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Sexo liberal: fantasías compartidas

Leer un relato erotico siempre es un placer y mas cuando alguien del mundo liberal decide escribirte invitandote a probar un mundo no apto para cardíacos y moralistas.

Advierto que dicho relato es casi pornografico, pero me pone montón que alguien sin el menor pudor posible me haya escrito de esta forma tan salvaje. Os dejo con él para que sintáis el mismo calor que yo sentí en mi piel cuando lo leí:

''Oye, no dejo de pensar en ti...  Y sigo fantaseando.

Ya que te gustó mi fantasía anterior de llevarte al club liberal, voy a contarte cómo me imagino que podía seguir la historia...:Me dices que prefieres seguir buscando aventuras por el club, que la noche es larga. Te cojo de la mano y te saco de la estancia. Recorremos varias estancias entre la gente. Tú te quedas mirando a los tíos provocándoles y algunos alargan sus brazos para tocarte y te acarician, pero tú no te quedas con ninguno.

Caminamos de la mano, despacio, entre la gente. Te miran las tetas, tú estás imponente. Nos movemos entre música, copas, caricias, risas, miradas, morreos y algún gemido. Entramos en una estancia de tamaño medio, con bastante gente. Al fondo hay unos colchones blancos con parejas dándose el lote. Te llevo hasta el centro de la estancia donde hay unas anillas que cuelgan del techo. Te pido que sujetes las anillas. Alzas los brazos, y agarras las anillas. Te pido que abras un poco las piernas. Te quedas en esa postura de diosa, expuesta a todo el mundo.

Yo te sujeto por detrás, te beso el cuello, te lamo la orejas, y te digo al oído “vas a ser mi puta esta noche, así que vas a hacer lo que yo te diga, ¿verdad…?”. Tú gimes, y yo te exijo una respuesta: “Dime, ¿vas a hacer todo lo que yo te pida?”. Tú gimes de nuevo y me contestas: “Claro…”.

Y acto seguido me sueltas un morreo inolvidable. Yo tengo mi polla encajada en tu culo, por encima del vestido (de momento), y desde detrás te acaricio y te sobo entera, a la vista de todo el mundo. Te sobo las tetas, tu cuerpo, entero, tu vientre… Un par de tíos se acercan despacio. Con mi polla a reventar pegada a tu culo, te susurro “Ahora déjate sobar. Si quieres que vuelva a por ti, guíñame un ojo”, y me separo de ti.

Me siento en un sofá a tres metros de distancia mientras te observo. Estoy a mil del calentón que me has dado. Los dos tíos se acercan más a ti y empiezan a acariciarte con cautela. Tú cierras los ojos y cundo los abres de nuevo, uno de ellos te está sobando acariciando por delante y el otro se ha puesto en la posición que estaba yo, agarrándote por detrás, y viendo que no ofreces resistencia, empieza a sobarte entera. Por los movimientos de su cuerpo, restregándose contra ti, me doy cuenta de que tiene su polla encajada en tu culo. Tú tienes que estar sintiendo toda esa polla detrás de ti. Eres obediente, y no sueltas las anillas; te dejas hacer. El tío que está detrás mete las manos por debajo del vestido. Creo que te está tocado el coño mientras bombea sus caderas hacia delante y hacia atrás. Casi parece que te está follando. Tú me miras con cara de placer. Yo tengo la polla a punto de reventar de ver cómo disfrutas. Se acercan más tíos y alguna chica. En un momento dado, hay cuatro o cinco personas sobándote por todas partes. Yo me acerco para ver desde cerca y escuchar. Oigo comentarios que me excitan muchísimo: “Joder, cómo está la cabrona”, dice un tío gordo que se ha acercado el último y te está sobando las tetas y el cuerpo como si fueras un manjar que sólo va a tocar una vez en su vida…

Una chica le dice al oído a su pareja “Está tía sí que pone; a esta sí me la follaba”. Me acerco más. Veo que el tío que se puso delante de ti al principio se ha sacado la polla y la tiene pegada a tu vestido, y se la está machacando con una mano, mientras con la otra, ¡te está masturbando! Ha metido la mano debajo del vestido y hace un movimiento de vibración que indica claramente lo que está haciendo con tu coño delicioso… Suenan chasquidos de humedad debajo de tu vestido. El muy cabrón te está masturbando como un loco ahí delante de todo el mundo, y tú tienes una cara como si te fueras a correr en cualquier momento.

Dios, ¡¡¡qué excitación!!! Otro tío comenta: “Qué buena está la muy zorra”.

Los halagos se mezclan con los comentarios soeces en un murmullo que todo el mundo puede escuchar. Un tío se lanza y dice “niña, ¿puedo follarte?!” Tú gimes, abres la boca, cierras y abres los ojos disfrutas, y me miras. Luego le miras a él y le niegas con la cabeza. El tío se masturba delante de ti. Tiene una polla enorme que tú no puedes dejar de mirar, pero le haces sufrir. Entonces la chica del grupo, un cañón con pinta de zorra elegante, se acerca a ti y también mete su mano. Ahora ella te está masturbando también. Entonces se acerca más, se arrodilla, te sube el vestido y empieza a comerte los mulos, las ingles, tu rajita, mientras los demás tíos miran extasiados… A estas alturas dos o tres tíos se están masturbando mientras te miran y te soban el culo, las tetas, lo que pueden… Entonces tú me miras y me guiñas un ojo.

