Estoy perdiendo el tiempo!!!! Meses y meses pensando y analizando que era lo que me estaba pasando y hoy por fin me he dado cuenta: Me estoy perdiendo el sentir las emociones propias de la vida.
Justo hace un año mi relación con el gaucho brasileño comenzaba a tocar fin. Recuerdo que me di un mes mas para salir del atolladero. Le dije: "yo para el 1 de Marzo salgo de esto, contigo o sin ti, pero debo avanzar y tú también"
Cumplí mi palabra, a partir de ahí todo comenzó a cambiar, fueron inicios muy dolorosos. Y no fue hasta Septiembre que sentí realmente que todo ese sufrimiento habia terminado para mi.
El verano ayudo mucho, mis tíos, mis amigas, mi piso nuevo con terraza, el viaje a Londres, a Ibiza y la locura de Barcelona junto a Edwin
En Barcelona vivi un estado hippie absoluto: pocas veces dormí en casa de mi hermana, porque la mayoría amanecía en la playa de la Barceloneta, después de noches enteras bailando de sitio en sitio, viendo amaneceres, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Recorriendo todos los lugares budistas para traerme a mi casa de Madrid cuanto cacharro encontraba y que el equipaje me podía permitir.
Bailando salsa con el cubano de mallas pegadas en el puerto y donde descubrí la diferencia al bailar entre los venezolanos y los cubanos: ellos bailan la salsa al revés o viceversa.
Recorriendo en bici la ciudad tal como lo hacia la pandilla de verano azul. Cámara en mano, me dediqué a fotografiar cuanto grafitti callejero me encontre por El Raval y sus alrededores. Y también uno que otro culito de algun turista buenorro.
Las caipiriñas y las coxinhas de aquel bar brasilero cerca de Colon, escuchando los conciertos de Ana Carolina y Seu Jorge.
El despelotarme en las playas nudistas y por supuesto no perderme la sensación de hacer el amor en el mar, tratando de disimular orgasmos, que se descubrian a través de la piel erizada de mis brazos.
Fue muy intenso Barcelona. Pero al regresar a Madrid, lloré, lloré con el alma, que pujaba ese último dolor para poder salir y abandonarme de una vez.
Y así fue, ya no dolió nunca mas. Él nunca volvería a mi. Lo liberaba. La vida ahora comenzaba.
Pero no ha sido hasta hoy que me he dado cuenta que cerre todas las puertas a las emociones. Separando mi alma de mi cerebro y viviendo en estado dividido. Algo me hacía ruido, pero no entendía que era.
No vale la pena vivir a si. No que va!!! Renunciar a los sentimientos y a las sensaciones que produce amar a otra persona, por el miedo al dolor. Perderme la maravillosa aventura de amar con toda la fuerza del corazón y la libertad de decidir compartir tu vida con otra persona. ¿Qué he estado haciendo con mis sentimientos? ¿por qué los he encerrado bajo llave? ¿por qué entregado mi cuerpo sin mi alma?.
Hay que saber cuidarse y saber gestionar las emociones, hacer que estas no nos dominen si no entrenarlas para que actúen en beneficio nuestro.
Comienza la apertura, me voy quitando la armadura. Tengo que ser mas valiente y tener coraje de vivir. Y solo vale la pena vivir amando.
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