jueves, 5 de noviembre de 2020

Venezuela y de como nos nombraron

 ¿De donde proviene el nombre de Venezuela? según narra el libro de "Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela" de José de Oviedo y Baños, el nombre proviene de cuando los conquistadores arribaron a las costas del lago de Maracaibo y vieron los palafitos de los "indios" construidos sobre el agua. Aquella visión les recordó a Venecia, por lo que de ahí viene el nombre de mi país.

He crecido escuchando y repitiendo sin cesar ésta historia, orgullosisísima de que mi país tuviera un nombre tan bonito y que dicho nombre proviniera de parecernos a un lugar tan bello como Venecia. Ahora pensando en clave decolonial, después de convivir con el idioma castellano durante casi 17 años, me doy cuenta que en España todo lo que tenga sufijo "-zuela" es despectivo, ¡sí despectivo! por ejemplo cuando alguien dice: es una mujerzuela quiere decir "puta" y así en otro casos. Si tienes dudas pues búscalo tu misma en wikipedia.

Y pienso entonces, si estos conquistadores que venían en barcos desde la "madre patria", buscando riquezas fáciles porque ya habían arrasado con la conquista del Ándalus y no quedaba sino hambre y miseria por estas tierras ibéricas, que poseían nivel intelectual cero. Llegan a unas tierras hermosas y la llaman: "Venezuela" y no precisamente porque parecía una Venecia en pequeñita y hermosa, sino como con desprecio. Os hago una escena de la situación:

-"Mira Alonso , mira esto se parece a Venecia (le dice Américo Vespucio al español)"

-"Que vá Américo, que estás diciendo hombre! Querrás decir una Venezuela (le responde el español al italiano)"

Y así nos quedamos nombrados con desprecio porque ni siquiera estábamos a la altura de Venecia. Es decir, que ni siquiera nos nombraron como lo hacían los pueblos originarios que llevaban allí más de 14 siglos. ¿Me pregunto cómo nos llamaríamos originalmente?



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jueves, 23 de julio de 2020

Escúchame!

Poema «Escucha» de R. O’Donnell, una forma de reflexionar sobre la escucha activa: 

ESCUCHA

Cuando te pido que me escuches

y tú empiezas a aconsejarme,

no estás haciendo lo que te he pedido.

Cuando te pido que me escuches

y tú empiezas a decirme por qué yo no debería sentirme así,

no estás respetando mis sentimientos.

Cuando te pido que me escuches

y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema,

estás decepcionando mis esperanzas.

¡Escúchame!

Todo lo que te pido es que me escuches,

no quiero que me hables ni que te tomes molestias por mí.

Escúchame, solo eso.

Es fácil aconsejar.

Pero yo no soy un incapaz.

Tal vez me encuentre desanimado y con problemas,

pero no soy un incapaz.

Cuando tú haces por mí lo que yo mismo puedo

y tengo necesidad de hacer,

no estás haciendo otra cosa

que atizar mis miedos y mi inseguridad.

Pero cuando aceptas, simplemente,

que lo que siento me pertenece a mí,

por muy irracional que sea,

entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más

Y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.

R. O’DONNELL (El mosaico de la misericordia)


miércoles, 22 de julio de 2020

De emociones y de emocionarse

Hagamos un juego, lee mis preguntas y mira cuantas puedes responder, no tienes que respondérmelas a mi, son para ti:

¿Qué emoción tengo que trabajar?
¿Qué emoción tengo bien asentada y cuál no?
¿Qué me emociona?
¿Qué me da paz?
¿Cómo me sientes hoy?
¿Cómo me llevo con mis emociones y sentimientos?
¿Me avergüenzo si muestro mis emociones a los otros?
¿Cómo me siento ante la vulnerabilidad: la mía propia y la del otro?
¿Cómo muestro mi enfado?
¿Cómo muestro mi amor?
¿Cómo muestro mi alegría?
¿Cómo muestro mi dolor?
¿Qué me hace sufrir en este momento?
¿Cuál de todas las emociones me cuesta sentir más?
¿Cómo manifiesto mis emociones, utilizo el canal adecuado para darles salida?
¿Con cuál de todas estas preguntas me he atragantado?



miércoles, 13 de mayo de 2020

Menos militares y más personal sanitario

Durante los primeros días de confinamiento, las ruedas de prensa que se emitían en la televisión para darnos "el parte de guerra" de la pandemia, eran llevadas a cabo por militares supercondecorados, que manejaban un lenguaje bélico, de uso propio de conflictos armados, para referirse a un problema de salud pública. Y en medio de todos esos condecorados, estaba Fernando Simón, epidemiólogo español, despeinado, con su camiseta y sus vaqueros, dirigiéndose a nosotros con un lenguaje humilde, calmado y lleno de ternura. Me desarmó cuando le escuché diciendo: "probablemente tenemos que dejar de darnos abrazos, yo el primero, que soy muy de abrazar y cuando llego a casa me gusta dar besos y abrazos a mi familia". En ese momento pensé en voz alta: me gusta este hombre, habla diferente a los otros uniformados que están a su lado.
Cada día que encendía la TV, escuchar y ver a aquellos militares, me descomponían y me ponían nerviosa. Parecía que estaba ante un golpe de estado o una guerra. Sumado todo eso a la situación de vivir la pandemia en si misma. Entonces, me empecé a fijar en los otros países europeos y me dí cuenta que habían más tipos "Fernando Simón" haciéndose cargo de la situación, que militares. ¿Algunos de vosotros se ha preguntado porque teniendo bomberos preparados y listos para llevar a cabo todo tipo de tareas de desinfección o soporte institucional, han tenido que mandar a los militares a la calle? Claro, hay que justificar el gasto que se hace del dinero público en el área militar y aprovechar la pandemia para hacer un lavado de cara al sector. Además de dar la idea de control a la población. Típico del estado patriarcal: belicismo, autoritarismo y defensa ante cualquier situación. ¿No te has dado cuenta que en estos momentos virulentos, los militares han sido totalmente prescindibles; si no existieran no pasaría absolutamente nada? ¿no te has dado cuenta que lo que verdaderamente hizo falta era personal sanitario y de cuidados para poder salvar a la población? Ningún militar pudo salvar a un anciano que se estaba quedando sin poder respirar en la UCI. Hacen falta nuevas masculinidades y más feminismo para lograr una sociedad libre de violencia. Y un estado que destine más dinero a la sanidad pública y a los bomberos y menos al sector militar.


viernes, 24 de abril de 2020

Los días raros


Tiempo de confinamiento, desasosiego e incertidumbre. Sentimientos de duelo colectivo, de solidaridad con el dolor y el sufrimiento del otro. Tristeza, mucha tristeza por el dolor colectivo de aquellos que han perdido a un ser querido, pero también por todo el que en estado de vulnerabilidad social, se encuentra solo y aislado.

El covid19 ha irrumpido en la escena de la cotidianidad para reventarla y romper con todo lo que hasta ahora conocíamos como vida normal. "LA NORMALIDAD DEBE ACABAR" parece que ha venido a decirnos. Si para romper con todo lo que hasta ahora estábamos haciendo mal como sociedad, tenemos que pasar por esto, prefiero que así sea, asumo el sacrificio.

Barcelona, está en silencio. El sonido insoportable de los coches y el turismo de borrachos que invadía las calles, han parado. El aire se puede respirar mejor, con más facilidad. Ha llovido mucho durante cuatro días completos, sin que saliera el sol. Mis cáctus aun no tienen flores, creo que también se han confinado dentro de sus entrañas.

