Una mujer debe saber cuando retirarse, saber marcharse antes de resultar ser la pesada o la desesperada de turno.
Ante todo hay que saber jugar con elegancia. Mantener los límites de la cordura y aceptar que no llenas sus expectativas, que prefirió buscar en otro lugar aquello que no puede obtener de ti.
Los períodos de conquista duran poco, son divertidos y hasta adictivos. Es bueno disfrutarlos cuando se tienen, aportan vida y diversión. Una vez que se acaban y es necesario saber leer muy bien las señales de su fin, hay que dejar fluir, soltar, no atar. Nada nos pertenece: ni el amor, ni el sexo, ni la vida por la que transitamos.
El amor pasa, la magia se acaba, de decepción no muere nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario