jueves, 30 de abril de 2015
Canciones para mí
martes, 28 de abril de 2015
El calentón de la primera cita
¿Y qué decir de que tengo que sentir algo?, pues si me gustas a morir, por eso te he besado y ya siento algo¡ ¿no?. Ahora, la cuestión es no equivocarse en el beso. A veces intentan besarte y aunque no has dado pie, el chico se entusiasma y se lanza. ¿por qué no probar ese beso? prefiero saber si realmente me seguirá gustando despues de que me bese.
Además, siempre he pensado que la primera vez con un chico, siempre es la mejor, porque casi siempre pasa que el ego masculino en su afán de competitividad, va a querer darte el mejor sexo, entonces ¿por que negarse a disfrutar de él?.
Teniendo en cuenta que si esa persona va a pensar luego que soy una zorra por haberme acostado con él en la primera cita, pues entonces ya el sexo en si mismo en un filtro de descarte. En cambio, si ha sido tan bueno para luego querer repetir una, dos o tres veces más, entonces habré ganado, porque ¿y si sucede que despues de salir unas 5 veces tenemos sexo a la 6º y resulta que todo es un desastre, porque no somos compatibles?. Mantener a una persona ahí detras de mi, alargando en el tiempo algo que en mi plena libertad puedo decidir hacer por que sencillamente me da la gana, no vale la pena. Ahorramos tiempo él y yo. Pero claro, para esto hay que saber aplicar la regla del Carpediem y no estar buscando princesas, ni principes azules. Por eso siempre digo que besar ranas es infinitamente mas divertido. Lo cual no signifique que me acueste con todo el mundo, si no que lo hago si tú me gustas (y que alguien me guste, me cuesta demasiado).
El mundo sería un mejor lugar si dejaramos de vivir en una sociedad llena de doble moral: diciendo que NO cuando es un Si y viceversa. Hombres que critican a otros hombres porque son unos zorros, mujeres que critican a otras mujeres porque son unas zorras, mujeres que critican a hombres porque son unos perros, hombres que critican a mujeres por ser perras y ahí se detiene el argot animalario. Cuando deberiamos mas bien aprender de los animales quienes disfrutan del sexo de una forma libre, sin barreras eticas, religiosas o sociales.
Otra cosa es el amor, la fidelidad comprometida y las relaciones que se establecen como cerradas, donde la fidelidad sexual se equipara al respeto y al compromiso de una relación, lo cual tambien es válido. No es mi misión ahora establecer cual es el mejor estado. Cada uno debe decidir en que lugar estar y sobre todo debe hablarlo de forma clara con la persona (cuando se tiene), si se desea o no exclusividad y respetando en todo momento lo que el otro tambien quiere.
Por cierto, yo si que me he arrepentido de no haber cedido al impulso de ese calentón. Llegar a mi casa en estado de cachondez y acostarme a dormir revuelta de hormonas sexuales, porque quise portarme bien. Que tontería la verdad¡¡¡
Carpe diem¡
lunes, 27 de abril de 2015
Confesiones
domingo, 26 de abril de 2015
Mi himno: Pra rua me levar
Cada vez que viajo, llevo conmigo esta canción que se ha vuelto para mi un himno de vida desde hace dos años:
Ana Carolina - Pra Rua Me Levar
Não vou viver, como alguém que só espera um novo amor
Há outras coisas no caminho aonde eu vou
As vezes ando só, trocando passos com a solidão
Momentos que são meus e que não abro mão
Já sei olhar o rio por onde a vida passa
Sem me precipitar e nem perder a hora
Escuto no silêncio que há em mim e basta
Outro tempo começou pra mim agora
Vou deixar a rua me levar
Ver a cidade se acender
A lua vai banhar esse lugar
E eu vou lembrar você
É... mas tenho ainda muita coisa pra arrumar
Promessas que me fiz e que ainda não cumpri
Palavras me aguardam o tempo exato pra falar
Coisas minhas, talvez você nem queira ouvir
Já sei olhar o rio por onde a vida passa
Sem me precipitar e nem perder a hora
Escuto no silêncio que há em mim e basta
Outro tempo começou pra mim agora
Vou deixar a rua me levar
Ver a cidade se acender
A lua vai banhar esse lugar
E eu vou lembrar você...
Mensajes en Botellas
Sábado, sabadete! De esas noches madrileñas que molan a tope: compañía estimulante, mucho... quizás demasiado.
Cócteles, risas, historias, risas, más cócteles y risas. ¿No ibamos al concierto de Rock?, ¿Dónde era? No importa, cuéntame tus historias que yo me compongo un rock con ellas: quizás algún día la recuerde como aquel blues de la soledad, cantado por el padre del rock español o quizás ya abuelo y que decía: ''Tuvo la culpa esa canción, que un taxista me silvó. ¿Sabes si existe aquel café?....''
Da igual, sígueme dando la vuelta en tu mundo y hablame de las tortugas que llevaban los reportes de tus viajes, dentro de botellas con localizadores gps para hacerles seguimiento por si quedaban atrapadas debajo de un Iceber y tu madre no las podía recoger al borde del manzanares.
Baila conmigo, ¿sí?..¿Dónde quedó el rock?, doblando la esquina en la calle campoamor. Tranquilo nadie sabrá de aquel garito donde el rock no estaba, pero tu y yo sí.
miércoles, 22 de abril de 2015
No te esperaba
No te esperaba, sin embargo tenía las puertas abiertas para que entraras. Y sin mucho planearlo, llegastes aquella tarde a mediados de marzo.
Cuando abri la puerta pensé: Santo Dios que grande eres!. Sin embargo ya estabas aquí y he de reconocer que estaba tan asustada como tú.
Apenas te miré a los ojos, porque sabía que verías mis nervios a través de mis pupilas, soy transparente y a mi todo se me nota. Te apoderastes de mi parte favorita del sofá, me sentí invadida. Aquella tarde te sentí perdido, cansado de tanto abandono, de pedir amor y no recibirlo.
Tu carácter me imponía pero tengo un máster en caracteres difíciles, así que sólo me restaba tener paciencia. Yo también buscaba cariño, así que teníamos que aprender a entendernos para ofrecer lo mejor de nosotros.
Pasaron los días y poco a poco cedi algunos espacios de mi casa: ''bien el sofa para tí, pero ni se te ocurra tocar el mando del televisor!''. Aunque te prohibí entrar a mi habitación tú hicistes lo que se te vino en gana, te metistes en mi cama y dormistes conmigo. Detesto los pelos y soy alérgica a ellos, pero tus ojos pidiendo cariño me podían.
Dos alfombras, un par de zapatos, un labial, mis audífonos, un cojin todo te lo comistes. Te encantaba retarme. Te entiendo, los cachorros son así.
Decidí quitarte el pienso horroroso y prepararte comida casera de la buena. Llevarte de paseo para que corrieras sin parar, presentarte a todo el club perruno del barrio y entender que tú me aportarías más cosas buenas a mi, que yo a ti.
Empece a preferir quedarme viendo una peli contigo en el sofá, que lo hicistes tuyo, que irme a alguna cita con alguien estupendo. Tú para mi eras mi plan más estupendo.
Pocos días faltan para que esta acogida termine, tu dueña regresa a España y tú volveras a tu casa. Después de tantos meses serás mas feliz que nunca. Y yo seré feliz por ti.
Esto es un acto de desapego en si mismo, llegar a amarte sabiendo que te dejaré ir.
Gracias Pongo
Te quiero
domingo, 19 de abril de 2015
Madrileños vs latinoamericanos
La otra noche, Luiza me animó a dar una vuelta por Sol, así que como de costumbre terminamos en un bar bailando hasta las tantas.
Me encanta bailar y suelo hacerlo con cierta frecuencia para liberar estrés: merengue, salsa, bachata. Soy venezolana y desde que nacemos esta música se nos inyecta en la sangre: tienes 5 años y tu primera fiesta infantil, de la que te puedes acordar, bailas con los niños y niñas en rueda.
En mi caso, mi tio Alexis, un joven de 25 años cuando yo apenas contaba con 5, bailaba conmigo en todas las fiestas. Recuerdo una noche en Caracas, horas enteras bailando con él a ritmo de Willie Colón. Le decía a mis padres: ella se mueve pero no tiene ritmo. En ese momento yo no entendia lo que era el ritmo, yo lo que quería era pasármelo bien.