Yo me pongo en primer plano, y te digo al oído: “Ven conmigo”, te cojo las manos, y con un movimiento suave pero firme, nos abrimos paso en el grupo, nos alejamos un poco y te llevo a la zona de los colchones. De camino, nos paramos un par de veces a ver cómo follan otras parejas. Es muy excitante verlo de cerca, sexo de verdad, real, justo frente a ti…  Escuchamos a una chica preciosa gritar de placer como una loca boca abajo mientras su chico la empala por detrás, bombeando como un poseso. Yo acaricio a la chica, que se deja, y entonces lo haces tú también. Le tocas los labios, y te atreves a darle un morreo, mientras ella aúlla de placer.

Nos acercamos a un par de parejas. Tus acaricias a las chicas, en uno de los casos, incluso te morreas con un tío y le tocas la polla, antes de que se la meta a su pareja. Los dos estamos ya totalmente desinhibidos y deseando probar todos los placeres. Estamos entregados. Yo te deseo a ti por encima de cualquier cosa. Me tienes a punto de reventar de excitación.

Finalmente llegamos a un sitio libre junto a la pared. Tú te vas a tumbar en el colchón, pero yo te retengo, y te indico que te apoyes de pie de cara a la pared. Tú apoyas tus manos contra la pared, y yo me siento en un colchón justo detrás de ti. Te pido que separes la piernas, que saques el culo, y que me vuelvas loco. Te acaricio las piernas, los mulos, con mucha suavidad... Me pongo de rodillas y empiezo a lamerte entera, de los mulos hacia arriba, sin dejar de acariciarte. Me pones a mil. Me entretengo en tus ingles, la parte interior de tus mulos… te huelo, sientes mi respiración, y finalmente empiezo a lamer tu rajita que está empapada. Paso mi lengua con suavidad, apenas rozando… Tienes el coño chorreando. Te lo como un buen rato con un ritmo in crescendo, alternando lametazos con mi lengua a lo largo de tus labios, con presión sobre tu clítoris, a veces con la lengua, a veces con chupetones sonoros. Me ayudo con mis dedos. En un momento dado, empiezo a estimular con más fuerza tu clítoris con mi lengua, mientras te meto un dedo en tu coño y hago movimientos circulares. Oigo tus gemidos, oyéndote, oliéndote, comiéndote, y me excito brutalmente solo de pensar que estoy ahí comiéndote el coño, con ese culo tan brutal que tienes, pensando que seguramente hay gente mirándonos…

Me separo un momento para mirar tu coño empapado desde unos centímetros de distancia, y entonces me doy cuenta de que hay un par de parejas mirándonos de cerca, y dos o tres chicos solos, incluyendo el gordo de antes. También hay una chica impresionante apoyada en la pared, junto a ti, muy cerca, mirándote sin perder detalle. Me levanto, te agarro por detrás mientras se me va la vista al cuerpazo de esta morenaza que te mira con cara de deseo infinito. Te sujeto desde detrás, me acerco a tu oído, y te susurro “Cabrona, me pones a mil… me encanta tu coño, te lo comería toda la noche… Y ahora te follaría como un loco, porque me has puesto a reventar….” Tú me dices: “Fóllame cabrón, soy tu puta…” de tal forma que la tía que está a nuestro lado puede oírte. Ella se ha abierta la cremallera delantera de un vestido mini que llevaba, de infarto, y nos muestra una tetas impresionantes a escasos centímetros de tu cara. Se las acaricia para provocarnos. Tú la miras, la admiras y la remiras, y finalmente te acercas a sus tetas y empiezas a comerle un pezón. Ella gime, cierra los ojos y murmura “hhmmmm…. Que delicia, preciosa… no pares…”. Tú le comes las tetas con más excitación, mientras yo encajo de nuevo mi polla en tu coño por detrás. La chica se masturba con una mano, y te acaricia el culo con la otra, metiendo su mano entre tu culo y mi polla, tocándonos a los dos... “me gustaría comerte, preciosa...”, dice en alto para que lo oigamos los dos.

Yo me acerco de nuevo a tu oído, sin dejar de besarte y lamerte por el cuello y tus orejas, y te susurro, presa de una excitación indescriptible: “Me encanta lo zorra que eres conmigo… “ Tú me dices: “Hoy haré todo lo que tú me digas”. Yo te contesto: “dime, preciosa: qué prefieres; ¿qué te folle aquí mismo en esta postura y te empale tu coño maravilloso por detrás, que nos tumbemos en el colchón y demos un espectáculo, que te enrolles con esta morenaza que se muere de deseo por ti, o que te entregue a los tíos que están ahí detrás para que te follen entre varios mientras yo os miro…?” 

Dime, ¿te ha gustado? ¿Qué opción eliges…?''

Habéis sobrevivido al relato sin poneros cardíacos? O ya estáis pensando ir a un club de estos?. Luego me contáis.


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