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Una loba de rodillas

Durante un tiempo nació en mi una necesidad incontrolada de vivir la pasión sexual al límite. Me sentía como una depredadora en serie. He vivido la lujuria en su estado más puro y aunque siempre se puede más, un día sentí calma.

Esa calma provino de mi misma, nadie me la hizo sentir. Simplemente ocurrió. Eso si, la última semana antes de llegar a ese estado, vivi esa lujuria en su máxima expresión, una despedida en toda regla. Todos los cuerpos que desee para mi, los tuve. Ellos se dejaron hacer, yo los disfrute y ellos me disfrutaron.

Ya no deseo eso para mi, a través de la lujuria entendí que la calma nunca llegaría, mas bien la intranquilidad por querér más nunca cesaba. El sexo bien hecho con gente que te gusta es como una droga, dificil dejarla. Mientras mas lo haces más quieres. El problema estaba en que la persona con quien mas me gustaba no era para mi, así que yo le buscaba en todos los que podían parecerse.
He aceptado: él no es para mi y hacerlo con otros no me calma.

He resuelto: tener sexo con solo una persona, la que mas me gusta, solamente con él: cada yin tiene su yan, él sexualmente es mi yan. Hay el riesgo del apego, en una relación basada solo en el sexo sin compromiso. Creo que ya tengo experiencia para no apegarme y me niego a dejar de sentirle....Sí lo se, Ana Karenina.

Esto es un resumen vulgar de lo que acontece: ''Cada coño tiene una polla hecha a su medida''.  Y así es!.

El sexo es preferible con una sola persona que te guste de verdad que con cien que te gusten a medias.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Buenas tardes, preciosa fiera genuflexa.
Tu estimado boddhisattva te escribe para declarar su fidelidad. Que no consiste en pronunciar meramente "soy fiel", sino en transferir fidelidad de conciencia en cada palabra que te dedique. Me propongo seguir tu blog y responder a cada uno de los post vinculados con tu actividad reflexiva. No soy viajero, ni urbano, ni actual. Así que no me siento concernido por tus excursiones por el mundo.
La fidelidad primordial que te profeso se fundamenta en nuestra identificación como personas de "mente abierta". No participo de un modelo psíquico de apertura permanente, sino de una actitud constante de tener siempre a mano las llaves de nuestras puertas...para abrirlas.
Tu reflexión sobre la lujuria ha tenido para mí una resonancia intensísima. Mi relación con la lujuria ha sido ambivalente y distante. Comencé a comprenderla en mis años de juventud, cuando veía en mis amigos -mayores que yo- sus efectos alarmantes: el agotamiento, la disipación y, sobre todo, la sed. Creciente e incontenible. Insidiosa y pertinaz. Advertí en algunos de ellos que daba paso a la apetencia siniestra de ciertas denigraciones femeninas. Comprendí entonces lo que la lujuria es para muchos varones, quizá incontables: la vía para la realización carnal de la misoginia. Resultaba evidente cuando me hablaban de transformar a sus putas favoritas o amantes ocasionales en marionetas lascivas para crueldades incipientes.
Siempre me contuve. Nunca dí ese paso. No era una vana cuestión de moralidad, sino algo mucho más profundo: permanecer alejado de aquellos placeres que nos hacen peores personas, que nos causan penosas ofuscaciones, que desvelan, al extinguirse, una insatisfacción desoladora y atroz. Me quedé sin amigos durante lustros por negarme a confraternizar en la aventura lujuriosa. Por eso, con el paso del tiempo, compartí mi vida con una mujer que había difuminado de su presencia toda manifestación sensible que invitara a la lujuria. Una mujer de serenidad ilusoria, afectada por una insospechada palidez erótica. Al final, su persistente somnolencia sensual acabó sumiéndola en el sueño extenuante de una maternidad inmaculada. A mí me condenó al exilio gélido de una abstinencia atribulada y opresiva. Tan aterido quedó mi ánimo varonil que ni siquiera tuve fuerzas para serle infiel. Ella despertó de su letargo maternal para serlo, precisamente.
Nuestros itinerarios se cruzan hoy en este páramo de sinceridades evanescentes. Quiero que estos fragmentos de escritura diáfana sean peldaños que nos conduzcan a un ático de concordia en el que poder encontrarnos algún día para celebrar un diálogo: eso que muchos confunden con un intercambio de monólogos.
No repetiré más mi agradecimiento por tu atención.
Hasta pronto.


