jueves, 15 de marzo de 2018

¿La vida es sencilla?

La vida es mas sencilla de lo que a veces se piensa, solo que hay que estar preparado para tomarla tal como se presenta. 

Agobiada por mis sentimientos y mis pensamientos, busco distraerme para tomar contacto con el mundo exterior: visito un centro comercial y me meto en una tienda para ver ropa, me compro algo y sigo mi camino. Me detengo en una plaza abarrotada de turistas, me siento en un banco al lado de un chico italiano cuya pareja es una mujer que está sentada en una silla de ruedas y ahí me quedo, contemplando la "Sagrada Familia", mientras me como un brownie, que saco del fondo de mi mochila. Vuelvo a meterme dentro de mi. Caigo nuevamente en una especie de ensimismamiento, que busca escarbar el porque siento lo que siento.

Que complicada soy a veces, tengo que salir de dentro de mi y olvidarme un poco de todo este torbellino de sentimientos que estoy experimentando. La vida no es tan complicada mujer!, me repito esa frase mientras pedaleo fuertemente como queriendo llegar a un destino, que no se muy bien donde queda.

Miro la playa, hay sol, es marzo, hace calor y yo con una sudadera azul horrorosa y unos vaqueros que me hacen un culo horripilante, porque son de una talla mayor a la mía. Me lanzo a la arena con la bicicleta, la aparco en la orilla y me quito estos vaqueros, me deshago de la sudadera y me pongo un short y una camiseta, que están esperando ser usadas, con ansiedad, en el fondo de mi mochila. Me tiro en la arena y me da el sol.

La brisa me toca, el mar me salpica, mi mente se calma mientras escribo. No quiero sentir más, quiero quedarme tranquila y no pensar. Todo lo cuestiono.  Me he desmontado tanto que siento que no encajo en ningún lugar.

Papel de víctima de telenovela. No quiero ser una víctima de las circunstancias que he creado. Quiero sentirme emponderada.  Quiero sentirme fuerte, porque cuando me siento sensible todo me vulnera. A veces, pienso que me autosaboteo, pero también soy consciente que me cuesta manifiestar sentimientos. Los escondo o incluso me cuesta identificarlos.

Cuestionarse tanto todo no sirve de nada. No es operativo. A veces echo de menos las risas tontas, las salidas sin sentido y lo superficial de la vida. Sin escarbar, sin pensar, sin nada más que vivir la felicidad.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Mis Sentimientos como inmigrante

Madrid a quedado atrás, casi diecisiete años de mi vida establecida en esa ciudad. Un viaje que inicié con el sueño de descubrir que se podía vivir de una forma diferente a como me sentía en Venezuela.

No encontré la felicidad en Madrid, pero si viví un sin fin de experiencias que me han vuelto, quizás un poco más sabia. De echo creo que me marché de mi ciudad (sí, me siento un poco madrileña), con el sabor amargo de no haber encontrado allí la satisfacción de formar parte de una sociedad por la que quise ser adoptada. Creo que España no es un lugar para todos, solo lo es para algunos: los que han nacido, vivido y crecido allí.

También es cierto que siempre seré una inmigrante y esto es un sentimiento que me acompañará hasta el final de mis días. Incluso si decido volver a mi país, ya no perteneceré a él,  a cambiado tanto Venezuela desde que me marché en el 2001, que lo veo como un lugar desconocido,  que me queda lejos en costumbres y en visión de vida.

¿Quien soy?, ¿A donde voy?, ¿ Por donde comienzo a escribir esta nueva etapa de mi vida?, ¿Cual es mi camino?, ¿Qué necesito aprender para seguir avanzando en el camino de la vida?, ¿ Qué quiero?.

Venezuela fue como la primaria y el bachillerato, Madrid fue como la Universidad, Barcelona será como el Master. Así es la vida, un continuo aprendizaje que me invita a evolucionar.

miércoles, 17 de enero de 2018

Navidades antes del 2000

De mi familia me gustaba el echo de sentarnos a la mesa y esperar a que estuviéramos todos para comenzar a comer. En las navidades, cuando nos reuníamos junto a mis abuelos, tíos y primos, cada uno se encargaba de hacer algo para que pronto estuviera preparado todo para cenar.

