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Suya porque quise

Otra ola de calor en Madrid, una ducha fría ayuda a bajar la temperatura de mi cuerpo. Tengo sed, así que antes de meterme en la ducha bebo un poco de vino tinto que guardo en la nevera, con este tiempo es imposible beberlo a temperatura ambiente. Un sorbo pequeño que me relaje, necesito calmar un poco la ansiedad que me produce este calor.

Me ducho y así mojada me tumbo en mi cama, en pocos minutos mi piel se secará como si el agua no la hubiese tocado. Debo dormir, sin embargo siento tanto deseo de ser follada que me cuesta conciliar el sueño. Creo que una buena comida de coño me llevaría directa a los brazos de morfeo, pero es lo que tiene ser soltera y dormir sola. Masturbarme en este momento solo incrementaría mi deseo, ya que tengo tanta imaginación que potencio las ganas en lugar de aplacarlas.

Solo deseo sus dedos, aquellos que con delicadeza extrema tocaron mis manos y cada una de las líneas que la componen, como si deseara ser parte de mi destino.

Solo deseo su boca, aquella que al verme por primera vez quiso sentirme, demostrandome lo desvergonzada que era su lengua. Mezcla de dulzura y elegancia, de morbo y deseo.

Solo deseo olerlo. Su perfume suave y varonil se metió justo en la mitad de mi cerebro cuando hundió su cabeza en mi cuello, para morderlo suavemente y así decidió colocarme de espaldas a él y boca abajo me embistió con la delicadeza de un salvaje que controla sus ansias para generarme placer. Su peso en mis espaldas, penetrada entera por su sexo que más que pertenecerle a él, es mío porque sí!, porque me apeteció sentirlo así.

Creo que con todo lo libre que soy, aun no hay nada que me excite mas, que pensar que por un momento hay alguien que me desea con animos de poseerme completa. Él me poseyó así: solo para él, a pesar de que sabía que aquello no era cierto. Sin embargo solo fui suya, porque quise.

Su boca descubriendo mi clitoris, sus dedos dentro de mi, su mirada en mi mirada, transformadas ambas por el morbo que sentiamos en ese instante. Su elegancia al moverse por mi cuerpo, como si estuviera tallando un brillante. No me puedo creer que alguien sea capaz de tocarme así. Me emociono, siento orgasmos en mi cerebro, en mi cuerpo y en mi corazón. Vuelve a hundirse en mi, me corro, se corre. Me da las gracias, mientras con un suave beso en mi mejilla se va deslizando a mi lado para abrazarme. Nuestras pieles se juntan dormidas. Me enamoro.

Comentarios

Fran Gg ha dicho que…
Te invito a que visites mi blog, yo seguiré leyendo el tuyo.
La humilde guarida de un ladrón de sueños

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