2016 mi madre muere.
Con tranquilidad acepto mi tristeza y me doy espacio para vivirla, pero el hecho de que este triste y no quiera ningún tipo de celebración no significa que no necesite compañía y cariño el día de hoy.
Muchas veces pensamos que se necesita de fiesta y ruido para transmitir felicidad y alegría al otro, sin embargo en momentos de tristeza y duelo la sobriedad ayuda, el simple hecho de hacer acto de presencia, el ser arropado, el mirarme y decirme: sé que es un día difícil para tí pero estoy contigo y te quiero. Recibir consuelo el día de mi cumpleaños es el mejor regalo para poder transitar mi tristeza.
Cuando estamos tristes, sobre todo cuando estamos en duelo, la estridencia y el exceso de alegría hacen daño al corazón, porque no logramos conectar con ese sentimiento (es mi caso, hay personas que si que necesitan ruido) En cambio, para mi el silencio y el hacer cosas sencillas, incluso un bizcocho de cumpleaños sin celebración, ayudan a hacer el tránsito hacia un estado emocional más reconfortante.
Cuando no sepas cómo afrontar el duelo-cumpleaños del otro puedes preguntarle desde el corazón: ¿Qué crees que te puede ayudar a tu bienestar ese día? o una propuesta tipo: sino quieres celebrar está bien, pero podemos hacernos compañía (esto ya es el no va más de las propuestas). Consolar desde la igualdad al otro ayuda.
La delicadeza de las palabras de mi tía Chus me han ayudado a despertar bien. Hoy no necesito un feliz cumpleaños, necesito ser arropada, consolada, acompañada y cuidada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario