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Bon jour!

Tercer día en París, el cuerpo me duele de tanto caminar. Se moverme en metro pero prefiero perderme por las calles, viendo los edificios de fachadas color beiges y techos negros. Me encanta observar a las personas: como van vestidas, a donde se dirigen, escucharlos hablar. A veces siento que no soy capaz de abarcarlo todo, porque todo lo quiero ver.

Los parisinos no se han escapado de la mala costumbre de ir andando mientras ven las pantallas de sus móviles. Una lastima, quizás se pierden la posibilidad de ver al amor de su vida que pasa por el lado.

En cuanto a hombres, siento decirlo, pero me gustan más los españoles. Aunque estos son mas altos, no me gustan tanto. Eso sí, son elegantes...bueno, tanto como un londinense o un italiano.

Hoy se anuncia día de frío y de lluvia, voy a tomarle unas fotos a la torre eiffel y van a quedar hermosisimas.

Echo de menos la comida, uff que mal se come en esta ciudad. Los sándwiches estan muy buenos, las crepes tan famosas, las probe una vez hace dos años y ni se me ocurre volver a probar una. Tampoco hay tanto presupuesto como para comer todos los días en Alain Ducaisse. Nada como la comida española, con su cultura de tapeo en barra que puedes combinar con sentarte a la mesa a comer si lo prefieres.

Creo que ya estoy hecha a Madrid, incluso en caso de que salga una buena oferta de trabajo en Barcelona, ya me lo estoy pensando dos veces.  Eso ya lo veremos.

Volviendo al tema Parisino, decirte que si algún día te pones triste y tienes la posibilidad de cambiar de aires, atrévete a moverte, ir a donde sea, romper la rutina ayuda, te da perspectiva y al regresar tendrás mas fuerzas para afrontar situaciones. En mi caso, trazar mi nuevo camino laboral. Pero no paran de llamarme para llevar restaurantes. Necesito un stop, solo un tiempito corto y volver a la carga.

Ahora debo dejarte, mi café se ha terminado y queda mucho por seguir conociendo.

Gracias por leerme. Que tengas un buen día!.

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