Salgo a trabajar casi todos los días menos el jueves. Cuido de personas vulnerables, con cáncer, a punto de morir o niños hospitalizados. Veo la vulnerabilidad de cerca, la cual se hace mayor gracias al surrealismo de los casi cuarenta días que llevamos en "estado de alerta". Hospitales que atienden solo a personas infectadas por covid19, han desplazado los otros tipos de patologías. Ellos, mis usuarios, no entienden nada, aunque poco a poco se han ido haciendo a la idea, pero las primeras semanas a sido realmente duras para todos, aún más para ellos. Salir de un hospital, después de pasar meses allí por un tratamiento paliativo de cáncer y volver a casa, sin que te pueda visitar tus hijos o tus nietos. Sin poder recibir ese apoyo emocional y soporte de tus hijos, sintiendo miedo porque solo te puedes comunicar por teléfono con el médico cuando llegan las crisis de dolor. Verlos desorientados, pero tirando para adelante. Otros enfrentándose a los últimos momentos de vida de un familiar, con miedo a contagiarlos, saliendo de casa sin saber como pueden volver, como pueden ir a la farmacia, como enfrentarse a la propia muerte de ese familiar, que se está muriendo en un momento donde todo está colapsado. Una recién nacida a la que tengo que ir a cuidar al hospital porque la madre está en la UCI infectada por el virus, mientras el padre tiene que encargarse de sus otros tres hijos pequeños.

Son días raros, muy raros.



domingo, 22 de diciembre de 2019

La búsqueda continúa

El tiempo de transición aún continúa, pero me siento satisfecha de los cambios que he conseguido desde la última vez que escribí en este blog.

He provocado un giro de 180 grados en mi vida profesional y he buscado ser coherente con las experiencias de sufrimiento que he tenido a raíz del suicidio de mi madre. He "capitalizado mi sufrimiento", es decir le he dado un sentido, en mi caso ha sido dedicarme al cuidado de las personas en situación de dependencia y al acompañamiento a pacientes en procesos de final de vida.

Tardé un año en establecer el camino que quería seguir y para eso necesité hacer un stop a nivel laboral. Fué la única forma de que mi voz interior, silenciada por el ruido del dolor y del exceso de trabajo, saliera al exterior y me gritara fuerte: ¡esto es lo que quiero hacer!.
Y fué empezar a dar pasos y las oportunidades empezaron a aparecer. Ha sido positivo, pero la construcción del camino continua.
Desde el Parque de la España Industrial en Barcelona, os deseo Felices Fiestas a todos lo que os pasáis por aquí de tanto en tanto buscando noticias.

Un abrazo



miércoles, 16 de mayo de 2018

Tiempo de transición

Ya son casi cinco meses desde que me mudé a Barcelona y he de admitir que he venido a tierras catalanas por amor. Sí, el amor es lo único por lo que me he permitido dejar Madrid, aún teniendo un trabajo cómodo y una vida establecida.

A los 43 años iniciar todo un cambio de vida, es una tarea titánica, sobre todo porque supone abandonar el confort que nos da lo ya conocido. Aunque dentro de la misma incomodidad, se encuentra un estado de curiosidad que me moviliza por dentro y que permite adentrarme en un nuevo camino totalmente desconocido, pero a la vez fascinante por el reto que conlleva.

El proceso no está excento de crisis y de dudas. A veces me desespero porque siento miedo si veo mi vida estancada, aunque no es así, porque desde que llegué he llenado mis días de actividades: ahora estoy terminando el segundo curso de lengua catalana y la semana que viene comienzo el próximo, he pillado un trabajo de 20 horas que me permita mantenerme mientras me ubico en la ciudad, he ido 25 dias de viaje a Italia, recorriendo más de 15 lugares en coche. He hecho algún curso de mejora personal en Barcelona Activa. Estoy yendo a un programa de asistencia de supervivientes para familiares en el hospital de Sant Pau. Estuve tres meses en el gym acudiendo casi diariamente. He descubierto las charlas gratuitas, enriquecedoras, que hay por todas partes en esta ciudad, como la que fuimos en la cárcel modelo y que trataba sobre la recuperación de la memoria histórica en España. He hecho rutas sobre el papel de la mujer republicana en la guerra civil española. También he asistido a la más grande manifestación feminista ocurrida en los últimos tiempos en Barcelona. 

Pero siento y no se porque, que aún no he hecho mucho, quizás porque estoy en un periodo transitorio que quizás me llevará mas tiempo del que creo, para poder construir y asentar una nueva forma de llevar mi vida.



Semana 31 de mi segundo embarazo (29/06/2026)

Esta semana se está haciendo realmente difícil, la primera porque la panza que tengo es muy grande y ya me esta siendo caso imposible moverm...