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MADRID RETROGRADO



Sí, entra el frío y esta ciudad se vuelve amargada. Con lo bella que es Madrid y con lo antipatica que muchas veces se pone. Madrid es como una mujer alta, bella y elegante pero que se cree más que ninguna. Claro eso ocurre con todas las gentes de las capitales de los paises. 

Y es que hoy estoy un poco harta de las malas contestaciones de los madrileños. Por ejemplo, el sábado fui al Circulo de Bellas Artes, porque queria ver una exposición de fotografía. Me acerco al mostrador para preguntarle a la persona de información, sobre las exposiciones que hay para ver y con mal talante me responde: que no me puede decir nada, porque no las ha visto y que no sabe como son. Ya molesta, decidí no caer en una confrontación acerca de sus funciones de atención al público y decidí ante tan mala bienvenida que no quería estar en un sitio así. Me fui.

Hoy he salido hacer diligencias en mi bicicleta. Desde hace meses, me ha entrado la vena ecologista, en lugar de coger el coche para desplazarme de un sitio a otro, lo hago montada en mi bici. Pero es increíble que Madrid, carezca de suficientes carriles bici dentro de la ciudad.Si decides ir por la calle, los coches, sobre todo los taxistas y los autobuses, te pasan rozando, como advirtiendote que esa no es tu vía. En más de una ocasion he visto ciclistas tirados en el medio de la via pública, atropellados por coches que se dan a la fuga.

Tambien es triste ir por la acera, sobre todo porque los viejitos -que en esta ciudad son maryoria- se  asustan porque piensan que los vas a atropellar. Sin embargo soy una persona conciente, voy muy despacio, con mucho cuidado para no llevarme a nadie por el medio y por supuesto para no hacerme daño. Pero hoy pasó algo que rebozó mi paciencia, precisamente me ocurrió con uno de estos viejitos, quien se asustó y me increpó diciendome que andubiera como la gente: "que me bajara de la bici y que caminara como peatón." Lo siento¡¡¡ he de reconocer que con los antecedentes de dias anteriores, no me aguanté, al principio traté de ser amable y le dije que iba con cuidado, pero el Sr. me seguía increpando y fue entonces cuando me alteré y le grité, en medio de la calle: "que no era nadie para decirme como tenía que ir, que no fuera grosero". En ese momento pensé que no tenía ni a Plutón ni a Saturno retrogrado, que lo que tenía retrogrado era Madrid.

La verdad es que no me siento bien gritandole a nadie, pero es que la gente anda con un humor de perros,y pretenden machacar a todo el que puedan. ¡Que mala vibra¡ Entre el frío y la crisis, Madrid se hunde en la tristeza.

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