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Cuerpo de Policía

Dicen que debes de tener cuidado con quien te acuestas, porque el sexo mueve tantas energías, que la energía del otro se adhiere a la tuya.

Hace meses, que este policía de los cuerpos especiales, estaba detrás de mí. Y vaya cuerpo de policía!: 40 años, 1,83 de altura, delgado, abdominales marcados por el atletismo, depilado entero, ojos azules, cabello castaño y bronceado por el Sol. Con un parecido enorme a Dani Martín (el único cantante por el que muero).

Siempre tuve dudas de quedar con él, creo que por miedo a que me gustara demasiado. No sólo porque fisicamente es casi perfecto si no porque emocionalmente me parecía un chico capaz de hablar de sus emociones de forma sana.

Sí quede con él, después de haberle cancelado las citas unas cuatro veces, luego de habernos visto tomandonos un nestee aquella tarde.

No hubo sorpresas, pasó lo que sabía que iba a pasar, de la forma que sabía que iba a ocurrir. La perfección existe y él  la encarna. Pero, a pesar del disfrute en mi faltó algo. Faltó mucho!. Lo miraba con ternura y a la vez pensaba que era una lástima que no existiera esa complicidad, esa confianza, ese deseo de poseer a la persona que de verdad te gusta. Sentir que en un beso se te va la vida, porque besas a la persona que quieres para tí. Fue un acto puramente físico (digno de las olimpiadas). Sentí placer, pero no sentí el Nirvana. Mis ojos no brillaban. 

Entonces al terminar, me contó su historia y sentí su tristeza. Me conecté a él, le escuche atentamente. Había cometido un error en su vida, del cual estaba profundamente arrepentido: habia perdido a la mujer que quería y con la que tenía todo, por culpa de un verano extraño donde conoció a una mujer casada, con la que posteriormente desarrollaría una relación.

Así son los sentimientos cuando no se dominan, pensé. Me confesó que el dolor que sentía no se lo deseaba ni a su peor enemigo, que había noches en las que no podía dormir, porque la echaba de menos. Pero que no se acercaría a ella, para no hacerle daño. Me mostro la foto de la chica: una rubia cordobesa espectacular. No le valió de nada ser hermosa, emprendedora, sexualmente compatible y de paso quererle, él se fijo en otra y esa otra en él.

El sentía un amor hacia ella, que nunca más fluirá. Se le quedará atrapado en el pecho. Lo entendía perfectamente. Me hablaba con tanto sentimiento sobre ella, que llegué a desear que alguna vez alguien sintiera así por mi (aunque luego me pregunte que para qué si va a terminar yendose con otra).

Le hablé del duelo, de la aceptación y de que lo mejor es que estuviera solo un tiempo. Sin presión de una relación. Que limpiara sus sentimientos. La soledad nos ayuda a tener perspectiva de nosotros mismos. No estar metido en la vorágine de una relación nos ayuda a entender como somos en esencia, porque no sentimos la presión de adaptarnos al otro.

Luego le sentí aliviado, como si hubiese soltado la presión que sentía en el pecho. Nos despedimos como dos amigos. Y yo me quedé con su energía pegada todo el día. Me hizo sentir triste. Sin embargo se que tengo el poder de transformar esa energía y eso hice. Me costó un poco, bueno...me costó muchisimo quitarme esa tristeza que me transmitió. Hablar con un amigo me ayudó.

Espero de todo corazón que lo supere y que si en su destino está volver con su chica, lo haga. Sentir que pasarás el resto de tu vida con la persona que amas no tiene precio.

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