Llevo dias pensando en como voy a escribir esto, aun no se por donde empezar. Quizás sea una historia más, pero ¿sinceramente? no me lo creo.
Comencemos:
Aquel miércoles de hace tres semanas Luiza, Maura y yo, decidimos reunirnos en nuestro encuentro semanal. Cena deliciosa, charla entre amigas, de esas en las que no dejas de hablar de mil historias y no terminas ninguna.
Salimos del restaurante rumbo al Centro. Teniamos ganas de bailar, además los relaciones publicas de los bares siempre nos invitan copas, así que vamos a buscarles para entrar en alguno donde haya música y podamos divertirnos un rato.
Nos decidimos por un bar que solemos frecuentar y ya con invitaciones en la mano, entramos dispuestas a pasarlo bien. Pero al cabo de un rato, me aburro, nadie me llama la atención, tenía ganas de conocer a alguien y no veía nada en el panorama. ¿Nos vamos?, le pregunto a las chicas...¿vamos a otro sitio, aquí no hay nadie interesante?.....de repente Luiza desaparece, me quedo bailando con Maura y pasados 30 min, sigue sin aparecer. ¿Pero donde está Luiza ? le pregunto a Maura, mírala está ahi hablando con dos chicos.
Espero a que venga para marcharnos pero desde lejos con un ademán de acerquense, nos dice: chicas venir que os presento a un amigo y a su amigo. Yo ya con ganas de marcharme, me presento y seguidamente le digo: ¿Nos vamos?. Pero Luiza es muy clara para hablar, y me responde: No tengo ganas, nos quedamos un rato más con ellos. Ok! le digo, entonces miro al amigo de su amigo, quien esta sentado en un banco alto y le sonrio, es guapo, tiene los ojos azules y una sonrisa espectacular.
Pasados apenas 2 min, el chico de mirada azul, se levanta del banco alto y se lo cede a mi amiga Maura, a quien le dice: siéntate creo que estas algo cansada. Inteligente el chico, así se acercó a mí, mi amiga Maura se sentó y él quedó justo a mi lado. Comenzamos a hablar, hasta que llego un momento en que me di cuenta que nos metimos tanto en la conversación que dejamos por fuera a los demás.
¿Tienes bici? me pregunta, Sí! le respondí. ¿te parece si intercambiamos teléfonos para quedar algún día a hacer una ruta?, acabo de llegar de Argentina, después de tres años y estoy estableciendome nuevamente en Madrid, me lo dijo con ese acento madrileño que tanto me mata, pero con un deje argentino, propio del recien llegado. Te doy mi teléfono si tienes paciencia conmigo, le dije... y sigo con mi explicación: ''Tengo un trabajo que me deja pocas horas libres y no puedo responder siempre los mensajes. No siempre puedo quedar''. Tranquila, me advierte, como surja, sin presión. Entonces decidí darle mi número. Advertido quedaba.
Pasaron dos días y recibo su mensaje:
El: ''Hola! ¿Cuando libras? ¿quedamos para hacer una ruta en bici?'' o si quieres quedar antes también podemos quedar.
Yo: ''Sí claro, quedemos. Pero lo confirmamos ese mismo día, aun queda una semana por delante, antes no podré quedar''.
El: ''tranquila, me conformo con que te acuerdes ese día''.
Esto último me encantó, porque no me sentí presionada. No le volví a escribir hasta que llegado mi día libre, aparece su mensaje:
El: ''Hola, ¿quieres que te pase buscando por algun lado y nos vamos desde allí a hacer la ruta?''
Yo: ''Ok! a las 20:00 cerca de mi casa''.
Me sorprendió de que pasados mas de 7 días y sin haber hablado en los días previos, tal como dijo, me escribió para quedar. Esto casi no lo he visto, ya que o suelen bombardearte de mensajes hasta quedar o simplemente llegado el momento nos hacemos los locos. Además, se acordó de que ese día libraba. Puntazo!.
Dios mio!!! cuantas cosas podemos analizar cuando quedamos con una persona!!!.
Me arreglo y en mi bici voy a su encuentro. Le veo, es muy guapo, mirada azul, bronceado, delgado pero definido, cabellos castaños cortos, barba corta de las que estan de moda entre los madrileños. ¿Edad? Ni idea....pero resultaron unos 33. No se que ocurre pero a mis casi 41, siempre termino saliendo con chicos de menos de 35. A veces pienso que me he vuelto una adolescente.
Fue la mejor cita que he tenido en mucho tiempo!!!. El se encargo de hacer la ruta por las calles de Madrid, sitios donde nunca me había metido. Recorrer de noche en Bici las calles del centro de Madrid, con la brisa cálida de verano acariciando mi rostro, no tuvo precio. Había tan buen rollo entre nosotros que a todo decíamos que sí: venga, hagamoslo!, sí por aquí! cuidado que es contrasentido!. Risas, charlas y cena sentados en un banco en la plaza Vázquez de Mella: dos cajitas chinas de tallarines ( los adoro!), dos aquarius y de postre Kitkat. Bicis al lado.
El mundo es sencillo, la vida es sencilla y ese momento sin duda representó para mi lo bonito de la vida. No necesitaba más. Lo que estabamos compartiendo era nuestro tiempo, nuestras vidas... nuestras vivencias y nuestras ganas de conocernos. La canción de Dani Martín: Mira la vida, sería la banda sonora de esa cita.
De regreso, me acompaña hasta el portal de casa y me dice:
''¿Qué mas puedo pedir?: Verano en Madrid y yo aquí con una chica guapa y que además tiene bici!''. Me besó, le besé. No nos dejamos de besar, hasta que llego la hora de marcharse, era casi de madrugada. Entonces al despedirse me pregunta: ¿Cuál es el siguiente paso, como lo hacemos?....por supuesto mi cerebro entró cortocircuito a lo que respondi con un: estamos hablando.
El: Sí...¿pero como lo hacemos, quieres quedar conmigo en tus ratos libres?, yo puedo ir a verte donde estés.
Yo: cerebro en corto...me estaba pidiendo volver a quedar y de paso me estaba ofreciendo compartir más de su tiempo. Así que le respondo:''¿Mañana quieres?, vuelvo a librar, sino ya para la que viene.''
Así que volvimos a quedar al día siguiente, para otra ruta y mas besos. Y al siguiente también.... siempre se despide de mi preguntando: ¿cuál es el siguiente paso, como lo hacemos?.
Me apetece mucho volverle a ver. No se que pasará, pero sus besos y su alegría sencilla es adorable. Me hace sentir feliz, relajada y llena. Quizás es tiempo de dejarme llevar por un sentimiento de amor. ¿Enamorarme quizás?. Puede ser.