jueves, 5 de noviembre de 2020

En modo DESCOLONIZACION

Yo, nací y crecí en Abya yala. La tierra de donde provengo tiene más de 30 siglos de historia, pero en 1492 un hombre perdido en el mar, vino a nuestras tierras y a partir de ese momento, nos masacraron, nos diezmaron, borraron nuestros siglos de sabiduría oral y escrita. Impusieron su lengua y sus creencias religiosas. Nos llamaron indios por equivocación y a nuestra tierra la llamaron América en honor a otro hombre blanco europeo. Con el tiempo secuestraron hombres y mujeres de un continente lejano llamado Africa y sin su consentimiento los trajeron a Abya yala para explotarlos y explotar nuestras tierras, obtener recursos para la reconstrucción de la tierra europea diezmada por las guerras imperiales.

En la escuela me hicieron creer que yo pertenecía al nuevo mundo, que mi historia comenzaba el 12 de octubre de 1492 y que los indios estaban ahí como si esperaran ser descubiertos. Cada 12 de octubre celebrábamos el Día de la Raza, porque la Madre Patria nos había descubierto.
Ahora soy un sujeto colonizado, que habla un idioma perteneciente al colonizador y tengo costumbres, pensamientos y formas de ver la vida "civilizada".
La escuela debió contarme la verdad de la masacre de mi continente y no venderme un relato venido de un país donde mandaba un dictador que creía en la superioridad de la raza española. Doblemente colonizada.

Es hora de emprender el camino hacia mi descolonización.



Duelo-Cumpleaños Nº 46

Hoy 16 de octubre es mi 46 cumpleaños, pero más que un día feliz, es el preámbulo al día más triste de mi vida el 17 a las 10:00 am del 2016 mi madre muere.

Con tranquilidad acepto mi tristeza y me doy espacio para vivirla, pero el hecho de que este triste y no quiera ningún tipo de celebración no significa que no necesite compañía y cariño el día de hoy.
Muchas veces pensamos que se necesita de fiesta y ruido para transmitir felicidad y alegría al otro, sin embargo en momentos de tristeza y duelo la sobriedad ayuda, el simple hecho de hacer acto de presencia, el ser arropado, el mirarme y decirme: sé que es un día difícil para tí pero estoy contigo y te quiero. Recibir consuelo el día de mi cumpleaños es el mejor regalo para poder transitar mi tristeza.
Cuando estamos tristes, sobre todo cuando estamos en duelo, la estridencia y el exceso de alegría hacen daño al corazón, porque no logramos conectar con ese sentimiento (es mi caso, hay personas que si que necesitan ruido) En cambio, para mi el silencio y el hacer cosas sencillas, incluso un bizcocho de cumpleaños sin celebración, ayudan a hacer el tránsito hacia un estado emocional más reconfortante.
Cuando no sepas cómo afrontar el duelo-cumpleaños del otro puedes preguntarle desde el corazón: ¿Qué crees que te puede ayudar a tu bienestar ese día? o una propuesta tipo: sino quieres celebrar está bien, pero podemos hacernos compañía (esto ya es el no va más de las propuestas). Consolar desde la igualdad al otro ayuda.
La delicadeza de las palabras de mi tía Chus me han ayudado a despertar bien. Hoy no necesito un feliz cumpleaños, necesito ser arropada, consolada, acompañada y cuidada.
Gracias tía por entender mis sentimientos. Te quiero




Venezuela y de como nos nombraron

 ¿De donde proviene el nombre de Venezuela? según narra el libro de "Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela" de José de Oviedo y Baños, el nombre proviene de cuando los conquistadores arribaron a las costas del lago de Maracaibo y vieron los palafitos de los "indios" construidos sobre el agua. Aquella visión les recordó a Venecia, por lo que de ahí viene el nombre de mi país.

He crecido escuchando y repitiendo sin cesar ésta historia, orgullosisísima de que mi país tuviera un nombre tan bonito y que dicho nombre proviniera de parecernos a un lugar tan bello como Venecia. Ahora pensando en clave decolonial, después de convivir con el idioma castellano durante casi 17 años, me doy cuenta que en España todo lo que tenga sufijo "-zuela" es despectivo, ¡sí despectivo! por ejemplo cuando alguien dice: es una mujerzuela quiere decir "puta" y así en otro casos. Si tienes dudas pues búscalo tu misma en wikipedia.

