El sábado llegué a Madrid, me pasé todo el viernes lamentando mi regreso. Estaba triste, no quería regresar. La energía de Berlín me había cautivado.
Domingo: entre dormida y despierta pienso que al abrir los ojos despertare en Berlin. No quiero abrirlos se que no es cierto, que cuando lo haga estare en Madrid y será domingo para mas señas (odio los domingos)!. Despierto en donde tenía que despertar, la teletransportacion aun no existe....una lástima la verdad.
Lunes: salgo a correr por el retiro, necesito que ese parque me recuerde el amor que aun siento por esta ciudad. Regreso a casa, ni siquiera El Retiro ha podido hacer nada para cambiar mi sentir.
Martes: Se acabó! necesito volver así que decido comprar un billete que me lleve nuevamente a Berlin. No sentía esta nostalgia por un lugar desde que dejé Caracas. No me explico como en tan poco tiempo pude enamorarme de ella de esta manera. Ni Barcelona, ni London, ni París, quizás por El Puerto de Santa María (Cádiz), aun pienso que sería feliz viviendo en Puerto Sherry. Sin embargo, lo que sentí por Berlín fue flechazo a primera vista, sigo pensando que cada persona pertenece a un lugar en el mundo. Durante mi 25 primeros años estaba segura de que mi lugar era Caracas. Esa ciudad me inyectaba la energía diaria para luchar y conseguir mis objetivos. Ojalá pudiera pasarme lo mismo con Berlin. Se que sera demasiado difícil, no hablo nada de alemán.
He actuado en un arrebato al comprar nuevamente el billete, pero hay algo muy fuerte en mi que me está pidiendo a gritos que regrese.
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