Diez días sin escribir, que poco interesante se me ha vuelto la vida, por Dios!!!.
Bueno, quizás mas adelante este preparada para escribir el proceso que estoy viviendo ahora, no solo me estoy adaptando a un nuevo lugar de trabajo, si no que también estoy aprendiendo a llevar mi nueva situación dentro de mi hogar, junto con mi madre.
Es un período difícil, donde saco desde mis adentros mucha fuerza emocional para empujarla a ella y a mi misma. Tener una persona con depresión al lado, te puede arrancar la alegría de vivir y sobre todo cuando esa persona es tu madre.
Así que a cinco años de haber comenzado un camino, la vida muestra nuevamente sus ciclos y sus etapas. Coincide en que nuevamente todo cambió: tanto a nivel personal, como laboral. He cambiado de empresa y he pasado de vivir sola y libre a vivir en familia, pequeña pero familia al fin. De nuevo un proceso de adaptación importante. Ahora veo en mi casa, a personas muy importantes para mi: mi mamá, mi abuelo y mi tío. Sin embargo, yo no soy la misma persona que ellos conocieron. Estoy tan desapegada a los patrones de conducta familiar que eso me permite abordar la enfermedad de mi madre, sin el dolor que me hubiese supuesto hace cinco años. Me da perspectiva y distancia, lo que me permite actuar de una forma fuerte y firme, cuando se niega a hacer cosas por si misma: ducharse, comer, levantarse de la cama, salir a dar un paseo. Es como tener una hija adolescente enfadada.
Toda esta situación me ha hecho encerrar más mi corazón. Soy consciente de ello. Me protejo demasiado para que las cosas no me duelan, tanto que ya no siento. Tengo que hacer algo con mi corazón, no puede ser que no sienta calor. El hecho de pensar que ella me dice que me quiere, pero que no lo demuestre, en ocasiones me hace pensar que pretende manipularme para que la deje en paz y no le de la charla y le obligue a movilizarse. Ahora la prioridad es que ella salga de ese estado. Pero requiere de mucha fuerza diaria de empuje para incentivarla y en ocasiones obligarla. Se hace agotador.
He pensado adoptar un perrillo, creo que un animalito podría permitirme hacer actos de amor diarios y sensibilizarme un poco. Volverme mejor persona, menos dura.
3 comentarios:
Buenas tardes, Princesa.
Tu último post ofrece un retrato de tu momento emocional que contrasta negativamente con todo aquello que transmitías en el período anterior a establecerte en tu nuevo trabajo. Quiero ser delicado y prudente al escribirte hoy. No deseo que tomes mis palabras siguientes como una oportunidad para hurgar en tus heridas, que son más profundas y persistentes que lo te atreves a revelar aquí. La sanación comporta experimentar "otro" dolor": no el dolor punzante, penetrante y pertinaz de la enfermedad prolongada, sino el paradójico dolor expansivo de la liberación de "ese" dolor crónico e inmediato, que para tantas personas es lastimosamente normal.
En lo que a ti concierne, hace meses que te confesé mi percepción de ti como una persona carente de un centro de gravedad emocional. Pude habértelo referido como un corazón "vacío": en esencia, tu corazón está vaciado de fuerza, de vitalidad, de permeabilidad, de capacidad compasiva, de apertura para compartir dolor. Esto último, especialmente, "compartir dolor" no es otra cosa que la necesaria empatía transcendental con la que conseguimos amar a quien sufre. La espiritualidad del dolor es el experiencia del mismo como tránsito universal hacia el gozo consciente.
En cuanto a la situación de tu madre, no tengo un conocimiento experto con el que ayudarte. Quiero recomendarte, modestamente, un libro excepcional que a mí me ayudó hace años: "LA DEPRESIÓN Y EL CUERPO", de Alexander Lowen. Puedes descargártelo en PDF en compartelibros.com
Desde aquí, todo mi cariño para vosotras dos y el resto de tu familia. Los vínculos materno-filiales contienen potentísimos significados vitales. Es una constante universal e intemporal de nuestra naturaleza.
Un beso, amiga.
Gassho.
Mi estimado,
Solo para ti palabras de agradecimiento. Me descargare el libro que recomiendas.
Solo puedo darte las gracias.
No te preocupes, lo interesante de la vida es la persona, no el periodo que pasa.
Después de vivir un tiempo sola siempre es difícil adaptarse de nuevo a convivir con gente, por mucho que los quieras y te quieran. Como dices ya no eres la misma persona, has crecido, te has desarrollado, has madurado y ahora eres mas fuerte. A veces vivimos para nosotros y otras nos toca vivir para los demás. Solo recuerda guardar un momento del día para ti, no importa si escribes o si escuchas música, si lees o si simplemente cierras los ojos y respiras hondo, solo tomar un pequeño oasis para tomar fuerza.
No dudes que tu madre realmente te quiere aunque no pueda demostrártelo, pero esta enferma, y cuando estas deprimido no te comportas de una manera racional, no te riges como los demás, para poder entenderlo tienes que sentirlo y las personas de alrededor quizá no puedan entenderlo.
Superaras esta situación porque eres una superviviente, porque has pasado cada momento duro de tu vida, porque te has sabido adaptar a un país y a una cultura diferente, porque no te conformas, aunque el ver una persona que quieres derrotada tampoco sera fácil.
A tu corazón lo haces latir tu, y nunca me ha dado la impresión de que seas fría o dura aunque ahora te sientas así por un tiempo.
Y la idea del perro es genial, es el animal que siempre te devuelve el cariño incluso cuando tu no se lo das, te obliga también a cumplir unas rutinas, a salir, a moverte, seguro que a las dos os viene de maravilla.
Un beso y un abrazo siempre y mas ahora.
Alexey
Publicar un comentario