Y pienso entonces, si estos conquistadores que venían en barcos desde la "madre patria", buscando riquezas fáciles porque ya habían arrasado con la conquista del Ándalus y no quedaba sino hambre y miseria por estas tierras ibéricas, que poseían nivel intelectual cero. Llegan a unas tierras hermosas y la llaman: "Venezuela" y no precisamente porque parecía una Venecia en pequeñita y hermosa, sino como con desprecio. Os hago una escena de la situación:

-"Mira Alonso , mira esto se parece a Venecia (le dice Américo Vespucio al español)"

-"Que vá Américo, que estás diciendo hombre! Querrás decir una Venezuela (le responde el español al italiano)"

Y así nos quedamos nombrados con desprecio porque ni siquiera estábamos a la altura de Venecia. Es decir, que ni siquiera nos nombraron como lo hacían los pueblos originarios que llevaban allí más de 14 siglos. ¿Me pregunto cómo nos llamaríamos originalmente?



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jueves, 23 de julio de 2020

Escúchame!

Poema «Escucha» de R. O’Donnell, una forma de reflexionar sobre la escucha activa: 

ESCUCHA

Cuando te pido que me escuches

y tú empiezas a aconsejarme,

no estás haciendo lo que te he pedido.

Cuando te pido que me escuches

y tú empiezas a decirme por qué yo no debería sentirme así,

no estás respetando mis sentimientos.

Cuando te pido que me escuches

y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema,

estás decepcionando mis esperanzas.

¡Escúchame!

Todo lo que te pido es que me escuches,

no quiero que me hables ni que te tomes molestias por mí.

Escúchame, solo eso.

Es fácil aconsejar.

Pero yo no soy un incapaz.

Tal vez me encuentre desanimado y con problemas,

pero no soy un incapaz.

Cuando tú haces por mí lo que yo mismo puedo

y tengo necesidad de hacer,

no estás haciendo otra cosa

que atizar mis miedos y mi inseguridad.

Pero cuando aceptas, simplemente,

que lo que siento me pertenece a mí,

por muy irracional que sea,

entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más

Y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.

R. O’DONNELL (El mosaico de la misericordia)


miércoles, 22 de julio de 2020

De emociones y de emocionarse

Hagamos un juego, lee mis preguntas y mira cuantas puedes responder, no tienes que respondérmelas a mi, son para ti:

¿Qué emoción tengo que trabajar?
¿Qué emoción tengo bien asentada y cuál no?
¿Qué me emociona?
¿Qué me da paz?
¿Cómo me sientes hoy?
¿Cómo me llevo con mis emociones y sentimientos?
¿Me avergüenzo si muestro mis emociones a los otros?
¿Cómo me siento ante la vulnerabilidad: la mía propia y la del otro?
¿Cómo muestro mi enfado?
¿Cómo muestro mi amor?
¿Cómo muestro mi alegría?
¿Cómo muestro mi dolor?
¿Qué me hace sufrir en este momento?
¿Cuál de todas las emociones me cuesta sentir más?
¿Cómo manifiesto mis emociones, utilizo el canal adecuado para darles salida?
¿Con cuál de todas estas preguntas me he atragantado?



