lunes, 11 de septiembre de 2017

No puedo con este dolor

Nunca habia escrito en plena crisis de tristeza por el duelo, la fecha de aniversario del suicidio de mi madre se acerca, justo un día después de mi cumpleaños, esto me tiene desbalanceada, triste, pidiendo perdón por no haber estado a la altura de las circunstancias, por no haber tenido la sabiduría para saber que hacer.

Es insoportable, es tan profundo y tan hondo que no me deja ni respirar, solo jadeo pidiendo perdón. Hago un acto de distracción escribiendo este post. Busco desesperadamente algo que me saque de este bucle, sentirme asi me sumerje en un abismo oscuro. 

Es tanta la tristeza, que una parte de mi muere. Me duele tanto todo que no puedo ponerme en pie, solo suplicar perdón por no haber estado en el momento previo, por no poder aminorar su carga mientras estuvo a mi lado, por no saber entender cuanto sufría, por perder la paciencia tantas veces. Siento que no puedo, que me duele tanto que me duele la vida misma, es demasiado, es insoportable!.

Sin  embargo, hay que seguir, no se cómo, pero hay que hacerlo.  Siento que muero, pero hay que seguir, aunque no pueda, ni sepa como hay que seguir! 

Esto es demasiado dolor para soportarlo una persona, nadie debería suicidarse. Nadie debería causar tanto dolor a las personas que ama. No pude salvarla de su sufrimiento, no pude sostenerla, no pude nada. No puedo con este dolor.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Su voz

Escuchar su voz, al otro lado del teléfono, justo antes de irme a dormir, calma mi ansiedad y mis ganas de estar unida a su piel.

Su risa me ilumina la vida.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Vivir lo sencillo enamora

Pensé que arrastraría mi maleta llena de tristezas, a cuesta por toda la costa gaditana pero no fue así, ¡que poco confié en el destino y en mi propia capacidad de resilencia¡. Volver a estar en contacto con el mar de Cádiz, me revivió, renovó mis esperanzas y mi fe en la vida, apaciguó mi lamento, me permitió hacer una parada llena de aire fresco en el tren del duelo.

Un plan sencillo, lleno de ilusiones: dormir en una tienda de campaña dentro de un camping, desnudarme completamente para tomar el sol, comer sin horarios cuando llegaba el hambre, dormir cuando se acercaba el sueño y despertar cuando el calor apretaba las mañanas dentro de la tienda. Sin secador de pelo, sin maquillaje, sin tacones, sin batería en el móvil, sin ropa interior que me incomodaba, sin excesos, sin postureos,en paz, tranquila y libre de todo lo que sobra en la vida pero llena de besos, de cuidados, de mimos, de cariño, de ánimos, de sexo trascendental: ese que te da orgasmos en el cuerpo y en el corazón y te despeja las dudas existenciales.

Ha sido el verano mas bonito y mas emotivo que he vivido en los últimos 17 años.

  

sábado, 29 de julio de 2017

Ausencias de despedidas

El año pasado a la vuelta del verano, inicié un proceso de limpieza de aquellas relaciones que no me aportaban cercanía emocional. Claro, durante los últimos tres años que estuve metida dentro de mi fortaleza, solo me dediqué a "coleccionar" a los mejores amantes que me pude encontrar. No quería que nadie me tocara el corazón, pero si que quería sexo a raudales, me imagino que a través de él, compensaba la cercanía emocional que necesitaba y que no era capaz de permitirme.

El duelo afianzó aún más la necesidad de desvestirme de todos mis amantes, aunque es cierto que sí hubo una persona por la que sentí algo mas, por quien llegué a sentir ilusión. Sin embargo, siempre tuve los pies en la tierra, porque sabía muy bien que entre nosotros no iba a ocurrir nada mas allá de los tres meses que él dijo que quería compartir conmigo, aunque en total fueron casi siete meses. Él también se fue, por propio pie. Incongruente el destino porque era la única persona que me hubiese gustado mantener, ya que lo nuestro no era solo sexo, por lo menos no para mi, él me importaba como persona. No hubo despedidas, solo dejamos de estar "en linea", de saber el uno del otro. 

