domingo, 22 de febrero de 2015

Breaking the Wall: Berlín

Paseo por las calles de Berlín. No se que ocurre, pero siento la energía de su tierra entrandome por los pies, solo he sentido algo así en Caracas. La ciudad es vibrante, me gusta por que es ecológica, alternativa, trabajadora y con un pasado que no quiere olvidar lo que le ayuda a construir un futuro mejor. Hay un aire helado que no deja de congelarme la cara, pero no me importa en absoluto, me siento tan emocionada de estar aquí, que ni siquiera los - 3 ' me afectan.

Mi inglés de chapuzas me ayuda a moverme, a comunicarme con los alemanes. Todos me entienden y hacen todo lo posible por ayudarnos. He sentido  dulzura en las miradas que me dirigen las personas cuando les pregunto: Can you help me please? sean hombres o mujeres, me sonríen por igual. Parecen buenas personas.

La ciudad se deja fotografíar, por donde mires hay a partes iguales grafittis que parecen obras de arte o monumentos históricos que datan de la segunda guerra mundial o de cuando Berlín estaba dividida por el Muro.

Me muevo bien por sus calles, no se porque pero los nombres se me quedan grabados de forma rápida pero no los se pronunciar.

Los chicos me miran y miran mucho. No tienen reparo en acercarse, estes en el metro, en el super o en donde sea. Parece que todos estuvieran buscando una novia. Es la sensación que me ha dado.

Sin embargo solo un chico realmente levanto mi morbo, solo le vi 10 segundos al cruzarme con él en la calle. Solo eso, me cuesta demasiado que alguien llame mi atención. También es cierto que como he decidido no estar con absolutamente nadie, en ningún sentido, pues da igual quien me pase por el lado o la ciudad donde esté, nadie llena mi mirada. Creo que ha sido la mejor decisión. Me siento bien conmigo misma ya que no pierdo el tiempo invirtiendo en situaciones que me distraen y que a nivel personal no me llenan. 

Siento que ha llegado el momento de estar sola en el verdadero sentido de la palabra: No sex no Love. Mi corazón desganado me lo está pidiendo a gritos. Y para llevarlo a cabo lo mejor es viajar, así no existe la tentación de quedar con nadie, ya sea porque ya no estoy en la ciudad o porque en la ciudad que estoy prefiero conocer lugares que un chico.

Pero he de confesar que echo de menos ser besada, acariciada, abrazada, sintiendo la mirada de quien desea estar conmigo. En fin, que me he desviado del tema: que Berlín se parece a mí y que sinceramente confieso que me gustaría saber alemán para quedarme aquí.

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