El año pasado a la vuelta del verano, inicié un proceso de limpieza de aquellas relaciones que no me aportaban cercanía emocional. Claro, durante los últimos tres años que estuve metida dentro de mi fortaleza, solo me dediqué a "coleccionar" a los mejores amantes que me pude encontrar. No quería que nadie me tocara el corazón, pero si que quería sexo a raudales, me imagino que a través de él, compensaba la cercanía emocional que necesitaba y que no era capaz de permitirme.
El duelo afianzó aún más la necesidad de desvestirme de todos mis amantes, aunque es cierto que sí hubo una persona por la que sentí algo mas, por quien llegué a sentir ilusión. Sin embargo, siempre tuve los pies en la tierra, porque sabía muy bien que entre nosotros no iba a ocurrir nada mas allá de los tres meses que él dijo que quería compartir conmigo, aunque en total fueron casi siete meses. Él también se fue, por propio pie. Incongruente el destino porque era la única persona que me hubiese gustado mantener, ya que lo nuestro no era solo sexo, por lo menos no para mi, él me importaba como persona. No hubo despedidas, solo dejamos de estar "en linea", de saber el uno del otro.
El duelo afianzó aún más la necesidad de desvestirme de todos mis amantes, aunque es cierto que sí hubo una persona por la que sentí algo mas, por quien llegué a sentir ilusión. Sin embargo, siempre tuve los pies en la tierra, porque sabía muy bien que entre nosotros no iba a ocurrir nada mas allá de los tres meses que él dijo que quería compartir conmigo, aunque en total fueron casi siete meses. Él también se fue, por propio pie. Incongruente el destino porque era la única persona que me hubiese gustado mantener, ya que lo nuestro no era solo sexo, por lo menos no para mi, él me importaba como persona. No hubo despedidas, solo dejamos de estar "en linea", de saber el uno del otro.
Pienso que las etapas y los ciclos deben cerrarse, así mismo las personas deben despedirse. No es justo para nadie no recibir un: "adiós, necesito marcharme de tu lado". Así como llegamos a la vida de las personas saludamos y somos bienvenidos, al marcharnos también debemos despedirnos, eso forma parte del mantenimiento de la salud de las emociones, las cuales hay que cuidar y respetar, tanto las propias como las ajenas.
Mi madre también se marchó sin avisar, de golpe, de repente, sin ni siquiera una carta de despedida, ni un adiós. Nunca mas volveré a verla, nunca tendré la oportunidad de despedirme, nunca habrá un recuerdo de la última vez que nos abrazamos para decirnos adiós. Nunca abra la posibilidad de cerrar un ciclo de forma natural, solo lo puedo cerrar trabajándolo desde mi misma.
Cuando mis amantes insistieron durante todos los meses anteriores, les explique que ya no deseaba verles, que no me sentía de quedar, que ya no quería nada mas. Muchos insistieron, incrédulos ante mi resistencia y mis negativas, se lo tomaron mal...algunos me dejaban unas semanas tranquila, pero luego volvían a la carga. Por lo menos, hice el esfuerzo por despedirme de ellos. No desaparecí, así como así, les expliqué mis motivos para que entendieran el por que no quería seguir quedando con ellos. Ya no escriben y eso me hace sentirme en paz.
Las despedidas son necesarias, aunque duelan, es mejor pasar por ellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario