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Un buen regalo de Navidad

He desarrollado alergia extrema a personas que solo desean compartir sexo por sexo. Creo que estoy siendo repetitiva, ya que he expresado esto en mas de una ocasión.

Afortunadamente estos especímenes son  muy pocos. Son hombres que no desean crear espacios para generar el deseo, se piensan que el deseo es automático, como si fuera cuestión echar una moneda en una máquina y se expendiera de forma automática. Ahí tienes que estar tú abriendo la puerta y metiendolo en tu cama, para obtener ese codiciado minuto de orgasmo. ¿Aburrido no?. Repito, afortunadamente la mayoría  de los hombres no son asi. Más bien, ellos buscan sentir confianza y compartir emociones, aunque sea por una noche, desean dar y recibir cariño, conversación, atención y generar admiración de parte de la mujer con la que van a compartir ese momento de intimidad.

Incluso los hombres casados, que buscan una amante, piden a gritos, que en ese momento de intimidad sexual, les devuelvas el brillo en la mirada, no solo dandoles el mejor sexo del mundo, sino hablando, riendo, acariciando con ternura, acercandote emocionalmente a ellos. Sí, aunque no lo creas, necesitan expresar que lo que sienten.

Esto que os voy a contar me ocurrió  hace unos  días:

Siendo ya tarde, sobre las diez de noche, siento  mucho frío y decido ponerme la pijama y meterme en mi cama a dormir como las abuelas.

Metida ya en el calor de mi cama, tomo mi móvil  y saludo a un amigo, para preguntarle  sobre una cuestión  de trabajo. A lo que me responde: Qué haces?. ...¿te parece si te paso buscando, vamos a mi casa, pedimos una pizza, reflexionamos sobre la vida y hacemos el amor toda la noche? A lo que le respondo: ''Me encanta el plan pero esta noche soy Lady in Red'', pensando que me diría entonces para otro día, va y me suelta: ''en 15 minutos te paso recogiendo, haremos la primera  parte del plan''.

Y así  fue, este hombre tan atractivo e inteligente a mas no poder, compartió conmigo en su casa, una noche  de charla interensantisima hasta las cuatro de la madrugada (aun teniendo que despertar temprano, porque tenía que currar). A la hora de dormir, nos fuimos  a su habitación, donde encendió  velitas, incienso y  puso una música  deliciosa, de un grupo llamado NU. Me gustó, porque estaba creando un espacio sensual  y erotico para nosotros.

Toco mi espalda, justo detras de mis ovarios y comenzo a aplicar un presión  deliciosa, que me relajaba y a la vez me excitaba. Le toqué  y le acaricie con la misma dulzura con la que lo hacia conmigo. Nos sentamos  frente a frente y nuestros cuerpos se balancearon uno al compás  del otro...me di la vuelta y de espaldas a él, arrodillada apoyandome sobre mis pantorrillas, encaje mis caderas en las suyas, dejé que mi cabello descubriera mi cuello y mi espalda sentia el calor de su pecho.  Una erección fuerte, empujaba su pantalón de pijama y casi rozaba  mis braguitas. Nos olimos, nos besamos, le comi su sexo, en agradecimiento a aquel momento tan potentemente sexual. Tocó mi clitoris, con sus dedos dandome un placer que me llevó  a volar. Acabamos con el cuerpo llenos de espasmos que parecian contagiarse, en un orgasmo que iba mas alla de la simple penetracion.

Dormimos y nos despertamos riendonos, a raiz de una broma. Me contó su plan de día, desayunamos y me devolvió a la puerta  de mi casa.

Sin ninguna  pretensión  de mi parte, acabe aquella noche en el sofa de la casa de un ''conocido'' quien en cuatro horas me relató  su vida desde los 17 años, sus vivencias mas impactantes, sus derrotas y fracasos, sus desamores y amores profundos, sus historias divertidas y reflexiones filosóficas varias, sobre la vida y su sentido. Compartiendo además  un momento erotico muy potente.

Me despedí con un beso en su mejilla cuando me baje de su coche y le desee unas felices fiestas.

No pretendo tener mas nada de él. Me quedo con ese momento, si algún día nos apetece compartir  otro momento así, lo tendremos y si no ya haber compartido  eso ha sido un buen regalo de navidad.


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