Debía de haber escrito todos los días por lo menos para desahogarme, pero hacerlo me parecía un esfuerzo que mi cerebro no podía soportar, por el trabajo de introspección al que me someto cuando escribo.
Mi ánimo va mejorando, poco a poco, mi alma sigue acuchillada, con una herida de muerte, pero intenta sobrevivir porque de eso trata la vida, de vivirla con todas sus facetas, aunque el suicidio nunca debería ser un episodio vivido por nadie. Sin embargo a algunos nos toca, en mi caso ya dos veces, podría ser demasiado, pero también es demasiado estar en una guerra, perder a toda la familia, incluso el hogar y el entorno y hay muchas personas en el mundo que actualmente pasan por esta situación. Pues así me siento, como si fuera superviviente de una guerra.
Tratar de procesar este episodio es complicado, le he dado tantas vueltas para intentar entenderlo pero es difícil. Creo que lo único que se puede hacer es trabajar la aceptación, respetar la decisión, incluso de honrarla:" Sí mamá! honro tu decisión y la respeto, siempre fuiste una mujer valiente y decidida, tu muerte no iba a ser diferente, la has decidido tú y has actuado en consecuencia. Te amo, por sobre todas las circunstancias, siempre serás mi mamá, la mujer de mi vida".
A veces despierto y deseo que esto no hubiera pasado, en ocasiones me culpo por no haberlo hecho mejor, siento que no debí exigirle tanto, debí tener más paciencia, no debí enfadarme nunca, debí llevarla al médico la semana previa cuando le vi la cara hinchada porque estaba reteniendo líquido, debí tener mas cuidado, debí decirle que siempre la echaba de menos, que la necesitaba, que la quería de vuelta como era ella antes de enfermarse.
Pero ya no hay vuelta atrás, solo queda seguir, buscar la manera de sentir paz dentro de tantas turbulencias.
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