No podría concebir una ciudad donde no pudiera andar sola. Decidir salir un domingo por la tarde yo conmigo misma, ir al Edificio del Correos y ver una exposición, subir por la calle Alcalá y venir hasta la Plaza Mayor para comerme un bocata de calamares, en La Campana, el primer lugar donde lo probé y donde llevo catorce años viniendo cuando se me antoja.
En el camino voy disfrutando y reflexionando sobre las cosas que acontecen en mi vida, entonces pienso que quizás debería llamar a alguien, para no verme tan bicho raro, pero sinceramente lo que me apetece es estar sola, meterme en donde quiero y andar a mi ritmo. Quizás la única persona con quien podría compartir un momento así es con Luiza, pero está en Brasil, solo ella y su energía es la única que mantendría mi equilibrio.
A veces me siento como si perteneciera a la boheme francesa de los años treinta. Sí, creo que soy una bohemia, me gusta el arte, la lectura, la escritura, la fotografía, me interesan los movimientos culturales, las personas que piensan diferente y que crean movimientos que intentan cambiar el orden establecido, adoro viajar y conocer culturas. Me gusta estar sola pero también me gusta alimentarme de lo que los demás desean transmitir, aunque no necesariamente comulgue con ellos.
La verdad es que siempre estoy rodeada de personas porque soy muy sociable. Sexualmente, soy una mujer abierta a experimentar y no me gusta estar metida en un relación cerrada que intente coartarme, tampoco me gusta coartar a nadie.
Me gusta mi feminidad y la sensualidad que desprendo. Me siento feliz siendo mujer, aunque según la gente que conozco, dicen que tengo una forma un tanto masculina de pensar. Creo que cierta parte del mundo mira con malos ojos, que una mujer posea libertad e independencia (paso de discursos feministas, sobre esto). Incluso creo que si tuviera que etiquetarme en mi forma de relacionarme podría definirme como una Anárquica Relacional.
Sí, para mi es difícil definir que modelo de relaciones mantengo hoy en día. Eso sí, todas tienen un denominador común: el respeto y el desapego. En algunas tengo cariño, en otras solo sexo, también las tengo de amor sin sexo, en la mayoría hay mucho intercambio intelectual lo cual me excita montón y solo en algunas comparto espacios emocionales íntimos, donde los sentimientos fluyen. Es decir, dentro de estas últimas, contadas con una sola mano y me sobran dedos, manifiesto mis emociones de amor hacia el otro, por ejemplo, el otro día me dí permiso de preguntarle sin sentir miedo: ¿verdad que me quieres?, necesitaba escucharlo y sentirlo desde su corazón, a lo que el me respondió: Sí, así es y lo sabes, su respuesta calmó mi necesidad de sentir seguridad. Para mi es importante poder sentir ese espacio de confianza, donde pueda abrirme sin temor a dar rienda suelta a lo que siento en ese momento. Pero no todo el mundo entiende, que puedes querer a una persona o a dos, incluso a tres o las que quieras, sin tener una relación de pareja a lo tradicional.
Soy consciente de lo impactante que suena lo que estoy diciendo, incluso yo misma he urgado muy dentro de mi para saber donde me siento cómoda con mis relaciones. He vivido relaciones monógamas de más de diez años, otras cortas de 2 años, no monógamas de 3 meses. Incluso después de años sin pareja decidí volver a tenerla, sin éxito alguno. Y es justo ahora en el punto donde estoy, donde mejor me siento.
Esto no es una cuestión de sexo como cabría pensar, más bien se trata de enriquecerme como persona interactuando de forma integral con quienes sé que me complementan como persona.
Así que ahora siento que soy honesta conmigo misma, sé lo que no quiero para mi. Ya no tengo dudas como las que tenía hace un año, ya no me siento vulnerable, porque la necesidad de dar amor que sentía y que en su momento, pensé que podía darse solamente a una persona en exclusiva, puede manifestarse y fluir en quienes quiera. Puedo querer a la persona con la que comparto sexo y más cosas y que ésta permanezca en mi vida, sin tener una relación de pareja e incluso no sentir la necesidad de exigir nada a cambio, sin exclusividad de ningún tipo.
De ninguna manera estoy en desacuerdo con las otras formas posibles de relaciones, cada quien que encuentre la que mejor se adecue a su sentir y pensar. La mía sirve para mi y bastante me ha costado estructurarla y despojarla de prejuicios.