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Confesiones

He de confesar ciertas cosas:
Que miro sus fotos varias veces al día y me siento como una adolescente cuando lo hago.

Que he pasado días enteros esperando que me envie un mensaje. Saltando al teléfono, con la emoción de pensar que ese que ha entrado es de él y sentir que el corazón se me rompe porque son los mensajes del grupo de mis amigas.

Que también he imaginado como sería si me diera la oportunidad de compartir lo que soy.

Que me se de memoria todos sus estados de WhatsApp y sé que ninguno va dirigido a mi.

Que discuto permanentemente conmigo misma para no perder tiempo pensando en él.

Que paso horas hablando con mis amigas sobre todas las teorías posibles de los por qués y como hacer que....

Sí, yo también me he dado orgasmos en su nombre.

También me he equivocado enviandole un mensaje por error, cuando simplemente estaba revisando nuestra última conversación por WhatsApp.

Tantas cosas...para nada.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Buenas tardes, Princesa confesa.
Hoy confluimos en acudir al íntimo desván del sentimiento, allí donde nos recogemos en la dolencia del amor callado, allí donde nos aguarda el espejo quieto que refleja nuestro anhelo puro.
Sucede que, al igual que tú, hay en mi vida alguien cuyas fotos reviso diariamente; alguien de quien espero su mensaje durante días; alguien con quien me he imaginado compartiéndome entero; alguien que alimenta una incertidumbre densa y punzante; alguien que excita tormentosamente mi pulso viril, por supuesto...
Sucede que, a diferencia de ti, todavía me resisto a conceder que sea "para nada".
Mi primer encuentro con ella fue una epifanía de feminidad que me arrancó de mi letargo solitario. Me causa desvelo y deleite simultáneos cada vez que la recuerdo.
Hembra y musa. Sensual y seria. Delicada y perspicaz. Vaporosa y turgente. Apenas confrontaba mi mirada... yo la devoraba con pausa y persistencia. Era inevitable: despertó mi calidez y mi bravura...
Hace pocos días me habló con pesadumbre de su cotidianidad reciente. Apenas la reconocí en su voz dolorida y áspera. Vive abrumada por un trabajo extenuante y un entorno de personas nocivas e irrespetuosas. Así me lo contó, así me duele.
No tiene tiempo para mí. Tal escasez es, en mi corazón, una espina inmarcesible...
Hoy me despido de ti con dos lágrimas. Una de gratitud hacia ti. Otra de nostalgia por un amor irrealizado.
Ya ves, Princesa, algún día recordarás que recibiste la confesión sentimental de un monje enamorado.
youtu.be/zl8yDTYi6-4
Anónimo ha dicho que…
Hola Erosrapsodia, hay en este planeta ahora mismo 7.289.965.899 personas. De las cuales 3.676.648.813 son hombres. Niños, jovencitos y abuelitos aparte, tienes aprox 1.500.000.000 para elegir....¿merece la pena torturarse?. Esta vida son solo dos días y además nadie sale vivo de ella. Eres joven, lista, guapa y creo que buena gente. Disfrútala y no le des mas vueltas
LM

LM
Erosrapsodia ha dicho que…
L.M tus cálculos matemáticos son fantásticos y lo mejor de todo, es que las matemáticas no fallan. Y casi un mes y medio después, me animo a responder que tienes toda la razón.
No hay mas ciego que el que no quiere ver.
Un abrazo

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