miércoles, 13 de mayo de 2020

Menos militares y más personal sanitario

Durante los primeros días de confinamiento, las ruedas de prensa que se emitían en la televisión para darnos "el parte de guerra" de la pandemia, eran llevadas a cabo por militares supercondecorados, que manejaban un lenguaje bélico, de uso propio de conflictos armados, para referirse a un problema de salud pública. Y en medio de todos esos condecorados, estaba Fernando Simón, epidemiólogo español, despeinado, con su camiseta y sus vaqueros, dirigiéndose a nosotros con un lenguaje humilde, calmado y lleno de ternura. Me desarmó cuando le escuché diciendo: "probablemente tenemos que dejar de darnos abrazos, yo el primero, que soy muy de abrazar y cuando llego a casa me gusta dar besos y abrazos a mi familia". En ese momento pensé en voz alta: me gusta este hombre, habla diferente a los otros uniformados que están a su lado.
Cada día que encendía la TV, escuchar y ver a aquellos militares, me descomponían y me ponían nerviosa. Parecía que estaba ante un golpe de estado o una guerra. Sumado todo eso a la situación de vivir la pandemia en si misma. Entonces, me empecé a fijar en los otros países europeos y me dí cuenta que habían más tipos "Fernando Simón" haciéndose cargo de la situación, que militares. ¿Algunos de vosotros se ha preguntado porque teniendo bomberos preparados y listos para llevar a cabo todo tipo de tareas de desinfección o soporte institucional, han tenido que mandar a los militares a la calle? Claro, hay que justificar el gasto que se hace del dinero público en el área militar y aprovechar la pandemia para hacer un lavado de cara al sector. Además de dar la idea de control a la población. Típico del estado patriarcal: belicismo, autoritarismo y defensa ante cualquier situación. ¿No te has dado cuenta que en estos momentos virulentos, los militares han sido totalmente prescindibles; si no existieran no pasaría absolutamente nada? ¿no te has dado cuenta que lo que verdaderamente hizo falta era personal sanitario y de cuidados para poder salvar a la población? Ningún militar pudo salvar a un anciano que se estaba quedando sin poder respirar en la UCI. Hacen falta nuevas masculinidades y más feminismo para lograr una sociedad libre de violencia. Y un estado que destine más dinero a la sanidad pública y a los bomberos y menos al sector militar.


viernes, 24 de abril de 2020

Los días raros


Tiempo de confinamiento, desasosiego e incertidumbre. Sentimientos de duelo colectivo, de solidaridad con el dolor y el sufrimiento del otro. Tristeza, mucha tristeza por el dolor colectivo de aquellos que han perdido a un ser querido, pero también por todo el que en estado de vulnerabilidad social, se encuentra solo y aislado.

El covid19 ha irrumpido en la escena de la cotidianidad para reventarla y romper con todo lo que hasta ahora conocíamos como vida normal. "LA NORMALIDAD DEBE ACABAR" parece que ha venido a decirnos. Si para romper con todo lo que hasta ahora estábamos haciendo mal como sociedad, tenemos que pasar por esto, prefiero que así sea, asumo el sacrificio.

Barcelona, está en silencio. El sonido insoportable de los coches y el turismo de borrachos que invadía las calles, han parado. El aire se puede respirar mejor, con más facilidad. Ha llovido mucho durante cuatro días completos, sin que saliera el sol. Mis cáctus aun no tienen flores, creo que también se han confinado dentro de sus entrañas.

Salgo a trabajar casi todos los días menos el jueves. Cuido de personas vulnerables, con cáncer, a punto de morir o niños hospitalizados. Veo la vulnerabilidad de cerca, la cual se hace mayor gracias al surrealismo de los casi cuarenta días que llevamos en "estado de alerta". Hospitales que atienden solo a personas infectadas por covid19, han desplazado los otros tipos de patologías. Ellos, mis usuarios, no entienden nada, aunque poco a poco se han ido haciendo a la idea, pero las primeras semanas a sido realmente duras para todos, aún más para ellos. Salir de un hospital, después de pasar meses allí por un tratamiento paliativo de cáncer y volver a casa, sin que te pueda visitar tus hijos o tus nietos. Sin poder recibir ese apoyo emocional y soporte de tus hijos, sintiendo miedo porque solo te puedes comunicar por teléfono con el médico cuando llegan las crisis de dolor. Verlos desorientados, pero tirando para adelante. Otros enfrentándose a los últimos momentos de vida de un familiar, con miedo a contagiarlos, saliendo de casa sin saber como pueden volver, como pueden ir a la farmacia, como enfrentarse a la propia muerte de ese familiar, que se está muriendo en un momento donde todo está colapsado. Una recién nacida a la que tengo que ir a cuidar al hospital porque la madre está en la UCI infectada por el virus, mientras el padre tiene que encargarse de sus otros tres hijos pequeños.

Son días raros, muy raros.



Semana 31 de mi segundo embarazo (29/06/2026)

Esta semana se está haciendo realmente difícil, la primera porque la panza que tengo es muy grande y ya me esta siendo caso imposible moverm...