Yo siempre me pedía poner la mesa, adoraba sacar la caja de cubiertos que mi abuela guardaba celosamente en la alacena, para momentos especiales. Las copas de agua, junto a las de champagne, esperaban durante un año en la vitrina de cristal y madera de caoba, eran hermosas, las de champagne tenían un borde en oro y estaban fabricadas en Bohemia. Disfrutaba colocando cada pieza en su lugar, platos de cerámica con borde de plata, cubertería delicada y copas de cristal sobre un mantel largo, ovalado, para trece personas. Todo era bonito y especial, hecho por y para nosotros.

Al sentarnos a la mesa, esperábamos a que todos estuvieramos ocupando su lugar, entonces nos tomábamos de la mano y mirándonos los unos a los otros, agradecíamos lo vivido durante ese año, haciendo una especie de resumen y formulábamos un deseo para el siguiente. Luego nos sentábamos, brindábamos juntos y comenzábamos a comer. Adoraba ese ritual, porque para mí, estaba lleno de respeto hacia los que amaba. Además rebozaba de buenas intenciones, cariño e intimidad.

Nos reíamos juntos, disfrutando de estar reunidos en familia. Echo de menos esos momentos, los echo de menos a todos.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Tregua

Pido una tregua para mi corazón. Una madrugada decidió asomarse para ver como le iba al mundo y dió un paseo, pensando que a la noche le gustaría tenerlo suelto latiendo, probando ser feliz. Cabizbajo regresó a mi, pidiendo refugio, después de haber sentido en su carne el dolor de la vida. Me ha dicho que es mejor que le ceda el testigo a mi alma, porque tal vez ella se entienda mejor con las noches oscuras, sin luna. 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Lo erótico y lo femenino en mi lucha feminista.

"Quiero que te sientes un día frente a mi y que mires como bailo para ti", mi yo erótico pujaba por salir y ser libre para mostrar toda mi femineidad ante sus ojos. "Quiero que me mires con descaro", así trataba de invitarle a participar en mi juego de seducción sana, consensuada entre dos personas que se gustan. Pero él declino la oferta, ante su incapacidad de mirarme con descaro sexual, porque culturalmente en su "mundo  de luchas sociales", mirar así a una mujer es considerado "machista" y él pertenece a la generación de hombres nuevos, pero confundidos ante nuestras reivindicaciones feministas. 

En cuestión de segundos, fueron a parar al cajón de mi cómoda, la ropa interior sexy que me había comprado pensando en ese momento lúdico. Ni ligueros, ni medias de encaje, ni sujetadores con tiras negras, ni música suave, ni luces a medias, ni olores envolventes, nada de movimientos insinuantes, ni miradas lascivas que jugaran al deseo. Mi yo femenino erótico no tuvo encuentro con su yo masculino "feminista". Me sentí mal, algo perdida la verdad, porque llegué a dudar si era bueno lo que le proponía sobre el uso de mi cuerpo físico para mostrarme sexualmente ante él. Para mi era erotismo, para él "machismo". Así que entré  en cortocircuito mental, decidí ponerme mi pijama mas gruesa, meterme en mi cama y dejar de sentir ese impulso erótico que me hacia sentir femenina.

Creo que el feminismo mal enfocado, nos podría llevar a abordar el concepto de lo femenino desde el punto de vista del patriarcado: victimizándonos como mujeres objetos-sexuales. Yo no me siento una mujer objeto cuando deseo que la persona que me gusta, me mire de una forma sexual, en un ambiente consensuado y libre. El erotismo ha sido una conquista femenina, es posterior a la época donde las mujeres solo éramos usadas con fines reproductivos. Nos acostábamos en una cama, cubiertas con una sábana, que tenía una abertura en el medio quedando a la altura de nuestra vagina, por donde el hombre introducía su pene para fertilizarnos. Así era nuestra sexualidad occidental en el siglo pasado. Durante ese tiempo la sexualidad, el gozo y el disfrute nos estaba negado, a nosotras las mujeres. Más cercana a nuestra época, está la sexualidad femenina abordada como fuente de gozo exclusivo y supeditado al sexo masculino. Luego de vivir las diferentes oleadas de libertad sexual, por parte del colectivo femenino, al hombre y a la mujer, socializados dentro de sistema patriarcal, solo les ha quedado utilizar la sexualidad de la mujer libre, como vehiculo de opresión, mediante la descalificación y humillación de aquellas que osan vivir su sexualidad en plenitud. Hasta aquí todo claro, pero ¿qué ocurre entonces entre dos personas libres, que se gustan y que quieren disfrutar de la sexualidad consensuada de una forma rica y plena?, ¿está lo erótico reñido con esa conquista femenina sobre nuestro poder sexual?. Mi respuesta es NO¡.

El erotismo femenino es una conquista feminista en si misma. A través de su ejercicio, nos afianzamos como mujeres y hombres sexualmente sanos, que desarrollan el ejercicio sexual en un espacio creado para que ambas energías se encuentren, se nutran y se transformen en una sexualidad rica y plena. El problema que he sentido yo, es que pocos son los hombres que se han reconciliado con su parte erótica. Un hombre erótico, es un hombre feminista, porque durante el encuentro sexual, busca llenarse de energía femenina. Así mismo, el hombre erótico, abraza su propia feminidad, se deja fluir sexualmente, se muestra sensible, siente, se apasiona, disfruta a su compañera, se disfruta a si mismo dando placer, pero no lo aborda como un reto o como una obligación, sino como algo natural que se da entre dos personas con energías sexuales plenas. El erotismo es dar y recibir, sin la comunión de dos personas libres e iguales, lo erótico no es posible.

Yo necesito de mi erotismo para sentirme emponderada. Anular esa parte de mi, es reducirme a un ser sexual victimizado. La mujer que no "debe" mostrar su belleza, la que no "debe" sentir deseo, la que anula el gustarse a si misma y por ende gustar a los demás, es abordar el feminismo desde el complejo, es seguirle el juego al patriarcado, ya que anulandome a mi misma, por no dar cabida a ese machismo, no me vuelvo poderosa, mas bien me convierto en victima. Mi erotismo  forma parte de mi poder femenino, está integrado dentro de mis capacidades personales, es el lugar donde me reconcilio con mis energias femeninas, que buscan una energía masculina para danzar en conjunto; miradas cómplices, sin espacios para sentirnos juzgados, abiertos a fluir con nuestros cuerpos, que se miran, se tocan y se saborean, donde hay consenso y libertad para que ambos sintamos deseo. No hay experiencia mas igualitaria, que tener sexo con un hombre consciente de su ser erótico.

Así mismo, una mujer que es consciente de su poder erótico, de su fuerza vital, de su presencia física, de sus conocimientos, de su sabiduría femenina, de su intelectualidad, es un ser muy poderoso, capaz de vulnerar a todo un sistema patriarcal.



miércoles, 1 de noviembre de 2017

"Las ruinas son el camino hacia la transformación"

"Siempre tenemos que estar preparados para las continuas olas de transformación"

"Las ruinas son un regalo, son el camino hacia la transformación"

Estas frases, no son mías, pero las uso como mantras para seguir adelante en este proceso de recomponer mi vida. Me hago con ellas, tomándolas como una fuente positiva que me inspira a seguir adelante, gracias Elizabeth Gilbert, por compartirlas a través de tu palabra escrita. 

Ya ha pasado un 1 año y 15 días desde el suicidio de mi madre. Al mes de lo ocurrido,una vez que pude identificar que estaba sumida en "estrés postraumatico" por el tipo de situación que viví, busqué ayuda para poder salir del impacto inicial del shock. Debo decir, que todo fue tan rápido y tan violento, que ni siquiera sabia que lo que me estaba pasando tenía un nombre y ese era: estrés postraumatico. 

Los meses posteriores al hecho, me encontraba viviendo mi vida como si estuviera en una nebulosa, por ejemplo: me veía a mi misma como si fuera protagonista de una película, como si desde fuera de mi pudiera observarme todo el tiempo. Empecé a sentir que mis sentimientos se entumecían, nada me dolía, empecé a sentir que mi empatía fallaba. No entendía porqué habiendo pasado una situación tan fuerte no podía sentir, con la misma intensidad que sentía a los pocos días de lo ocurrido. Dejé de llorar y  ahí fue cuando identifiqué  que me había encapsulado y que debía de hacer algo para sacar de mi, el dolor incrustado. De no sacarlo, las consecuencias de cara al futuro tendrían consecuencias psicológicas y mentales graves para mi. 

