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Recorriendo el desierto

Deje tu hueco en el sofa, la última cena sin fregar, tu nota escrita en el cristal....asi reza una canción de un grupo español llamado Funambulista, del cual estoy enganchada desde el año pasado.

Recuerdo aquella tarde de Agosto del 2010, cuando tomé la decisión de Divorciarme. Ese día me dije, no puedo seguir, se me va la vida en esta relación que me hace sentir en un desierto de amor. Salí de mi trabajo, me monte en mi bicicleta y enfile rumbo a mi casa. Lloré durante todo el camino. Sentía miedo, mi vida iba a cambiar totalmente, por una decisión de la que no estaba al 100% segura, preguntas rondaban mi cabeza desde hacia años ya, pero en los últimos meses no dejaban de irrumpir en mis pensamientos diariamente: ¿Y si lo seguía intentando?, ¿y si me sacrificaba un poco mas olvidandome de mi?, ¿y si aplicaba el principio de que los hombres son sencillos y que solo necesitaba entenderlo? ¿y si luchaba un poco mas por ese pequeño sentimiento de amor que me quedaba aún?.

Llegue a casa y durante esa horas posteriores me dedique a ver cada rincón que había construido en mi hogar. Ya no quería permanecer allí, me sentía encerrada, viviendo una vida que no quería. Yo necesitaba amor y quería demostrarlo y que me lo demostraran todos los días de mi vida. Quería sentirme  protegida cuando no podía más. No quería ser siempre el bastón en el que se apoyaba y que luego dejaba tirado en el armario cuando ya estaba recuperado. La decisión estaba tomada y tenía que comunicársela de la manera que menos daño le hiciera.

Preferí hacerlo fuera de la casa, así que una vez que él llego le invité a que salieramos a dar un paseo. Caminamos un rato, él hablaba sin parar y yo le escuchaba callada, no entendía como no era capaz de ver mi estado de ánimo. Hasta que le pedí que se sentara, en un jardín donde soliamos bajar al perro para que jugara.

Me senté y mirandole, tranquila con la serenidad que da el tomar una decisión, le dije: En un mes me marcho de casa, he hablado con un amigo quien me dejará su piso para mudarme allí, mientras él está en Noruega. Debí ser tan convincente en ese momento, que por primera vez desde que le conocía, no me preguntó si bromeaba. Solo me dijo que si yo pensaba que era la mejor decisión para mi, él me apoyaría porque su unica misión en la vida era que yo fuera feliz y si no lo era a su lado, debía dejar que escogiera mi propia forma de ser feliz.

Lloró todo el camino de regreso a casa, a mi lado...a partir de ese día y hasta que me marché no me habló, solo para cuestiones necesarias. En la navidad me dió un regalo, me abrazo fuertemente y lloro. Nunca me pidió que no me marchara. Respeto mi decisión. Yo me marché. No hicimos absolutamente nada para recuperar la relación, durante esos tres meses que transcurrieron. Si antes pensaba que vivia en un desierto, durante ese tiempo estaba en pleno Sáhara.

Ese desierto se ha hecho largo, algun oasis he visitado, he recuperado fuerzas y he continuado el camino. Mi leyenda personal a través de ese desierto continúa.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Cada viaje que hacemos parecemos estar solos pero no es así. Simplemente dependemos de nuestro estado de ánimo. Siempre es mejor tomar una decisión que nos perjudica en busca de un futuro aunque surjan momentos de duda, lo difícil es saber detectarlo y tener el valor de hacerlo. Pero ya está superado, ¿no?

Alexey
Erosrapsodia ha dicho que…
Hola Alexey,

Que alegría verte por aquí! Sí claro que está superado. Una vez que tomé la decisión y me puse en marcha para llevarlo a cabo, no hubo cabida para la tristeza. Todo lo contrario, comencé a apreciar mas la vida, los momentos compartidos, el tiempo de los demás y el amor que debía empezar a sentir por mi misma.
El propósito de compartir mi experiencia es simple: Si no eres feliz, cambia! Lánzate, es normal tener miedo pero no te regocijes en él. Avanza y ábrete a la vida. El corazón siempre se cura, por eso quiérete y luego quiere a los demás.

Alexey gracias por visitarme. Lo valoro mucho.

Feliz semana

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