Recuperando textos de mi último diario, he encontrado este fechado el 19 de Agosto de 1991. Tenía 17 años cuando lo escribí:
''La vida me ha enseñado a no creer en promesas sino en hechos. A no escatimar esfuerzos ante una meta trazada. A no dudar de los pasos que se dan al caminar. A no tener miedo una vez que es alcanzada la cima. A no creer en el facilismo para llevar a cabo una empresa. A ponerle corazón y empeño a lo logrado para mantenerlo siempre vivo. A no desilucionarme al caer y a tener fuerzas para seguir creciendo.
A querer a mis padres por encima de todas las cosas. A no dudar nunca de su confianza. A quererlo como el tesoro mas preciado de mi vida. A luchar por ellos. A sentir su pasión y dolor en cada paso de mi vida.
A que un país se le mantiene con sudor, se le siembra con sabiduría y se le riega con empeño, fuerza y honestidad. A tener visión futurista para estudiar hoy y ejercer mañana.
A desvelarme en las noches para abrir las ventanas del mañana y tomar la luz del día para alumbrar el camino a seguir.
A mantenerme de pie cuando la tormenta me combate. A descansar y soñar cuando mi mente me lo pide. A escribir cuando mi mente y mi mano con la pluma, me pide a gritos el placentero roce de la hoja del papel.
A leer para aprender y aprender para superarme y superarme para lograr lo que en esta vida he venido a hacer.
A tener compañeros y amigos a la vez. A creer en la amistad infinita. A no tenerle miedo a la muerte. A verla como una vida directamente proporcional a lo aquí logrado. A sentirla y a querer mezclarme con ella, pero todo a su tiempo.