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Mensajes en Botellas

Sábado, sabadete! De esas noches madrileñas que molan a tope: compañía estimulante, mucho... quizás demasiado.

Cócteles, risas, historias, risas, más cócteles y risas. ¿No ibamos al concierto de Rock?, ¿Dónde era? No importa, cuéntame tus historias que yo me compongo un rock con ellas: quizás algún día la recuerde como aquel blues de la soledad, cantado por el padre del rock español o quizás ya abuelo y que decía: ''Tuvo la culpa esa canción, que un taxista me silvó. ¿Sabes si existe aquel café?....''

Da igual, sígueme dando la vuelta en tu mundo y hablame de las tortugas que llevaban los reportes de tus viajes, dentro de botellas con localizadores gps para hacerles seguimiento por si quedaban atrapadas debajo de un Iceber y tu madre no las podía recoger al borde del manzanares.

Baila conmigo, ¿sí?..¿Dónde quedó el rock?,  doblando la esquina en la calle campoamor. Tranquilo nadie sabrá de aquel garito donde el rock no estaba, pero tu y yo sí.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Buenos días, mensajera noctámbula.
Hoy me resulta difícil escribirte, porque me resulta difícil situarme en el ambiente que describes. Creo que somos dos Libranos que habitamos ecosistemas diferentes. Sólo podemos encontrarnos en la frontera: en el perímetro último en el que ambos conservamos las afinidades sustanciales que nos definen.
Ninguna criatura de la estepa será feliz en la jungla, y viceversa. Sólo en esos contornos volubles en los que no hay estepa ni jungla o ambas son una sola cosa podemos merodear sin temor hasta arrimarnos con mesura y placidez. Luego retornaremos a nuestro hábitat, allí donde somos verdaderos, más allá de que seamos o no dichosos.
No me pregunto tanto por la idoneidad de mis palabras, como por la versatilidad de tu paciencia conmigo. interrumpo mi escrito aquí, mi hija me reclama.
Hasta luego.
Anónimo ha dicho que…
Continúo, Princesa.
Percibo -y gusto de advertirte sobre mi posible equivocación- que tus palabras de hoy están sazonadas, acaso irrigadas, de cierta embriaguez. Debo decirte, por mi parte, que no soy un hombre inexperto en ebriedades, aunque no participo, desde hace mucho tiempo, de esa embriaguez específicamente lograda para el aplazamiento de la angustia, el desasosiego, la pesadumbre, la duda, el tedio. Si tu forma de embriagarte se corresponde con un impulso por apartarte, al menos transitoriamente, de ciertas dificultades de tu conciencia, entonces no coincido contigo en este asunto. Esclarecer diferencias determina, positivamente, que los vínculos subsistentes permanezcan íntegros y diáfanos.
Te agradezco que me leas y que te esfuerces en comprenderme. Estimo profundamente esa reciprocidad honesta que mantenemos.
Tu estimado boddhisattva.
Erosrapsodia ha dicho que…
Estimado mio:

No se puede llevar todo tan a la tremenda. Soy una mujer mundana a la que le gusta conectarse con su lado carnal y disfrutar de él. Conexión con el mundo al que pertenezco, mezclandome con el y viviendolo plenamente.

Mi responsabilidad con el mundo se resume en:Aquí estoy y he venido a pertenecerte durante un tiempo. Lo divino se mezcla con lo humano en mi y yo le permito fluir.

Feliz domingo de Abril
Anónimo ha dicho que…
Feliz domingo de Abril, Princesa. El próximo ya será Mayo.
No hay nada tan tremendo en lo que te he escrito. Pero no pretendo disuadirte de ello. No hay un solo atisbo de crítica en mis palabras, solo una simple constatación de lo que nos diferencia para valorar más aún lo que nos vincula.
Me despido de ti con una sonrisa.

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