Pienso que las etapas y los ciclos deben cerrarse,  así mismo las personas deben despedirse. No es justo para nadie no recibir un: "adiós, necesito marcharme de tu lado". Así como llegamos a la vida de las personas saludamos y somos bienvenidos, al marcharnos también debemos despedirnos, eso forma parte del mantenimiento de la salud de las emociones, las cuales hay que cuidar y respetar, tanto las propias como las ajenas.

Mi madre también se marchó sin avisar, de golpe, de repente, sin ni siquiera una carta de despedida, ni un adiós. Nunca mas volveré a verla, nunca tendré la oportunidad de despedirme, nunca habrá un recuerdo de la última vez que nos abrazamos para decirnos adiós. Nunca abra la posibilidad de cerrar un ciclo de forma natural, solo lo puedo cerrar trabajándolo desde mi misma.

Cuando mis amantes insistieron durante todos los meses anteriores, les explique que ya no deseaba verles, que no me sentía de quedar, que ya no quería nada mas. Muchos insistieron, incrédulos ante mi resistencia y mis negativas, se lo tomaron mal...algunos me dejaban unas semanas tranquila, pero luego volvían a la carga. Por lo menos, hice el esfuerzo por despedirme de ellos. No desaparecí, así como así, les expliqué mis motivos para que entendieran el por que no quería seguir quedando con ellos. Ya no escriben y eso me hace sentirme en paz.

Las despedidas son necesarias, aunque duelan, es mejor pasar por ellas.





Verano 2017: Se inicia la recuperación.

Hoy comienzan para mi mis vacaciones de verano, tres semanas de no trabajo. Me sentía rara al salir del restaurante hoy, por un momento pensé: ¿y que voy a hacer sin mi rutina laboral, esa que me soporta y me da pie?. Sé que es necesario que desconecte de todo, me hace ilusión irme de viaje, pero me da un poco de miedo tener tanto tiempo para pensar y para sentir.

Sé que van a ser días bonitos, días inolvidables, pero siento que en lugar de llevar mi maleta llena de ropa, me voy con todas mis tristezas juntas a un viaje que me ayudará a integrarlas transformándolas en parte de mi. No se como explicarlo, me duele el corazón literalmente, siento una punzada en el medio del pecho, como si no pudiera respirar con toda la profundidad que necesito.  

Sé que todo va a estar bien, a pesar de todo confío en la vida. Mis ángeles me acompañan.


jueves, 27 de julio de 2017

Mi año negro: Aprendiendo a ser fuerte

Mi año negro, sí es asi ¿que le puedo hacer?: el suicidio de mi madre, mi atropello, la muerte de mi abuelo, el brote de lupus de mi hermana, ¿algo más?. Mejor no tentar al destino. Convivir con todos los sentimientos de tristeza que todas estas situaciones me han generado, ha sido suficiente como para pedir una tregua a la vida.

Ya se que todas estas situaciones de sufrimiento es el precio que he de pagar por amar a estas tres personas, que han sido todo para mi, también sé que la enfermedad y la muerte forman parte de la vida misma, pero todo junto y casi a la vez, se hace difícil de digerir. Así mismo no quiero verme como la victima a la que le suceden todas las cosas malas, me niego absolutamente a verme como tal, sé que en el mundo hay personas que la están pasando peor que yo, aunque lo mio ya tiene lo suyo y no es que eso me consuele, sino que me obliga a no mirarme como si fuera el ombligo del mundo. Todos hemos sufrido una perdida importante o una enfermedad de un ser querido y si alguien no lo ha pasado, en algún momento pasara por ello, pero a pesar de todo, aquí estoy yo y mi dolor, ante la vida y sus circunstancias.

