Esa Mariposita, a la que le faltan dos brillantitos y que utilizaba para sujetarme el cabello cuando hacia calor, ayer en la tarde decidí guardarla en una cajita de madera pintada a mano, que me trajo mi tía Chus de Venezuela.
La Mariposita lleva dos meses en mi habitación encima de la mesilla de noche o en la cómoda e incluso en la alfombra, la he visto tirada por todas partes y aún así me gustaba saber que anda por ahí. Tenerla a la vista, recogerla del suelo si caía y colocarla de nuevo sobre la mesilla.
Una mañana traté de ponermela, pero se me cayó del pelo, al recogerla me di cuenta que le faltaban dos dientecitos para que se pudiese sujetar. Asi que antes de perderla preferí devolverla a su lugar, un sitio indefinido dentro de mi habitación.
Metida en una maleta, esa Mariposita se fue escondida a un país que no conocía, yo tampoco lo conozco pero me hizo ilusión su valentía. Vaya que atrevida!, pensé. Aquella mañana ella decidió meterse dentro de una maleta, sin preguntarle a nadie, sin mirar atrás y sin billete voló a un país donde cuentan historias aztecas, quizás se pensó que cambiar de aires le vendría bien.
Nunca me di cuenta que se habia marchado, ella es muy independiente y como siempre andaba perdida dentro de mi habitación no la eché en falta. Pensaba que algun día aparecería, como siempre lo hace, así de repente.
''Creo que esto es tuyo'', me dijo sacando la Mariposita de su maleta. Aquella no era mi habitación, ''¿Pero a donde se ha ido ésta?, pensé''. ''Si! es mía, gracias''. Sentí vergüenza por su atrevimiento, ''¿por qué te has ido sin avisar?'', le espeté con la voz en silencio desde mis pensamientos.
Por un momento pensé en dejarla sobre la mesa de la habitación, para que ella misma decidiera su destino, pero la vi tan emocionada de volverme a ver que la guardé en mi bolso de mano y la lleve conmigo durante siete días. Los días suficientes para que ella decidiera si quería meterse nuevamente en aquella maleta.
No me contó nada de su viaje, aun permanence en silencio guardando secretos vividos, descansando en la cajita rosa que vino de Venezuela.
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