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Pensando en mi vida

Escribo desde que tengo 7 años. Recuerdo perfectamente el diario rosa que me habia regalado mi tío Glenn, me lo habia traído de Canadá. A partir de allí, no he parado de hacerlo. No se muy bien por qué, pero darle salida a mis pensamientos y colocarlos frente a mi resulta una muy buena terapia.

En ocasiones desearía ser una persona más bien con un cerebro plano, sencillo, sin tantas ideas y necesidad de análisis. Mi familia siempre me decía que era una niña muy inteligente. Hoy ya mujer, creo que realmente en este mundo, triunfan las mujeres que saben hacerse las tontas.

Creo que mi carácter rebelde e independiente y la permanente necesidad de libertad, en casi todos los ámbitos de mi vida, me van a llevar a ser quizás como esas mujeres bohemias de la Francia de los años 30.

Quizás la culpa de que yo sea así es de mi padre: personaje aventurero y casanova. En su juventud le gustaba enseñarme a reflexionar y a cuidarme de los hombres. Claro, me imagino que el tener a una niña en casa, cuyas formas empiezan a ser atractivas, resultaba un poco amenzador como padre.

Sin embargo yo no recuerdo sentirme protegida por él. Mas bien sentía libertad y confianza. A diferencia de mi madre que intentaba en todo momento sobreprotegerme.

Quizás por ello, nunca busqué una figura masculina que me protegiera. Más bien siempre he sido yo la que protege, la que vela, la que cuida.

Los perfiles de hombres protectores no me gustan, mas bien he escogido hombres amigos, con quienes he mantenido relaciones de igual a igual. Nunca permití que nadie marcara mis límites, quizás en ocasiones cedía para complacer, pero perder libertad de escoger y de hacer lo que quiero en la vida siempre me ha ahogado. Pienso que quizás he cedido más de lo que me hubiera gustado.

Siempre me gustó moverme dentro de una relación cerrada, pero a la vez siempre escogí hombres con carreras profesionales que me dejaran mucho tiempo sola. Eso me permitia tener espacio en demasía, aún estando con alguien. Pero es curioso, al final tanto espacio y libertad daba el mismo resultado final: terminaba me pillandome por otro. No sé...curioso.

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