Hay una cosa muy importante que me mantiene en pie: mi trabajo. Adoro trabajar en el restaurante donde actualmente estoy, no tanto por la clientela que lo frecuenta, que sinceramente, da para escribir un post entero, sino por la calidad humana de mis compañeros de trabajo. Estar rodeada de ellos y mantenerme ocupada la mayor parte de mis días, me han salvado literalmente de no perder la cabeza. Ha mantenido el foco de mi atención fuera del dolor, aunque cuando llego a casa, automáticamente mi mirada se dirige hacia dentro y el dolor sale.

Me he vuelto bastante asocial, no me apetece salir de mi casa, aunque perfectamente puedo hacerlo, pero prefiero quedarme cultivando mis plantas, leyendo o simplemente haciendo nada, en lugar de estar por ahí llenando mis vacíos con personas o lugares que no son capaces de mitigar o distraer la tristeza que siento. Solo quiero estar rodeada de gente que verdaderamente me quiere y vivir situaciones de significado especial y profundo, acorde con mis sentimientos en este momento. Vivir el duelo ha hecho un barrido de personas y de vivencias que ya no deseo que formen parte de mi vida. Todo lo anterior a esto, fue una etapa necesaria, pero el curso de la vida continua y es necesario que me acomode emocional y vivencialmente a mi nueva situación personal.

Muchos cambios, mucha vida por delante queda aun.

miércoles, 26 de julio de 2017

Adios mi querido Papi

"Te quiero yo más a ti, por que yo te vi primero"...siempre me respondía con esa frase cuando le decía que le quería. Cuando murió mi madre, el 17 de Octubre de 2016, le pedí en estado casi desesperado, que no me diera un susto, que aguantara un poco y eso hizo, sobrevivió nueve meses más. Mi abuelo materno, a quien por cariño le llamábamos Papi, falleció en Pontevedra, a causa de un ictus, a los 91 años, el 17 de Julio de 2017, a las 12:15.

Mi abuelo y mi madre vivieron conmigo los últimos dos años, pero a raíz del suicidio de mi madre, decidimos que viviera con mi hermana para que cambiara de aires. Luego de su partida a Barcelona, mi casa se quedó sola y sinceramente, yo que defendía tanto mi soledad, sentí que el vacío de su ausencia a veces se me hacia insoportable.

Tengo tanto dolor dentro, que ya no se que dolor sentir, incluso a veces creo que se solapan y se anulan. Otros días siento que hasta respirar me cuesta. Bienvenida a la vida!, me repito constantemente, entonces sonrío, porque creo que la finitud de nuestro cuerpo nunca apagara nuestra alma.

91 años llenos de intensa vida, mi abuelo, un emigrante gallego que vivió desde 1952 en Venezuela, retorno a su España en el 2015. Aun recuerdo que estando aquí en Madrid conmigo, estaba desesperado por volver a Venezuela para conocer a su segunda biznieta y así lo hizo, fue y al cabo de unos meses regresó junto a nosotras para seguir repartiéndonos amor, porque eso era lo que el daba: amor y enseñanzas a todos los que estábamos a su alrededor.

Mi abuelo no solo me cuidó, guió y amo en vida, sino que me dió una de las experiencias mas bonitas y significativas que un ser humano puede vivir: me permitió despedirme de el, sujetándole la mano, permitiendo que se marchara en paz. Para mi, como superviviente de dos suicidios en la familia, poder despedirme fue un regalo con un valor incalculable.

Durante tres días, dormí pegada a su cama en el hospital, vi todas las veces que abrió los ojos y la última vez que los cerro. Le acaricie tanto y le dije tantas veces que lo amaba, que el tacto de su piel lo llevo grabado a fuego en mi memoria dactilar. Su piel siempre fue suave, parecía algodón, por eso a mi abuela le encantaba tocarlo.

Ahora el vive en mi y su alma está libre al lado de "su novia" y de mi madre, quien no podía estar sin ellos.

Solo siento agradecimiento y tranquilidad, te amo abuelo!.

Semana 31 de mi segundo embarazo (29/06/2026)

Esta semana se está haciendo realmente difícil, la primera porque la panza que tengo es muy grande y ya me esta siendo caso imposible moverm...