Erosrapsodia ha dicho que…
Afortunadamente he sabido elegir muy buenos compañeros de tardes y noches libertinas, donde el respeto siempre me fue profesado, siempre tratada con sumo cuidado, como si se toparan con una especie de Ninfa, asi me llamaba Astro: "Ninfa del Nilo", refiriendose a un ser diferente, dificil de encontrar. El tambien lo es, entre otros, quienes no solo se rendieron al placer entre sudor y los jadeos acompasados, si no desnudaron sus almas, algunos acariciaron la mia. He de reconocer que estas palabras aunque pareciesen salir de lo profundo de mi ego, son un agradecimiento a todos ellos. Muchos hoy en dia son amigos con quienes comparto temas que se que no se ateverian a compartir con nadie mas, quizas porque nunca me atreví a juzgarles por ser como eran y ellos me permitian tambien serlo, sin juzgar.
Anónimo ha dicho que…
Buenos días.
Eres ninfa y loba a la vez. Y, tomando lo que tú misma confiesas, una encarnación polimorfa del espíritu femenino. Tantas cosas eres que puedes ser para tantos. Esa es tu rareza, en la que me encuentro confortado.
Nada de lo que me dices me deja indiferente. Esa virtud de tu escritura, transferida desde tu conciencia, es algo extraordinario. Eres difícil de encontrar, como difícil de olvidar.
Hay una divergencia tremenda entre tu experiencia sexual y la mía. Sin embargo, hay una coincidencia sustancial en la conclusión del aprendizaje de los deseos. El karma funciona de tal manera que podemos converger en el entendimiento procediendo de espacios psíquicos diversos. Que la convergencia sea concordia depende de una percepción positiva de los demás como partícipes de uno mismo, y a la inversa.
De algún modo, inexplicable o no, tu rareza te ha protegido. Has eludido las vías perniciosas que conducen de la lujuria a la depravación. Quienes te acompañaron te complacieron, te deleitaron y, en algún caso, te veneraron. Sólo por eso puedes transmitir lo que hoy transmites. Te felicito por ello. Me felicito por ello.
Es porque no te juzgo por lo que comparto contigo estos fragmentos de intimidad escrita. Entendí, al poco de leerte, que tu receptividad es desmesurada, infatigable, incluso apoteósica. Eres una mujer con una diáfana y poderosa inteligencia sexual, algo de lo que carezco todavía. Yo, en cambio, he desarrollado otro tipo de inteligencia, hipersensorial y contemplativa, otra forma de entendimiento de la desnudez del alma que tú refieres.
Todas las experiencias tienen un valor transcendental si nos permiten conocernos. Todas las experiencias que nos permiten ignorarnos devastan nuestra vida y deterioran nuestro mundo.
Aquí tienes mi acompañamiento de hoy.
Hasta pronto.

Anónimo ha dicho que…
Me ha traído hasta aquí tu perfil de Tinder. Leyendo tu blog creía que había encontrado a alguien con las ideas claras respecto al sexo, y con quien quizás... Pero ahora leo que te vuelves monógama... En fin, mi gozo en un pozo! Eso si, seguiré leyendo tus interesantes escritos. Un beso! correoaventuras@hotmail.com
Erosrapsodia ha dicho que…
Gracias correoaventura por pasarte por aqui y leerme, mis ideas con respecto al sexo siguen siendo muy claras: que quiero, con quien quiero y como lo quiero. Seguro encontras alguien que satisfaga tus gustos y te llene de plenitud sensual, sobre todo porque se nota que tienes avidez en encontrarlo. No tardarás en conseguir, eso seguro.

Un abrazo

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