Hay ocasiones en las cuales cuando nos sentimos tristes, hacemos todo lo posible por distraernos para evitar sentir esa emoción. Yo no estoy de acuerdo con esa actitud, me funciona mejor quedarme quieta, dejar que salga esa emoción de mi cuerpo, vivirla con todos sus matices, si es una hora pues una hora de tristeza, si es un día pues me tomo el día completo para sentirme así. Ojalá existiera una especie de ibuprofeno que nos quitara todas aquellas emociones que nos incomodan. Pero la realidad es que no existe asi que solo nos queda aprender a gestionarlas.
Vivir la emoción es mi método. Por eso la enfrento, aunque sepa que tocarla es un mounstro que me va a plastar. Luego me arrepiento de haberlo hecho, pero el resultado es que luego de dedicarme a sentir eso que me incomoda se me pasa. Es una cura para el alma.
Otro método que utilizo es que cuando la emoción me puede, en caso de una tristeza por ejemplo y esta me rebaza, pido ayuda a alguien que sepa que puede transformar esa energía, sin que mi energía le contamine. En ocasiones la vida también se encarga de presentarme, como si de magia se tratara, a personas que aparecen para ayudarme (pero no siempre es así).
La otra noche, terriblemente afectada por una situación, aparece nuevamente El, con un mensaje de: Qué haces? ...Hace mucho frío hoy...Te busco y te vienes a mi casa?. Dame 20 minutos le respondí. En esos 20 minutos recogí los pedacitos de mi corazón partío y me fui a su casa.
''No pierdas la visión de tu montaña'' me dijo. ''Si las demás personas no estan preparadas para tí, no te cuestiones tu forma de ser'' ''Una mujer con una metalidad libre e independiente da miedo, sobre todo cuando es mas que él, pero es porque no estamos preparados''.
Dejó que me acurrucara en su pecho. Me pregunto como me sentía. Dejó que hablara. Me hizo fluir. Lloré un rato cortito, muy cortito. Me repitió que no cambiara de camino, que mi forma de ser estaba en un nivel avanzado. Que ningún echo me forzara a dar marcha atrás. Me ayudó a recuperar mi confianza.
Esa noche dormí profundamente. Como casi ninguna otra noche en mi vida. Curó mi emoción. Me equilibro. Me limpió.
Simplemente gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario