lunes, 27 de abril de 2015

Confesiones

He de confesar ciertas cosas:
Que miro sus fotos varias veces al día y me siento como una adolescente cuando lo hago.

Que he pasado días enteros esperando que me envie un mensaje. Saltando al teléfono, con la emoción de pensar que ese que ha entrado es de él y sentir que el corazón se me rompe porque son los mensajes del grupo de mis amigas.

Que también he imaginado como sería si me diera la oportunidad de compartir lo que soy.

Que me se de memoria todos sus estados de WhatsApp y sé que ninguno va dirigido a mi.

Que discuto permanentemente conmigo misma para no perder tiempo pensando en él.

Que paso horas hablando con mis amigas sobre todas las teorías posibles de los por qués y como hacer que....

Sí, yo también me he dado orgasmos en su nombre.

También me he equivocado enviandole un mensaje por error, cuando simplemente estaba revisando nuestra última conversación por WhatsApp.

Tantas cosas...para nada.



domingo, 26 de abril de 2015

Mi himno: Pra rua me levar

Cada vez que viajo, llevo conmigo esta canción que se ha vuelto para mi un himno de vida desde hace dos años:

Ana Carolina - Pra Rua Me Levar

Não vou viver, como alguém que só espera um novo amor
Há outras coisas no caminho aonde eu vou
As vezes ando só, trocando passos com a solidão
Momentos que são meus e que não abro mão

Já sei olhar o rio por onde a vida passa
Sem me precipitar e nem perder a hora
Escuto no silêncio que há em mim e basta
Outro tempo começou pra mim agora

Vou deixar a rua me levar
Ver a cidade se acender
A lua vai banhar esse lugar
E eu vou lembrar você

É... mas tenho ainda muita coisa pra arrumar
Promessas que me fiz e que ainda não cumpri
Palavras me aguardam o tempo exato pra falar
Coisas minhas, talvez você nem queira ouvir

Já sei olhar o rio por onde a vida passa
Sem me precipitar e nem perder a hora
Escuto no silêncio que há em mim e basta
Outro tempo começou pra mim agora

Vou deixar a rua me levar
Ver a cidade se acender
A lua vai banhar esse lugar
E eu vou lembrar você...


Mensajes en Botellas

Sábado, sabadete! De esas noches madrileñas que molan a tope: compañía estimulante, mucho... quizás demasiado.

Cócteles, risas, historias, risas, más cócteles y risas. ¿No ibamos al concierto de Rock?, ¿Dónde era? No importa, cuéntame tus historias que yo me compongo un rock con ellas: quizás algún día la recuerde como aquel blues de la soledad, cantado por el padre del rock español o quizás ya abuelo y que decía: ''Tuvo la culpa esa canción, que un taxista me silvó. ¿Sabes si existe aquel café?....''

Da igual, sígueme dando la vuelta en tu mundo y hablame de las tortugas que llevaban los reportes de tus viajes, dentro de botellas con localizadores gps para hacerles seguimiento por si quedaban atrapadas debajo de un Iceber y tu madre no las podía recoger al borde del manzanares.

Baila conmigo, ¿sí?..¿Dónde quedó el rock?,  doblando la esquina en la calle campoamor. Tranquilo nadie sabrá de aquel garito donde el rock no estaba, pero tu y yo sí.

miércoles, 22 de abril de 2015

No te esperaba

No te esperaba, sin embargo tenía las puertas abiertas para que entraras. Y sin mucho planearlo, llegastes aquella tarde a mediados de marzo.

Cuando abri la puerta pensé: Santo Dios que grande eres!. Sin embargo ya estabas aquí y he de reconocer que estaba tan asustada como tú.

Apenas te miré a los ojos, porque sabía que verías mis nervios a través de mis pupilas, soy transparente y a mi todo se me nota. Te apoderastes de mi parte favorita del sofá, me sentí invadida. Aquella tarde te sentí perdido,  cansado de tanto abandono, de pedir amor y no recibirlo.

Tu carácter me imponía pero tengo un máster en caracteres difíciles, así que sólo me restaba tener paciencia. Yo también buscaba cariño, así que teníamos que aprender a entendernos para ofrecer lo mejor de nosotros.

Pasaron los días y poco a poco cedi algunos espacios de mi casa: ''bien el sofa para tí, pero ni se te ocurra tocar el mando del televisor!''. Aunque te prohibí entrar a mi habitación tú hicistes lo que se te vino en gana, te metistes en mi cama y dormistes conmigo. Detesto los pelos y soy alérgica a ellos, pero tus ojos pidiendo cariño me podían.

Dos alfombras, un par de zapatos, un labial, mis audífonos, un cojin todo te lo comistes. Te encantaba retarme. Te entiendo, los cachorros son así.

Decidí quitarte el pienso horroroso y prepararte comida casera de la buena. Llevarte de paseo para que corrieras sin parar, presentarte a todo el club perruno del barrio y entender que tú me aportarías más cosas buenas a mi, que yo a ti.

Empece a preferir quedarme viendo una peli contigo en el sofá, que lo hicistes tuyo, que irme a alguna cita con alguien estupendo. Tú para mi eras mi plan más estupendo.

Pocos días faltan para que esta acogida termine, tu dueña regresa a España y tú volveras a tu casa. Después de tantos meses serás mas feliz que nunca. Y yo seré feliz por ti.

Esto es un acto de desapego en si mismo, llegar a amarte sabiendo que te dejaré ir.

Gracias Pongo

Te quiero

domingo, 19 de abril de 2015

Madrileños vs latinoamericanos

La otra noche, Luiza me animó a dar una vuelta por Sol,  así que como de costumbre terminamos en un bar bailando hasta las tantas.

Me encanta bailar y suelo hacerlo con cierta frecuencia para liberar estrés: merengue, salsa, bachata. Soy venezolana y desde que nacemos esta música se nos inyecta en la sangre:  tienes 5 años y tu primera fiesta infantil, de la que te puedes acordar, bailas con los niños y niñas en rueda.

En mi caso, mi tio Alexis, un joven de 25 años cuando yo apenas contaba con 5, bailaba conmigo en todas las fiestas. Recuerdo una noche en Caracas, horas enteras bailando con él a ritmo de Willie Colón. Le decía a mis padres: ella se mueve pero no tiene ritmo. En ese momento yo no entendia lo que era el ritmo, yo lo que quería era pasármelo bien.

Siempre quise tener una pareja que bailara bien y nunca tuve suerte, siempre me fijaba en venezolanos que odiaban bailar salsa o merengue. Mi ex esposo me decía:  niña, la salsa es para la pasta y el merengue para los pasteles. Bueno, al final terminaban cediendo y aprendiendo a bailar, pero no es lo mismo que alguien aprenda por ti, a un bailarin nato de calle, ese que siempre le ha gustado bailar y ha nacido con el ritmo en el cuerpo. Estos últimos son los que me gustan a mi, aunque agradezco los primeros.

Una vez metida en la soltería post matrimonial, decidí dar rienda suelta a esta pasión por el baile, pero poca suerte he tenido de encontrar alguien que le guste esto. Asi que he enseñado a mis amigas a bailar a mi ritmo y ha sido fantástico, ellas son mis parejas de baile. Aunque nunca será igual bailar con aquel hombre que vistes y te gustó para ti.

Volviendo a la noche de bailoteo con Luiza en aquel bar llamado El Deseo, en pleno centro de Madrid. Entramos alli por dos cosas: la bachata que sonaba y porque había mas chicos que chicas. Nos pusimos en un rincón y luego de pedir las copas de rigor, bailamos. Examinando el panorama me encontré con que había a nuestro lado cuatro madrileños simpáticos que bailaban muy bien, tenían buen ritmo, muy bueno la verdad. Al frente unos 6 chicos solos bailando entre ellos, no tenían ritmo pero lo intentaban. He de reconocer que esa noche tenía la timidez a tope, así que no iba muy abierta, sin embargo sé que con un poquito de esfuerzo me abro fácil.

Tres horas allí y ninguno de los cuatro chicos que bailan entre ellos y que teniamos al mismísimo lado nos sacaron a bailar, solo nos miraban y se nos acercaban mucho, pero nada. Benditos códigos madrileños, culpa de las madrileñas que se pasan la vida rechazando a todo aquel que se le acerca, para querer parecer mas inaccesibles y por lo tanto interesantes.

Y entonces ocurrió que justo al fondo del local, muy lejos de nosotras dos chicos nos ven y le hacen señas a Luiza diciendole que se venían a nuestro lado. Atravesaron todo el bar, apartaron a los 4 chicos y se plantaron enfrente de nosotras con un par de sonrisas y un: ¿bailamos?. Mi timidez ante tanta osadía se esfumó y bailé por fin con un chico.
Todos los de alrededor se les quedaron mirando como diciendo: estos si que tiene huevos. ¿Y de donde eran estos dos?: de Colombia, benditos códigos latinoamericanos donde los hombres van por aquello que les gusta y sin miedo a ser rechazados lanzan el anzuelo porque saben que pueden ganar mas que perder.
Y a esto me quería referir hoy, a la diferencia entre los madrileños y los latinos. De toda Europa y de España he de reconocer que mi debilidad son los madrileños, por que tienen una picardia elegante, llamese chulería o como quieran y segundo porque son excelentes amantes.

A los madrileños les gusta el sexo y mucho, pero sobre todo les gusta dar placer a la mujer. Mueren por que tus orgasmos los empapen una y otra vez, les enloquece el placer femenino y lo buscan con avidez. Sin embargo no tienen la fuerza para abordar que tiene un latino, tampoco el carácter para ir a por todas si la chica le gusta, son tan democráticos en este sentido que se hace aburrido. Porque las latinas estamos acostumbradas al espíritu cazador de los hombres latinoamericanos, quienes van detrás de su presa a por todas: ellos son posesivos, territoriales y son conscientes de que si les gusta una mujer tienen que ir a por ella. Nosotras normalmente nos dejamos entrar y no estamos acostumbradas a correr detrás del chico que nos guste. Es un poco machista esto la verdad pero es así.

