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Vientos de cambios

No hay nada mejor para reactivar ideas que moverse. No quedarse quieto ni un instante. En lo que empiezo a moverme, todo se activa y seguro comenzarán  a fluir ideas que me lleven a vivir de una forma mas honesta conmigo misma, en cuanto a tiempo real de disfrute y a horas de producción laboral.

He decidido armar mi maleta y aterrizar en Barcelona. Un billete de venida sin fecha de retorno. Madrid, mi apartamento, mis cosas y mis amigos  están allá pero yo quiero volver a sentir lo que es comenzar de cero.

En mi vida hay una constante: los extremos. Es increible, cuando me pasan cosas vienen todas de golpe. Quizas eso me ha enseñado a superarme rápidamente, reconstruirme sin perder tiempo. Aprender y pasar página, no apegandome a nada de lo anterior. Eso sí, tomando todo lo bueno y llenandome de ello.

Así que hoy me toca reestructuracion. Nada me ata a ningún lado. Solo los sentimientos hacia las personas que  durante estos últimos años hemos compartido sueños y luchas.

También estaba comenzando a sentir algo especial por un chico, le llamo Astro, he escrito aquí como le conoci. Despues de esa noche, hemos compartido 3 veces mas, pero no solo sexo. Ha dormido junto a mi, hemos visto pelis en el salón de mi casa, hemos ido al cine y dulcemente me ha tomado de la mano en todo momento (me sentí  muy rara cuando lo hizo, ya no estoy acostumbrada  a esto). Me gustan sus besos y me encanta como vive el sexo: libre y promiscuo. Lo que en otras personas produce rechazo, en mi produce la sensación de diversión garantizada.

Entre todos los cambios que estoy implantando en mi vida está la posibilidad de tener una relación abierta con alguien que piense igual que yo en cuanto al sexo: libre, sin ataduras, promiscuo, variado. Pero teniendo un espacio para compartir sentimientos, ternura, cariño, protección  y preocupación. Parece una utopía, pero estoy casi segura de que con él, podría  ser así. Quizás él sea el único  motivo por  el que permanecería  en Madrid. 

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