Siempre quise tener una pareja que bailara bien y nunca tuve suerte, siempre me fijaba en venezolanos que odiaban bailar salsa o merengue. Mi ex esposo me decía: niña, la salsa es para la pasta y el merengue para los pasteles. Bueno, al final terminaban cediendo y aprendiendo a bailar, pero no es lo mismo que alguien aprenda por ti, a un bailarin nato de calle, ese que siempre le ha gustado bailar y ha nacido con el ritmo en el cuerpo. Estos últimos son los que me gustan a mi, aunque agradezco los primeros.
Una vez metida en la soltería post matrimonial, decidí dar rienda suelta a esta pasión por el baile, pero poca suerte he tenido de encontrar alguien que le guste esto. Asi que he enseñado a mis amigas a bailar a mi ritmo y ha sido fantástico, ellas son mis parejas de baile. Aunque nunca será igual bailar con aquel hombre que vistes y te gustó para ti.
Volviendo a la noche de bailoteo con Luiza en aquel bar llamado El Deseo, en pleno centro de Madrid. Entramos alli por dos cosas: la bachata que sonaba y porque había mas chicos que chicas. Nos pusimos en un rincón y luego de pedir las copas de rigor, bailamos. Examinando el panorama me encontré con que había a nuestro lado cuatro madrileños simpáticos que bailaban muy bien, tenían buen ritmo, muy bueno la verdad. Al frente unos 6 chicos solos bailando entre ellos, no tenían ritmo pero lo intentaban. He de reconocer que esa noche tenía la timidez a tope, así que no iba muy abierta, sin embargo sé que con un poquito de esfuerzo me abro fácil.
Tres horas allí y ninguno de los cuatro chicos que bailan entre ellos y que teniamos al mismísimo lado nos sacaron a bailar, solo nos miraban y se nos acercaban mucho, pero nada. Benditos códigos madrileños, culpa de las madrileñas que se pasan la vida rechazando a todo aquel que se le acerca, para querer parecer mas inaccesibles y por lo tanto interesantes.
Y entonces ocurrió que justo al fondo del local, muy lejos de nosotras dos chicos nos ven y le hacen señas a Luiza diciendole que se venían a nuestro lado. Atravesaron todo el bar, apartaron a los 4 chicos y se plantaron enfrente de nosotras con un par de sonrisas y un: ¿bailamos?. Mi timidez ante tanta osadía se esfumó y bailé por fin con un chico.
Todos los de alrededor se les quedaron mirando como diciendo: estos si que tiene huevos. ¿Y de donde eran estos dos?: de Colombia, benditos códigos latinoamericanos donde los hombres van por aquello que les gusta y sin miedo a ser rechazados lanzan el anzuelo porque saben que pueden ganar mas que perder.
Y a esto me quería referir hoy, a la diferencia entre los madrileños y los latinos. De toda Europa y de España he de reconocer que mi debilidad son los madrileños, por que tienen una picardia elegante, llamese chulería o como quieran y segundo porque son excelentes amantes.
A los madrileños les gusta el sexo y mucho, pero sobre todo les gusta dar placer a la mujer. Mueren por que tus orgasmos los empapen una y otra vez, les enloquece el placer femenino y lo buscan con avidez. Sin embargo no tienen la fuerza para abordar que tiene un latino, tampoco el carácter para ir a por todas si la chica le gusta, son tan democráticos en este sentido que se hace aburrido. Porque las latinas estamos acostumbradas al espíritu cazador de los hombres latinoamericanos, quienes van detrás de su presa a por todas: ellos son posesivos, territoriales y son conscientes de que si les gusta una mujer tienen que ir a por ella. Nosotras normalmente nos dejamos entrar y no estamos acostumbradas a correr detrás del chico que nos guste. Es un poco machista esto la verdad pero es así.
Hay días en lo que yo me planteo si realmente ir a por el chico que me gusta, pero luego pienso: este va a pensar que soy una salida y se va a asustar. Siempre que lo hago, he de reconocer que lo hago desde el miedo a ser juzgada. Incluso cuando insisto en enviar mas de un mensaje, siento que no esta bien que lo haga, porque si él quiere algo debe tener fuerza para buscarlo. Y es ahí donde sale mi mentalidad machista latinoamericana.
Muchas barreras mentales me quedan aun por derrumbar.
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