lunes, 15 de junio de 2015

Aquel hotel

''Sube a la habitación, dejaré la puerta abierta para que no tengas que tocar al entrar''. Acostumbrada a tu imaginación, pero sin saber que me esperaba aquella tarde.
''He reservado en el octavo piso del hotel, que queda frente a tu edificio, quiero hacerte el amor ( recuerdo que odiabas la palabra follar ) mientras tu miras por la ventana hacia tu casa, así cada vez que salgas al balcón miraras hacia aquí y recordarás que te hice mía esta tarde''... ¿Lo recuerdas?, desde entonces siempre busco aquella ventana.
Entré sin tocar, tal como me habías indicado. Tú esperabas detrás de la puerta, sin yo saberlo, lo que vino a continuación fue un asalto en toda regla.
Me cogistes los brazos, los llevastes hacia atrás, con un cinturón me atastes las muñecas a mis espaldas. Me vendastes los ojos y me arrodillastes ante tí. Estaba asustada pero a la vez excitadisima. No sabía que te habias inventado esta vez, el corazón me palpitaba a toda velocidad. Sentí una piel dulce en mis labios, ¿huntada en algo frio y dulce? ¿Que era?...Comeme! me ordenaste. La sangre militar siempre presente en ti. Abri la boca, tu sexo me inundó, reconocí el sabor: helado de dulce de leche. Era el momento de lamerte entero, de arriba a abajo, disfrutarte como si de una merienda se tratara.
Me levantaste, me llevaste a la ventana, me desataste las manos, corriste la cortina, levantaste mi vestido, de pie de espaldas a ti, manos a la pared: ''Mira tu casa mientras te penetro, quiero que nunca olvides este momento, te he traido para que me recuerdes siempre''.
Inundastes mi sexo de helado cremoso y dulce, como quien desea poseer para no olvidar, me distes un placer profundo y fuerte. Cuando cerraba los ojos, ida por todo lo que sentía, me decías que los abriera: ''Minha Sofia, Minha Princesa'', me repetías. ¿Tengo que entrar así en tí para poder tocar tu alma? ¿Matar a una de placer, para que la otra salga de donde está escondida?...preguntas que me hacías y que luego se convirtieron en afirmaciones.
¿Onde está voçe agora?


8 comentarios:

Alfredo Glez dijo...

Cada vez me gusta más lo que escribes, aunque voy en reserva, prácticamente te acabo de conocer y no he leído bastante, empecé hace unas semanas y voy hacia atrás. Me resultas muy poética y romántica. Qué manera de describir los placeres. Logras que se sientan como propios. Nos adentras en tus relatos, tu poesía, impresionantemente romántica.
Tu fan,
Rosaluma

Erosrapsodia dijo...

Rosaluma!!!
Que alegría me da tenerte nuevamente por aquí, pero sobre todo, no dejes de escribir tus maravillosos post, no pares nunca de hacerlo. Creo que nos merecemos crear una historia conjunta 🙆

Erosrapsodia dijo...

Para quien quiera pasarse por uno de mis blog favoritos:

https://placeroral.wordpress.com

Anónimo dijo...

Guau ¡¡¡

Vaya relato, te hace meterte en la piel y desearlo.

Alexey

Erosrapsodia dijo...

Es un relato basado en una experiencia real. De esas que son inolvidables, porque él hizo que todos y cada uno de los momentos vividos fueran así.

Ayer lo recordé y quise compartir lo que aquella tarde sentí encerrada en esa habitación junto a él.

Un abrazo Alexey

Anónimo dijo...

Es que no se trata de hacer el amor, que también, se trata de vivir un momento único, de hacer que todo fuera especial y no solo ese día o ese momento, como dices queda grabado a fuego.

La forma de describirlo nos hace participes a todos los lectores, si leerlo no te hace sentir nada... es que no estas en este mundo.

Alexey

Alfredo Glez dijo...

Gracias Erosrapsodia.
Gracias por publicar el link de mi blog en el tuyo.
Gracias por halagarme al querer que escribamos una historia conjunta. No se si estaré a la altura de literatura. Aunque me encantaría.
Gracias por alegrarme con tus post y tus comentarios.
Gracias y mil veces gracias.

Erosrapsodia dijo...

Sí Alexey, es justamente eso: llenar la vida de momentos únicos y que mejor momento para hacerlo especial, que aquel en el que nos topamos con esa persona que tanto deseamos.

Él siempre se encargó de que no solo los encuentros fueran especiales, si no de invertir tiempo en nosotros para que nunca lo olvidara.

Cuando la pasión tiene en contra el tiempo, la intensidad se multiplica.

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