Hay días en lo que yo me planteo si realmente ir a por el chico que me gusta, pero luego pienso: este va a pensar que soy una salida y se va a asustar. Siempre que lo hago, he de reconocer que lo hago desde el miedo a ser juzgada. Incluso cuando insisto en enviar mas de un mensaje, siento que no esta bien que lo haga, porque si él quiere algo debe tener fuerza para buscarlo. Y es ahí donde sale mi mentalidad machista latinoamericana.

Muchas barreras mentales me quedan aun por derrumbar.


sábado, 18 de abril de 2015

Su fuerza: Colombia

Colombia irrumpe fuerte con su olor a café recien molido, sus arepas con huevos revueltos, su salsa que se me mete en el cuerpo y no puedo dejar de bailar.

Su risa, sus planes en los que me incluye siempre y sus ganas de hacerme participe en su vida, sabe como soy: que voy y vengo y que no quiero nada con nadie. Se toma mi vida con humor y con mucha psicología. Se rie conmigo y de mis historias. Sus 32 años llenos de energía volcánica son capaces de agotarme. Insiste en que estemos juntos, me dice que sabe que cada vez que presiona un poco, desaparezco. Así estuve un año entero esperando que se le pasara eso que sentía por mi.

Volví a buscarle porque le echaba de menos, a él y a toda esa energía positiva que generamos cuando estamos juntos. Nos parecemos mucho y se ha dejado conocer. Por eso siempre digo que quien te quiera en su vida hará todo lo posible por hacerte parte de ella. El siempre ha hecho lo posible por que yo pase dentro: involucrandome en sus planes, presentandome a sus círculos, preocupándose como estoy, relacionandose con mi familia aun estando ellos en la distancia, incluso acompañandome al médico cuando me he sentido mal.

Ayer me dijo: yo no te pienso buscar más, sabes que tengo planes para nosotros cada que vez quieras, pero esta vez eres tú la que me los tiene que pedir. Sencillamente ha lanzado la pelota a mi tejado. Para mi mejor, soy una hembra alfa y me gusta ser yo la que tenga la inciativa de buscar lo que quiero. Pero....pero, benditos peros, tengo dudas de que sea él la persona que pueda calmarme. Habla mi cerebro y me dice: que quizás deba poner en orden mis relaciones, dejar ya aquellas que solo me brindan pasión y nada más y centrarme en una sola que me canalice, tal vez con el tiempo y los buenos momentos mi corazón vuelva a amar.

jueves, 16 de abril de 2015

¿Dónde esta el amor?

A veces me pregunto, como simple curiosidad ¿Dónde está él?, no me obseco con la idea, pero me hace ilusión que la vida lo esté guardando en algun lugar de éste planeta y que en algun momento me lo presentará: quizas cruzando la calle o quién sabe si alguien me lo presente. Tal vez en alguna reunión o una fiesta o paseando a su perro. Siento curiosidad, pero no fuerzo la situación. Para darle entrada a alguien en mi vida, primero debo querer que pase dentro.
Cinco años ya desde la última vez que dije ''Te amo'', un par de ''Te quiero'' se cruzaron en mi camino desde aquel 2010 y nunca más. Esos ''Te quiero'' tan superfluos y poco profundos, provenientes de arrebatos pasionales, más que del corazón sincero.
Ahora me sorprende la capacidad de sentir que las personas manifiestan por otras (amor romántico me refiero), ese cuidar con mimo y esmero para que ese proyecto común llamado relación salga bien. Ni siquiera sé si tengo la energía suficiente para emprender un proyecto de ese tipo, lo único certero es que lo que si no tengo es la persona, jejeje...lo más importante para emprenderlo.
Se siente raro todo esto y aunque estoy tranquila sin tenerlo, me da ternura imaginarme amando con todas mis fuerzas a otra persona.
No pasa nada si la vida considera que he venido aquí para otros proyectos y no precisamente para encontrarme con alguien. Quizás ese tiempo ya pasó en mi vida: lo tuve, lo vivi y ahora toca otra cosa. Sin embargo, siento nostalgia de las cosas positivas que me aportaba sentir amor por otro. Y aunque tengo mil motivos para mi, que el otro sea un motivo también da felicidad.
Lo malo es que es demasiado difícil mantener la permanencia de esa felicidad y para más señas, luego de que se esfuma duele de cojones. Y no estoy yo para que las cosas me duelan mas de la cuenta. Qué difícil hacer un balance de todo esto. ¿Cómo se equilibra?.
 
 
He pensado que quizás quieran escucharme así que os he subido en audio el post, en principio solo teneis que hacer click en el enlace a continuación:
 

Semana 31 de mi segundo embarazo (29/06/2026)

Esta semana se está haciendo realmente difícil, la primera porque la panza que tengo es muy grande y ya me esta siendo caso imposible moverm...