domingo, 28 de diciembre de 2014

Follow the Love Line

Me encantan los hombres sensuales, aquellos que se dejan llevar y te arrastran con ellos a las profundidades de sus sentidos. Con el tiempo he aprendido a observarlos, olerlos, degustarlos y  acompañarlos a ese lugar donde sienten que son de cierta manera libres de obtener lo que desean. Es justo alli, donde se olvidan del verbo obtener y empiezan a conjugar el verbo DAR. Entonces, me conecto con ellos, con ese momento y me dejo fluir. Me convierto en una especie de onda que acompasa cada uno de los impulsos que emiten. Sensacion Maravillosa.

Con la excusa de vernos, marcamos una cita, casi 3 años despues de habernos visto la primera y unica vez, ¿increible, verdad?. Trato de ser puntual, es de noche, hace frio y no encuentro la direccion de su casa. Sin embargo, ahí está él, al otro lado de la acera, paseando a su perro mientras me espera.

Dos besos, un saludo cordial a él y a su perro, el cual no tiene nombre, solo lo llama por un silbido. Hombre original éste. Pasamos a su casa, me enseña un hermoso jardin lleno de hierbas aromaticas, donde, comienzan a activarse mis sentidos olfativos: cilantro, albahaca, maravilla de olores silvestres.

Unos pequeños bocadillos de catering estan sobre la mesa, muy bien colocados, varios tipos de quesos y vino tinto. Mis sentidos continuan agudizandose. Me invita a probar una copa de vino y me sumerjo en todas sus notas. Le miro, lleva vaqueros, un jersey suelto, camiseta debajo del jersey y una coleta que le sujeta el cabello. Sus ojos y su voz transmiten mucha sensualidad. Su espacio vital tambien: fotos, arte, libros de cocina, diferentes tipos de sal: con cayena.

Me invita a probar un queso azul sobre un pan previamente huntado con mantequilla. Humm...delicioso. Increible como la mantequilla le rebaja el sabor fuerte al queso azul, haciendolo suave pero penetrante a la vez. Me muestra sus libros de cocina y en especial uno de diferentes tipos de pizza. Empiezo a imaginarme lo excitante de poder ver los brazos de este hombre amasando la mezcla de harina y agua, para preparar una buena masa. Se levanta de la mesa y se dirige a la pequeña cocina americana y procede a derretir un chocolate negro casi al 90%, lo hunta nuevamente sobre unas tostadas y le coloca sal con cayena por encima. ¿puedes imaginarte lo que ocurrió en mi cerebro luego dar un bocado y sentir como el chocolate salado se pego a mi lengua?. No se como sería mi cara, pero en ese momento amenazó con besarme. Sinceramente no recuerdo ahora mismo si lo hizo o no, quizas el vino y la explosión de sabores, me tenian colocada.

Solo recuerdo tenerlo de pie frente a mi, casi arrodillado, bajandome por el cuello, sujetando mis caderas con sus manos, yo sentada en aquella silla alta y el buscando subir mi blusa, besandome el inicio de mi larga cicatriz, la cual empieza sobre el ombligo y termina en el comienzo de mi sexo. La recorrió entera con sus labios, deteniendose justo donde termina: Follow the love line, me susurra. Quisiera saber donde termina esta linea. Me puse de pie, él tambien. Me abrazo, toco mis brazos, mis espaldas dandome una especie de masaje, haciendome sentir la fuerza de sus manos. Nunca he probado drogas, pero este hombre es un porro que me coloca.

Tratando de espabilar del colocón que estaba sintiendo, me dirijo hasta su ordenador y busco musica para bailar. ¿Qué mejor que Kizomba?. Sí, el ambiente se presta es elegante, informal y muy sensual. Bailamos, nos dejamos llevar por esa música. Me sumerjo en sus sentidos. Me espabilo del colocon y volvemos a charlar por un rato mas. Debo marcharme, tengo un compromiso. ¿Cómo salir de esa casa y no aceptar la propuesta de un buen masaje? ¿Estoy loca o qué?...hay momentos que no vuelven¡. Me cuesta decidirme, pero debo cumplir el compromiso. De haber sabido que el reencuentro podía haber terminado en masaje con final feliz, lo hubiese planificado de otra forma, pero todo esto me pilló un poco de sorpresa.

Amablemente se ofrece a llevarme hasta el lugar donde habia quedado. Me despido de él. Mi boca sabe a chocolate y sal. Increible el momento. 

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