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Enseñanzas de vida

Siempre me han dicho que la vida se compone de etapas en las que vamos aprendiendo, lo difícil es decifrar que es lo que realmente debemos aprender, que lección nos toca en ese momento determinado.

Por ejemplo, el desamor me enseñó a ser mas sensible ante el dolor ajeno. A través de él aprendí, a ser mas empatica y a respetar el proceso del dolor, el mío propio y el de cualquier persona. Quizás no hay sentimiento mas doloroso que querer a alguien que te ha dejado de querer o que ni siquiera te ha querido, es un proceso duro de vivir, por que afecta nuestra autoestima, literalmente la deja hecha polvo.

También me ha enseñado a ser humilde en espíritu, yo siempre queriendo ser hermosa, inteligente, sexualmente apasionada, trabajadora, etc y sin embargo nada de eso vale si sencillamente la persona elegida en mi corazón no comparte conmigo el mismo sentimiento.

Ahora, solo se que soy lo que soy, me siento orgullosa de mi misma pero en mas de mil ocasiones sere imperfecta para muchas personas y otras mil seré rechazada. Para esas personas no valdre nada, pero eso no significará que mi valía disminuirá. Ya no pretendo agradar a todo el mundo. La humildad de espíritu me ha permitido ceñirme a conservar aquellos valores que para mi son importantes y aceptar que esos valores pueden que no sean importantes para los demás. Es lo que llamo aceptar.

Hago mucho trabajo de aceptación: respeto lo que el otro me quiere dar, lo que además esta dispuesto a recibir y decido, desde el respeto, si es beneficioso o no para mi. La etapa del desamor me ha enseñado eso.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Buenas tardes, Princesa aceptante.
Hoy retorno al seno de tu diario. Lo que dices, me concierne. Lo que no dices en lo escrito, más aún.
Sabes que con frecuencia me despido de ti enunciando "Gassho". Los monjes Zen estimamos la sacralidad de la gratitud enunciado esa palabra, eternamente acompañada de la unión de las manos extendidas frente al corazón. Con "Gassho" significamos que no sólo se agradece lo recibido, sino la oportunidad de dar, y finalmente de dar-se: mutuamente. La gratitud, para los boddhisattvas, es la gracia de la inter-dependencia.
Para mí, es preciosa esta correspondencia: responderse es afirmar una fidelidad espontánea y libre.
Mereces de mi lo que intuyo que puedes aceptar: la verdad de mi momento.
Mi momento eres tú en mi tiempo dedicado.
Dedicarse es "Gassho": el espíritu en el gesto de dar como recibir, y de recibir como dar. La transferencia a nuestro lenguaje dual es problemática. En el Zen no hay dualidad, sino inter-dependencia. Una percepción circulante fluida del ser en el hacer.
Es hermoso que aceptes lo que te escribo.
Tu estimado boddhisattva.
Anónimo ha dicho que…
Se puede aprender más de nuestros errores, de nuestros fallos, de nuestro sufrimiento, de nuestro dolor… pero hace falta tener la capacidad para hacerlo. Ninguno queremos fracasar eso lo tenemos claro, pero cuando todo es fácil, cuando no te pones a prueba, nunca sabes hasta donde puedes llegar y esto nos permite juzgar mejor cada situación, saber ponerte en la piel de otro. Pero independientemente de lo que nos rodea y de lo que nos influye el verdadero valor como persona te lo das TU.

Ese trabajo de aceptación que llamas es una prueba más de tu crecimiento interior, una etapa más que has superado, supongo que las lecciones están desordenadas y no siempre se aprenden todas, pero leyéndote me da la impresión de que no te quedan muchas, ya eres una persona plena, consciente y sobre todo vital. Te sientes orgullosa de ti y tienes motivos.

Gracias siempre por compartir/escribir.

Alexey.
Erosrapsodia ha dicho que…
Gracias por compartir conmigo la verdad de tu momento, he percibido desde la primera vez que me brindastes la oportunidad de leerte, que vivimos un momento parecido en cuanto a procesos de reflexión.

Muchas veces me preguntan porque me desnudo ante todos, porque muestro mis sentimientos sin pudor alguno, precisamente el sentido está en compartir y crecer junto a todo aquel que le apetezca hacerlo conmigo.

Una vez mas, gracias mi estimado.
Erosrapsodia ha dicho que…
Sabes Alexey? Me gusta leerte porque aprendo de tí cada vez que haces estos feedback de mis reflexiones. Incluso siempre son una inyección de positividad.

Las lecciones de la vida nunca se acaban, aun me quedan unas cuantas, lo sé. Incluso en ocasiones, hasta se me han repetido. Son como si no hubiese aprobado el curso y las cosas vuelven a pasar de la misma manera pero con distintos personajes, al final la lección a aprender es la misma. Cuando me ocurre esto último, la vida no deja de sorprenderme, porque se empeña en que aprenda, quiera o no.

Gracias a ti Alexey por dejarme tus impresiones.

Un abrazo.

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