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Mi Matrimonio

Hace tres años que me separé, casi un año antes de comenzar a escribir este blog.

Estuvimos juntos 11 años, apenas 2 de novios. A los cinco meses de habernos conocido ya me habia pedido matrimonio.
Tuve una petición de manos soñada: noche de luna llena, a la orilla del mar, en Playa Bávaro en Punta Cana, República Dominicana. Este hombre guapísimo, me pidio que dieramos un paseo por la playa, se detuvo, me pidio que cerrara los ojos y al abrirlos, me lo encontré arrodillado frente a mi, con la cajita de terciopelo rojo abierta,  el anillo de compromiso dentro haciendome la temible pregunta: Quieres casarte conmigo?.

Yo que de romántica tengo poco, recuerdo que pensé: Si le digo que no, mis vacaciones en Punta Cana se acaban...qué hago...qué hago???. Una vez superado el pánico decidí dejarme embargar por el amor que me hacía sentir aquel hombre y pensé que estaba dispuesta a dar el paso. Le respondí que sí y seguidamente me besó muy apasionadamente.

Venirnos a España fue mi idea. Él estaba dispuesto a seguirme hasta el fin del mundo.  Y así lo hizo. Nos casamos y llegamos aquí.

Me casé con Ricardo porque ha sido el único hombre que se ha ganado mi respeto, incluso hasta hoy en día.

Me entregué a él en cuerpo y alma, luché cada día de mi matrimonio porque él brillara. Soy de las mujeres que le gusta tener un hombre exitoso al lado. Necesito admirar profundamente a la persona que comparte mi vida. Ricardo tenía mucha madera de liderazo, una capacidad inmensa de trabajo y sabia escuchar. Durante es tiempo funcionamos como un equipo ganador. Eso me encantaba.

Soy de relaciones de igual a igual. Y necesito mucha amistad y complicidad.  Nosotros funcionabamos así.  Llegamos a cultivar una profunda amistad, una gran admiración y un sentido de lealtad que nunca he sentido con nadie en mi vida. Sin embargo, faltó pasión.  Nada es perfecto verdad?. Yo lo deseaba con locura, ese hombre tenía un físico que me mataba. Pero yo no generaba en él ese mismo deseo. Asi que pasamos todo esos años descoordinados sexualmente.

Me dolía mucho pensar que no me deseaba. Llegó un momento en que me resulto francamente insoportable.  Pero yo pensaba que siempre que existiera amor, podía pasar de eso.

Hoy en día entiendo perfectamente que a tu pareja la debes de desear con locura y que este sentimiento debe ser recipoco. También se que con el tiempo el deseo pasa y otras cosas empiezan a ganar terreno.

Cuando le propuse el divorcio ya no aguantaba mas la falta de contacto físico. Cuantas veces me cuestione que se podía funcionar perfectamente sin sexo.

Hoy en día veo que no es así.  El sexo no lo es todo pero protege la relación entre dos personas que se aman y además hace el vínculo más fuerte. Incluso protege la relación contra terceros,  porque todas tus ansias han sido calmadas por la persona que amas.

Me gustaba estar casada. Tener mi hogar. Construir cada dia un sueño que nos permitiera seguir adelante.

A veces echo de menos esa vida. Sin embargo desde que tomé la decisión de divorciarme, nunca eché de menos a Ricardo, no como hombre. Sí nuestra amistad, nuestra complicidad, nuestras risas juntos. Nuestra forma de jugar como niños todo el tiempo.  Fue muy bonito. Y lo mejor fue que en nuestra separación hubo tanto respeto, que fue muy fácil reiniciar nuestros caminos por separado. 

Hoy en día el continua siendo un hombre de éxito. De vez en cuando hablamos.  Lo sigo considerando una persona muy importante para mi.

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