Empecé a buscar información y me topé con el significado del estres postraumatico, seguidamente busqué una terapia específica que me sacara del shock. Pensé que no estaba preparada aun para exponer todos mis sentimientos en una terapia normal, no quería tener que revolver mis recuerdos recientes una y otra vez, pero si necesitaba que alguien "reprogramara mi cerebro" mediante una técnica menos invasiva en lo emocional. Fue así como llegue al EMDR, con una terapeuta que había trabajado en los sucesos del 11 de septiembre en Nueva York. 

Las terapias me ayudaron, sin embargo mas que la terapia en si misma, el efecto curador comenzó cuando la terapeuta pronunció una frase que me permitió reconectarme conmigo misma y con el mundo: "tal vez tu madre y tú teníais este pacto". Esta frase me la repito mil veces cuando trato de entender el proceso transformador de mi duelo. 

Parecería injusto que antes de escoger ser madre e hija, ella y yo hubiésemos pactado someterme a este proceso de dolor para llegar a la transformación. Y para los que me no me entendáis, hablo desde la vivencia del ser humano como espíritu previo a la vida terrenal: "una prueba de Dios", diría un cura o "son designios de Alá", diría un rabino. Su frase me reconectó con la incesante búsqueda de mi ser espiritual, camino que decidí abandonar en Septiembre de 1.999, luego del suicidio de mi tía Briceida, culpé a la vida, a los seres espirituales y a todo el universo, de no haber intervenido proporcionándole luz suficiente para iluminar su momento mas oscuro. Asi que durante los años siguientes dejé de creer en todo lo que tuviera que ver con el lado espiritual de la vida. Me centré en la vida terrenal, me situé en el mundo y me dedique a trabajar, a formar un hogar superficial, a tener dinero y posesiones materiales. En fin, que todo esto me fue bien, pero dentro de mi, muy dentro, esa vida que he llevado no me llenaba como persona. Entonces empecé a desbalancearme. Pasaron muchas cosas, que ahora mismo no voy a escribir, incluso muchos episodios ya están escritos en este blog. 

Aquella frase, me devolvió al año 1.999, volviendo a reconectarme con ese lado del mundo no tangible, donde si no fuésemos egoístas pretendiendo otorgar a todo un lado meramente "racional", entenderíamos que los seres humanos venimos a este mundo buscando superarnos individualmente y que para ello nos sometemos a "pruebas" en solitario o en conjunto, que nos permitirán alcanzar el perfeccionamiento como seres espirituales. 

Veo mi proceso interno, el proporcionado por el duelo y observo que esto me ha llevado a trabajarme mucho interiormente, me ha permitido nuevamente establecer contacto conmigo misma. Mi mama me ha hecho volver al camino interior. Ella también hizo su camino, y aun aunque no esté, el impacto de su vida sigue haciéndome reflexionar acerca de mi propio camino como mujer. 

Ser mujer en este mundo no es tarea fácil, la sensibilidad de nuestras almas, ligadas a la intangibilidad de lo no sensorial no tiene cabida en una sociedad dominada por la racionalidad del patriarcado. Eso fue lo que no entendí cuando mi tía decidió terminar  voluntariamente con su vida, al igual que lo hizo mi madre 17 años después,  quizás deprimida por el desamor al que la sometió su ex marido, su empeño en adoptar visiones masculinas que la invitaban a desoír sus emociones, somentiendolas a perspectivas racionales, abandonando la posibilidad de sentirse débil ante su dolor. Que daño nos ha hecho esta sociedad patrialcal-racional a todos. Volver a conectarnos con las emociones, con el mundo intangible, con nuestro sexto sentido, darle espacio y cabida a lo que no es explicable por la ciencia occidental, debería ser prioritario para volver a constituirnos como seres íntegros. 

Semana 31 de mi segundo embarazo (29/06/2026)

Esta semana se está haciendo realmente difícil, la primera porque la panza que tengo es muy grande y ya me esta siendo caso imposible moverm...